Bilbao BBK Live 2017: Remontada y gol de oro (CRÓNICA Y FOTOS)

El BBK Live 2017, en imágenes (de Rob Loud, Tom Hagen y Dena Flows) // Prietasso El BBK Live 2017, en imágenes (de Rob Loud, Tom Hagen y Dena Flows) // Prietasso
En un año en el que pocos, a priori, daban un duro por la cita bilbaína, el festival de Kobetamendi sale victorioso y reforzado. Aunque con peros, hubo éxito de público, éxito artístico y una clara mejora en las infraestructuras. Lo peor (precios en barra al margen) se escapaba a la organización: llovió, mucho, pero es que esto es Euskadi, señores. Joseba Vegas y Germán Castañeda nos cuentan su experiencia

 

Bilbao BBK Live 2017 ya es historia. En un año en el que pocos, a priori, daban un duro por la cita bilbaína (no pintaba bien dada la coincidiencia en fechas con festivales tan potentes como el imponente -y, a la postre, trágico- Mad Cool madrileño o la confección de un cartel cuyos primeros nombres pecaron de repetitivos -con Depeche Mode a la cabeza-), el festival de Kobetamendi ha salido victorioso y reforzado.

 

Aunque con peros, hubo éxito de público (según datos oficiales, se contabilizaron 112.114 asistentes en total, con entradas agotadas el viernes), éxito artístico (gracias a Royal Blood, Phoenix, Two Door Cinema Club, Blonde Redhead o los amados/odiados Die Antwoord) y una clara mejora en las infraestructuras (a destacar el sistema de pago cashless -con pulseras recargables-, los vasos reutilizables y retornables, el gran número de barras y camareros, lo amplio de la oferta gastronómica y, sobre todo, los numerosos y cuidados baños -iluminados, con papel higiénico y con personal de limpieza durante toda la velada, lo nunca visto, gracias-).

 

¿Lo peor? Achacable a la organización (la promotora Last Tour), el alto precio de las consumiciones (4,20 euros por una caña -grande, sí, pero una caña- no es moco de pavo), pero más allá de eso, no demasiado que reprochar. Los autobuses lanzadera funcionaron bien (colas en hora punta al margen), que siga sin haber metro durante toda la noche del jueves no depende de ellos y que el monte esté tan arriba... pues tampoco. Los accesos a Kobetamendi siguen siendo uno de los mayores hándicaps del festival, como lo es también lo climatológico: Volvió a llover. A jarrear, incluso. Pero es que esto es Euskadi, señores (un abrazo desde aquí a los incautos sin chubasquero y a quienes acabaron haciendo la croqueta en el barro).

 

bilbao bbk_live_2017_ambiente_tomhagenAquí, sufriendo // Tom Hagen

 

 

JUEVES 6 DE JULIO

 

Tercera vez que se presentaban Depeche Mode en Bilbao BBK Live. Y, por eso (y dado que era la quinta o sexta que disfrutábamos de su directo), había mucho pasado con el que comparar. Cumplieron, sí. Pero reconozcamos que fue la menos brillante de las noches que hemos vivido con ellos en concierto.

 

Aciertos: Dave Gahan ejerció de imparable maestro de ceremonias, desplegando todo su catálogo de histriónicos bailes (recuerden que en 2009, sobre este mismo escenario, se provocó un desgarro muscular que le llevó a cancelar varias fechas). Durante hora cuarenta y cinco minutos, su potente voz no se resintió y logró arrastrar a una masa que no parecía del todo entregada. También atinaron al arrinconar en el repertorio el discutido nuevo disco, "Spirit", aunque sí sonaron y funcionaron los dos singles ("Going Backwards" y "Where's The Revolution"). Por último, ¿qué decir de esa potente y remezclada versión de "A Pain That I'm Used To"? Para nosotros, lo mejor del concierto.

 

depeche mode_bilbaobbklive_2017_tomhagenDepeche Mode: La revolución no será festivalizada // Tom Hagen

 

Desaciertos: Indudablemente, la escenografía y los visuales. ¿Esta es la banda que colaboraba con Anton Corbijn y ofrecía puestas en escena vanguardistas y deslumbrantes? En Kobetamendi el pasado jueves, no lo parecieron. Gran pantalla con proyecciones de fondo, sí, pero poco más (mención aparte para algunos clips, como el proyectado con "In Your Room"). También pincharon algunas ejecuciones de sus hits (como el inevitable final con "Personal Jesus"), que sonaron como con el piloto automático. Y esos ya clásicos y sublimes momentos en los que Martin Gore toma el protagonismo baladístico, flojearon por manidos (al apostar de nuevo por "Somebody" y "Home") y por no alcanzar las cotas de emoción a flor de piel de las que sabemos que Gore es capaz.

 

Antes que con Gahan, Gore y compañía pudimos disfrutar con la electrónica experimental de la bilbaína Rrucculla (un altamente interesante proyecto al que el horario y el formato no ayudó demasiado), del desparpajo y contundente austra bilbaobbklive_2017_denaflows_verticalsaber hacer de los primerizos Vulk (ojito a esta otra banda del Botxo), y a los infravalorados Rufus T. Firefly (amigos del indie, estos son los que molan, no los otros).

 

Por la tarde también actuaron bandas internacionales como los destartalados Cabbage, los también guitarreros (aunque más pop -y consagrados-) Circa Waves o unos Cage The Elephant que ya contaron con el fervor de miles de personas ávidas de corear su "Cigarette Daydreams". De todas maneras, fueron The 1975 los primeros en demostrar músculo mediático, por mucho que, a nosotros, nos parecieran los más obviables de la jornada. Sus millones de reproducciones en YouTube y Spotify nos dicen lo contrario, pero vosotros sabréis...

 

Con Austra nos pasó algo curioso. Y es que, aunque nos encantan Katie Stelmanis (foto de la derecha, por Dena Flows), su voz y sus canciones, en directo fueron su grupo y los pasajes instrumentales lo más destacado, con el público de la carpa Starman bailando al son de sus sintetizados ritmos, pero bastante menos entregado a la hora de atender a los estribillos. No terminó de cuajar (como demostró un no demasiado lleno escenario -si bien, a los canadienses les tocó lidiar con The 1975-).

 

Tras la actuación de Depeche Mode había que decidir entre Spoon, The Avalanches... o cenar. Elegimos lo tercero, pero nos asomamos a la carpa para ver qué hacían los australianos... y nos arrepentimos de tener necesidades fisiológicas. Genios del corta y pega en estudio, en directo resultan mucho más orgánicos de lo que podría imaginarse, por muchos sampleados que utilicen. Bajo y batería para la sección rítmica, dos voces y mucho flow. Fiestón por todo lo alto (con temazos infalibles como "Since I Left You" o "Frontier Psychiatrist").

 

A Justice les tocó esta vez el ya tradicional apagón del BBK Live. Si el año pasado fue Grimes y hace dos ediciones Disclosure los que sufrieron un "coitus interruptus", en esta edición fueron los galos quienes tuvieron que parar... y retomar el show minutos después. Y no, no entraremos en el enésimo debate de cuánto "tocan" o no en directo bandas de este pelaje, pero, tras ver a The Avalanches, queda claro que se puede hacer mucho más que "pinchar" tus propios temas. Que hicimos "D.A.N.C.E." como el que más, eh, pero, ¿qué hicieron ellos? ¿Eh, eh, eh?

 

justice bilbaobbklive_2017_tomhagenJustice en directo (o así) // Tom Hagen

 

Tras los conciertos al uso, hubo tiempo para bailar en la carpa con DJs de pedigrí indie como David Van Bylen y Maadraassoo o adentrarse en Basoa, el bosque electrónico que, por segundo año, ha vuelto a confirmarse como otro de los aciertos del festival. Nos adentramos, claro, pero no todo se puede contar...

 

 

VIERNES, 7 DE JULIO

 

Que el viernes era el día gordo se notaba nada más llegar a lo alto del monte Kobeta, con muchísima gente aguardando desde bien pronto la apertura de puertas del recinto, cosa que no sucedía hasta las 17:00 horas. A esa hora ya empezó el baile en Basoa, para, media hora después, activarse la carpa (con Empty Files) y, poco más tarde, los escenarios Matusalem (con la revelación local Izaro) y Bilbao (con The Amazons, un gran descubrimiento para muchos de los fans de The Killers allí congregados, a más de cuatro horas de la actuación de su banda favorita).

 

Phoenix también son de los que repetían en Bilbao BBK Live. Los franceses llegaban con un muy pegadizo nuevo disco, "Ti Amo". Pero, sobre todo, con una puesta en escena epatante: proyecciones en el suelo retransmitidas gracias a un gran espejo sobrevolando a la banda que lo mismo ejercía de inmenso caleidoscopio que ofrecía una inédita visión de un escenario. Sencillo pero ingenioso y perfectamente acorde con su personalidad sonora (colorista pero elegante, festiva pero sin desenfreno). En lo musical, sonaron cristalinos, no olvidaron temazos ("Entertainment", "Lisztomania"...) y se entregaron (Thomas Mars acabó, una vez más, entre el público). Se divirtieron y (nos atrevemos a decir) divirtieron a todo el mundo. Notables, pero, una única pega: ¿No suena su directo demasiado homogéneo?

 

phoenix bilbaobbklive_2017_tomhagenPhoenix: Espejito, espejito... // Tom Hagen


El plato fuerte del día y, quizá, del festival: The Killers. Muy esperados, sí. Pero lo que hace 7 u 8 años habría sido todo un acontecimiento, se quedó esta vez en un directo que, para ser de un cabeza de cartel, no podemos considerar memorable. Sobre una confusa amalgama sonora, solo destacaban la batería y la voz de Brandon Flowers. Una voz que, además, arrancó muy muy fría. Por suerte, el carismático líder de The Killers sí levantó vuelo mediado el show. Aún así, les faltó gancho y potencia en lo musical, y espectáculo en lo visual (sí hubo geniales juegos de luces, una inmensa pantalla de fondo y hasta algo de pirotecnia, pero, coño, esta gente viene de Las Vegas y sabemos de lo que son capaces).

 

the killers_brandon_bilbaobbklive_2017_robloudBrandon Flowers, the hitmaker // Rob Loud

 

Lo que sí dejaron claro es que su cantera de hits (labrada gracias a su desprejuiciada capacidad para mezclar estilos y a un innegable talento para el corta-pega que les hace sonar frescos sin inventar nada), es bien extensa. Gran arrojo al enlazar, al comienzo, tres éxitos: "Mr. Brightside", "Spaceman" y "Somebody Told Me". Y al ejecutar, poco después, el megahit que cualquiera se hubiera guardado para los bises: "Human". Eso solo lo puede hacer quien sabe que tiene tralla de sobra para hora y media.

 

the killers_guitar_bilbaobbklive_2017_robloudDave Keuning y su guitarra (con poco volumen) // Rob Loud

 


Y llegaron Royal Blood. Era solo un concierto de menos de una hora, pero en unos 20 minutos empezaba a haber consenso: lo mejor de Bilbao BBK Live 2017 hasta ese momento. Absolutamente impresionante comprobar cómo solo dos personas con dos instrumentos eran capaces de llenar el escenario y atronar con clase todo el recinto, con un sonido que pocas bandas (con muchos más miembros) habían ofrecido hasta ese momento. Como unos primigenios Muse antes de perderse en la grandilocuencia barroca.

 

Mike Kerr (voz y bajo) y Ben Thatcher (batería) llegaban con la etiqueta de ser ese dúo inglés "que no usa guitarras". A pesar de que, escuchándolos, parezca increíble, Kerr demostró el juego que le puede sacar a su colección de bajos y a su forma de tocarlos (y amplificarlos). Gracias a su virtuosismo, los Royal Blood superaron con su directo las más altas expectativas creadas por los dos álbumes que han editado en sus cuatro años de carrera. Con un fondo luminoso al que sacaron impresionante partido, su rock potentísimo pero no agresivo, su mezcla de la rudeza del garage con la elegancia del blues, hizo que temas como "Little Monster" o "Figure It Out" sonaran a clásicos. Porque, auguramos, eso van a ser los Royal Blood en unos años: clásicos. Al tiempo.

 

royal blood_bilbaobbklive_2017_dena_flowsRoyal Blood, de lo mejorcito del festival // Dena Flows

 

Antes de meternos en la carpa con Joe Goddard (muy recomendable el disco en solitario del miembro de Hot Chip y muy satisfactoria su traslación al directo-) y seguir bailando en el bosque, nos dividimos en busca del indie pop ácido y saltarín de Los Punsetes (a pesar de hieratismo de Ariadna, su vocalista), por un lado, y del sorprendente Trentemøller, que, cansado de la música de club, se ha sacado de la manga no solo un disco como "Fixion", sino toda una banda de "rock" (dos guitarras, bajo, sintetizador y voz). Una puesta en escena impecable, elegante y llena de matices que demuestra la amplitud de miras y versatilidad del otrora DJ de sonidos minimal.

 

 

SÁBADO 8 DE JULIO

 

Una de las actuaciones que más ilusión nos hacía presenciar era la de Brian Wilson. Al líder de los Beach Boys ya lo habíamos visto hacía unos cuantos años (trece, para ser exactos) en un FIB donde resultó entrañable a pesar de no estar en un estado de forma, digamos, óptimo. En aquella ocasión, un par de horas antes (y con la misma gran banda de acompañamiento) vimos a otra leyenda, al hoy fallecido Arthur Lee, recuperando el cancionero de los maravillosos Love, su influyente y legendaria banda. Se nos partió el corazón y pensamos que habría sido mejor no llegar a ver jamás al artista, no así, no en esas condiciones. En Bilbao, gracias al apoyo instrumental y vocal que recibieron Wilson (y Al Jardine) pudimos llegar a disfrutar de "God Only Knows", "Caroline, No" o "Wouldn't It Be Nice", pero casi que hubiésemos preferido seguir pinchando el "Pet Sounds" en casa con la habitual sonrisa de oreja a oreja. Ahora pensamos en esa rodaja de historia pop... y nos embarga la desazón. Esperamos que se nos pase, porque hay discos que son para toda la vida.

 

brian wilson_bilbaobbklive2017_rockinfocusBrian Wilson y Al Jardine: Fueron chicos playeros // Rock In Focus

 

Tras el "chico playero", había que elegir: !!! o Blonde Redhead. A los primeros los tenemos más que vistos, pero, gracias a los cinco minutos de margen entre una actuación y otra, pudimos asomarnos un rato a su show. Y, ¿qué nos encontramos? Pues la habitual jarana disco-funk gracias a temazos incontestables y, sobre todo, a la demoledora energía de un Nic Offer que perfectamente podría estar en el Top 10 de frontmen mundiales. Nos fuimos, antes de que el baile de San Vito se apoderara de nosotros. Llegamos a Blonde Redhead con el concierto empezado, pero nos supo a mucho. Mejor (o más "especial", si queréis) cuando lleva la voz cantante Kazu Makino que cuando lo hace Amedeo Pace, el show del trío juega con los cambios de ritmo, pasando del dream pop más hipnotizante al indie rock de guitarrera querencia shoegaze. Otro de los momentos álgidos del BBK Live 2017.

 

blonde redhead_bilbaobbklive2017_denaflowsBlonde Redhead: Vida más allá de los cabezas de cartel // Dena Flows

 

 

Tras el concierto del trío neoyorquino en la carpa Starman, los escenarios 1 y 2 (Bilbao y Heineken) acogieron, de seguido, a Two Door Cinema Club, Primal Scream y Die Antwoord. Vamos, que, en principio, aún quedaban los artistas con mayor tirón de la jornada. Los primeros regresaron al Botxo... y volvieron a poner Kobetamendi patas arriba. Vale que los hits que mejor funcionan siguen siendo los mismos, los del primer álbum... pero, ¡menudos hits! "Undercover Martyn", "Something Good Can Work", "I Can Talk" o, sobre todo, ese hipercelebrado "What You Know" con el que cerraron fueron apoteósicos. Si (el ahora escuálido y rapado, casi irreconocible) Alex Trimble tuviera más carisma, hablaríamos de un grupo llamado a encabezar grandes festivales. Están a un temazo de distancia, en el peor de los casos.

 

A Primal Scream los vimos casi en primera fila, no porque hubiésemos esperado impacientes la salida a escena de Bobbie Gillespie, sino porque la expectación no estuvo a la altura de la leyenda. Pero fueron esas, las canciones legendarias, las que tiraron del carro de una banda que, quizá, hace demasiados años que no saca un disco categórico. El sonido fue clásico, rockero, y hasta "Swastika Eyes" sonó alejado del dance rock con el que nos volaron la cabeza en 1999. Con un cantante al que le conocemos la pose desgarbada, pero que pecó de desganado maestro de ceremonias (no, Bobbie, no nos apetecía corear "Olé, olé, olé"), los momentazos llegaron, como no, con "Loaded", "Rocks" y "Movin' On Up", más un "Country Girl" que ya podemos considerar un clásico más. Sobró el bis (a pesar de "Come Together"), porque, quizá, no era el mejor día para ver a los escoceses (llovía un huevo, por cierto).

 

primal scream_bilbaobbklive_2017_denaflowsPrimal Scream, clásicos // Dena Flows

 

Lo de Die Antwoord es digno de estudio. ¿Cómo es posible que un grupo que canta en inglés (a su manera), afrikaans y xhosa, que mezcla rap y techno, que cuenta con un cantante masculino al que no querrías encontrarte en un callejón oscuro y con una vocalista femenina que parece una mezcla entre Pitufina y un alien... guste tanto? Los sudafricanos la liaron bien gorda en Bilbao y, aunque, alrededor del gentío podía verse a asistentes con la cara descolocada preguntándose qué hostias era eso, la verdad es que todo aquel que se metió dentro y se dejó llevar disfrutó como un enano. Una rave en toda regla con las bases de DJ Hi-Tek, cuidadas (y explícitas) proyecciones y dos encapuchadas bailarinas que potenciaban el desenfreno más allá de donde lo dejaban Ninja y Yo-landi, esa extraña pareja responsable de éxitos tan atípicos como "We Have Candy", "Banana Brain", "Cookie Thumper", "Baby's On Fire" o "I Fink U Freeky". Un locurón que, o te encantó... o te pareció una puta mierda. Así de simple. Y de inexplicable, a la vez.

 

die antwoord_x2_bilbaobbklive_2017_tomhagenDie Antwoord, la extraña pareja // Tom Hagen 

 

 

Bilbao BBK Live: Un repaso histórico a sus carteles (2006 - 2017)

 

 

 

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