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Festivales

Crónica de un fin de semana en Valencia (y del Festival de Les Arts 2018)

Por cuarto año consecutivo, acudimos a la ciudad del Turia en el mes de junio para pasear por sus calles, visitar sus museos, tapear en sus bares y, claro, gozar en la Ciudad de las Artes y las Ciencias con un nuevo “volumen”, el cuarto, del Festival de Les Arts. Por Manu Mataix

Crystal Fighters // Elena Moreno
Por cuarto año consecutivo, acudimos a la ciudad del Turia en el mes de junio para pasear por sus calles, visitar sus museos, tapear en sus bares y, claro, gozar en la Ciudad de las Artes y las Ciencias con un nuevo “volumen”, el cuarto, del Festival de Les Arts. Por Manu Mataix

El Festival de Les Arts celebraba su cuarta edición, la más multitudinaria con unas 42.000 personas y, como en las anteriores, tampoco quisimos faltar a la cita (aquí, nuestras crónicas de los tres años previos). Un fin de semana lleno de actividades y conciertos, marcado en rojo en la agenda musical valenciana.

El primer día, el viernes 8 de junio, fuimos al recinto dando un paseo por el antiguo cauce del río. Un recorrido por el pulmón de la ciudad, 8 kilómetros de jardines por los que nos encontramos con lagos, rutas en bici, minigolf, campos de fútbol o el Parque Gulliver, un sitio ideal que visitar si toca ir con los pequeños al festival.

De paseo por Valencia

Jardines del Turia // Elena Moreno

Nos vino a la cabeza lo que cantaban los geniales Astrud en aquella “Noam Chomsky”: “Solo piensa, en volar de Boston a Valencia, y pasear contigo por el cauce del Turia, hasta que tú le quieras”. Uno de los lugares idóneos por el que descansar, hacer deporte o un picnic en el césped sin salir de la ciudad.

Así, llegamos a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, donde tiene lugar el Festival de Les Arts. La ubicación no puede ser mejor, entre l’Hemisferic y el Ágora, el lago del Museo Príncipe Felipe se drena para las grandes ocasiones, convirtiéndose en un recinto muy especial (y espacial) otro año más.

Festival de Les Arts

Ciudad de las Artes y las Ciencias // Elena Moreno

Como viene siendo habitual, Les Arts y sus conciertos comenzaban bien prontito, lo que deja poco margen para llegar al inicio si te toca trabajar. Entramos con el tiempo bastante justo pero suficiente para disfrutar de La Habitación Roja, por fin, tocando sobre el escenario principal de un gran festival en su ciudad y repasando entregados sus grandes éxitos, además de su nuevo “Memoria”. Lo mejor fue volver a ver a Jorge al frente de la banda con esa vitalidad tras sus recientes problemas de salud. Y sí, nos dolió bastante la primera elección que tuvimos que tomar y perdernos a Rufus T Firefly, y más cuando luego nos contaron lo maravillosos que estuvieron los madrileños.

Viva Suecia eran los siguientes y tampoco nos defraudaron. Canciones como “¿Nos ponemos con esto?” sonaban perfectas y con una intensidad envidiable sobre el escenario Coolway, por el que ya era difícil moverse. Una apuesta segura para los festivales españoles. Carlos Sadness coincidía en horarios con Alien Tango y nosotros, más o menos conocedores de lo que nos esperaba en ambos conciertos, nos decantamos por los segundos. Si no habéis visto todavía a estos chicos en directo, apuntadlos y no dudéis en acercaros la próxima vez porque, en creativos, divertidos y originales, pocos grupos pueden presumir de un nivel similar (buscad “Sexy Time” en Youtube y sabréis a qué nos referimos).

Navvier, en el tercer escenario, tuvo que competir con unos Dorian que destrozaban el escenario principal. Los que eligieron a los valencianos pudieron comprobar cómo siguen creciendo en las composiciones y su eléctrica puesta en escena. Dorian ya sabemos a lo que juegan, buen número de hits, de fans y todos a cantar.

Crystal Fighters en Valencia

Crystal Fighters // Elena Moreno

Crystal Fighters eran el plato principal de la primera jornada. Como suelen hacer, repartieron amor, bailes y buen rollo (mucho de los tres) para apagar el escenario principal y el festival. Empezar con “I Love London” y “Follow” puso Les Arts patas arriba y, todo lo que siguió, fue un setlist digno del cierre con confeti y fuegos artificiales incluidos.

DÍA 2. SÁBADO

El sábado nos levantamos y decidimos darnos una vuelta por El Cabanyal. Este barrio marinero es todo un símbolo de resistencia vecinal ante las ansias de construcción durante los años de gobiernos anteriores. Sus casas bajas llaman mucho la atención ya que son de un modernismo basado en cerámicas que, los propietarios y arquitectos, colocaban en sus fachadas a su gusto definiendo así un carácter único en cada edificio.

El Cabanyal

El encanto de El Cabanyal // Elena Moreno

Aquí hay casas centenarias de las que, cerca de 1.000, estuvieron a punto de demolerse para abrir una gran avenida al mar. Aquella situación hizo despertar al barrio para convertirlo en uno de los que tiene mayor auge en la ciudad. Gran cantidad de negocios, tascas y bodegas se han ido abriendo para dar vida a una zona que estaba dejada a su suerte. Es fácil encontrar muy buen ambiente en los mediodías del fin de semana en sitios como la Bodega Anyora o La Peseta, donde sentarte a pasar el rato con caña y tapa a unos pocos minutos de la playa.

Nosotros comenzamos saboreando un pincho de tortilla en La Paca, con sus quintos a 1€, y luego ya fuimos haciendo ruta. Lo mejor es ir parando por la terraza de Ca La Mar, el Ultramarino o Casa Montaña, que conserva todo el encanto de una bodega abierta desde 1836. Entrar por la puerta, notar el olor a vermú del local y probar sus clotxinas es toda una experiencia.

La Paca, Valencia

Tortilla de La Paca // Elena Moreno

Tras la comida, nos dirigimos de nuevo al festival para ver a Ángel Stanich. La personal voz del de Santander y su folk-rock nos brindaron la mejor bienvenida, una de las que hace ganar seguidores. Coque Malla abría el escenario Heineken y, viendo como lo resolvió, donde la archiconocida “No puedo vivir sin ti” a dúo con Anni B. Sweet no fue la mejor, nos sorprendió la poca gente que había a esa hora en el recinto. Por cierto, maravillosa la versión de “El equilibrio es imposible”. Full ya son unos clásicos del festival. Repetían por tercera vez, haciendo un concierto más que correcto y animando la tarde, mientras se ponía el sol, con “Distintos” o “Quienes somos realmente”. Tórtel jugaban en casa dando una lección de pop y melodías y, al terminar, llegó el turno de La M.O.D.A. con sus tan coreables canciones y con ellos, para muchos, también llegaron algunos de los mejores momentos del sábado.

La noche se nubló y comenzó a llover cuando el escenario principal nos reclamaba con Mando Diao. Los suecos han dejado atrás (menos mal) su época más experimental y se marcaron un concierto lleno de hits, aunque plano y algo falto de intensidad. Ciertamente, hace tiempo que no son quienes fueron. Amatria hizo de interludio entre los cabeza de cartel haciendo bailar, sobre todo con sus “Chinches”, a la gente que paraba por el escenario Brugal (que se vació antes de tiempo ya que Lori Meyers eran los encargados de cerrar la noche). El festival al completo viendo a los granadinos y a una escenografía imponente pero con un directo un tanto monótono, solo levantado por las más famosas (“Luces de neón”, el fin de fiesta con “Emborracharme”) o cuando rescataron “Tokio ya no nos quiere”. Lo del castillo de fuegos artificiales en los últimos conciertos del día ya es tradición y a la gente le encanta pero ni con esas, los principales atractivos de la segunda jornada, nos dejaron un poco fríos (y empapados). Mejor el viernes.

Lori Meyers en Valencia

Lori Meyers // Elena Moreno

DÍA 3. DOMINGO

El domingo salió un día soleado y por las calles se respiraba el ambiente veraniego, así que apuramos para darnos un paseo por el centro. Aunque los días de festival nos pasaban factura, las gafas de sol eran buenas aliadas. Nos acercamos al Institut Valencià d’Art Modern (o IVAM) para ver la exposición de Joan Miró, “Orden y desorden”. Cuadros, esculturas y hasta carteles de los momentos de más indisciplina del artista catalán. Para los que todavía quieran verla, rápido porque se clausura este 17 de junio.

Llegaba la hora de comer y visitamos uno de nuestros sitios favoritos cuando el mediodía nos alcanza por el centro. L’Encís es comida de siempre y de ahora. Tapas y platos elaborados, de calidad y cuidados que siempre sorprenden. Los menús son simplemente genial de variedad y precio. Lo cierto es que fue la mejor elección para marcamos un final perfecto.

Tapa marinera en Valencia

Unas marineras en L’Encís // Elena Moreno

Así acabábamos un maravilloso fin de semana disfrutando de Valencia y su festival. Les Arts Vol. 5, ¡nos veremos!

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