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FIB 2019 (domingo): Cupido irrumpe entre Vetusta Morla y Franz Ferdinand

Última jornada del 25 Festival Internacional de Benicàssim. También vimos a Mueveloreina, Soleá Morente y Napoléon Solo, Black Lips, Hot Dub Time Machine…

Vetusta Morla // Iñaki Espejo-Saavedra
Última jornada del Festival Internacional de Benicàssim en su 25ª edición. También vimos a Mueveloreina, Soleá Morente y Napoléon Solo, Black Lips, Hot Dub Time Machine… y el jefe nos dejó sin Cariño

Los solapes en los festivales a veces resultan especialmente dolorosos y ayer domingo tocó elegir entre ver a Cariño o a Optigan1, así que los redactores tragamos un poco de saliva, nos pusimos crema solar y fuimos a bailar las canciones que fue lanzando Joseba Vegas (el director de BI FM) desde la cabina del South Beach; primero más guitarrero, para desperezarnos, después más discotequero, para acabar ya con todos los presentes bailando a pleno sol.

Primera sudada del cuarto día de festival. Y solo eran las 21:00h…

El jefe nos hizo sudar // Iñaki Espejo-Saavedra

Una de las apuestas más valientes de esta edición fue la de Soleá Morente acompañada de Napoleón Solo, desplazando los sonidos mas hedonistas y entrando de lleno en los sonidos andaluces con cante, zapateados, palmas y oles rodeados por una nube de guitarras lisérgicas, teclados gitanos y referencias entre el rock andaluz y la senda abierta por Los Planetas.

Un concierto que se agradeció y que nos deja con ganas de verlo en una sala en un formato mayor duración.

Ole por Soleá // Iñaki Espejo-Saavedra

Desde el concierto de La Casa Azul de hace un par de años que no nos dábamos en Benicàssim tal baño de efervescencia y nos desgañitábamos tanto haciendo nuestras las letras de un grupo como este 2019 con Cupido, pero es que han logrado sintetizar la esencia de lo que es la música pop haciéndola suya gracias a su particular tamiz de letras costumbristas y referencias casi adolescentes moldeadas con autotune. Una propuesta orgánica de la mano de Solo Astra en lo instrumental, más el carisma del trapero Pimp Flaco en lo vocal. Su disco «Préstame un sentimiento» es una joya pop que fue defendida con gran solvencia, manejando a todo el público con himnos mayúsculos como «Telepatía», «Milhouse» o la canción con la que nos dijeron hasta pronto: «No sabes mentir».

Igual de bien que en el reciente Bilbao BBK Live (pero en el FIB, además, con la participación de Kinder Malo).

Pimp Flaco tiene telepatía // Iñaki Espejo-Saavedra

Durante el FIB compartimos penurias y alegrías con amigos veteranos en esto de ser fiber, pioneros que en las comidas nos cuentan las batallas de aquellos tres primeros «Festivales Independientes de Benicàssim» de los 90, incluyendo el de la riada que casi se lleva a Urusei Yatsura, pero también aquel en el que vinieron por primera vez The Chemical Brothers. En aquel concierto la sensación generalizada fue la de que ese sonido (de colisión entre la electrónica y el rock) había irrumpido con tanta fuerza que había venido para quedarse, que era el futuro. Viendo a Cupido o a Mueveloreina nos aseguraron volver a sentir lo mismo.

Y es que Karma Cereza y Joaco J Fox montaron toda una rave en el escenario Thunder Bitch, una demostración de pedigrí valenciano, de noches eternas y parkineo. Con más actitud sobre el escenario que los mismísimos The Prodigy (Keith Flint in memoriam), no solo se dedican a que hagamos trompos con las caderas, sino que saben dar el giro a la fiesta para que no sea algo vacío, sino reflexivo, recordando que ninguna mujer debería volver con miedo a su casa, que no hemos de obviar que la vida está llena de grises, que ninguna bandera arropa y que todos deberíamos poder sentirnos libres para expresar nuestro amor indistintamente del sexo con el que nos identifiquen los demás.

En un concierto que fue de las bases urbanas al tecnazo pasando por la cumbia, agradecimos haber venido con ropa deportiva altamente transpirable porque sudamos de lo lindo. Otra vez.

A pesar de, sobre el papel (vamos, en el cartel), los cabezas de cartel del domingo eran los madrileños Vetusta Morla, a nadie se le escapaba que los escoceses Franz Ferdinand tenían mucho que decir a este respecto. ¿En su contra? Que lejos quedó su explosión y que, con el paso de los años, puede dar la impresión de que no tienen nada más qué decir en esto de la música, pero, no os confundáis: Siguen poseyendo uno de los mejores directos de la escena y una colección de hits al alcance de muy pocos. Y no hablamos de «canciones de éxito» sin más, sino de auténticos himnos festivaleros.

Kapranos aún lo tiene // Iñaki Espejo-Saavedra

Y es que, si un día antes decíamos que el «Sex On Fire» de Kings Of Leon había sido el tema más coreado de la 25ª edición del FIB, pronto nos dimos cuenta de que serían varios títulos del setlist de los de Alex Kapranos los que coparían el hipotético top. Empezaron con «No You Girls», «The Dark of the Matinée», «Always Ascending» y «Do You Want To», en ese orden, dejando claro desde el inicio que nos íbamos a atiborrar a pildorazos provenientes de todos sus discos. Con Paul Thompson lesionado (pero ejerciendo de corista y percusionista) y batería suplente en su lugar, en formación de sexteto, el grupo fue, nuevamente, una apisonadora. El fin de fiesta con «This Fire» y, sobre todo, «Take Me Out» fue de esos que dan todo el sentido al concepto de «festival».

Franz Ferdinand terminó, la gran mayoría de foráneos salieron de la explanada buscando la cama (algunos, incluso corrieron a por la maleta para, directamente, encaminarse hacia el aeropuerto de Valencia) y allí quedaron muchos españoles para ver a una banda que no para de girar por festivales este verano, pero que llevaba un concierto exclusivo para este 25º FIB. Vetusta Morla, cabeza de cartel del domingo, interpretarían completo “Un día en el mundo”, su disco de debut, publicado en 2008. No se presentaron hasta la cuarta canción, momento para explicar cómo ese disco cambió sus vidas y hacer un nexo de unión entre la historia del festival y la del grupo.

Vetusta Morla en el FIB 2019 // Iñaki Espejo-Saavedra

Cayeron todas las pistas de esa ópera prima, además de un par que, aunque no se incluyeran en el trabajo, se compusieron en las mismas fechas. Y sonaron sin seguir el orden, dejando los temas más famosos para el final, lo que hizo que la primera mitad viajara entre bostezos (fans al margen). Unos primeros 45 minutos bastante densos, por no decir aburriditos… Hasta que “Al respirar” levantó un poco el ánimo. A partir de ahí, karaoke eufórico y colectivo con «Valiente» o «Copenhague», que la banda tocó para que el público la cantara prácticamente entera.

Final con una sensación rara. Un concierto que nos dejó un poco fríos. Una medio satisfacción por haber visto algo especial, pero que solo convenció a los más incondicionales. Nos gustaron más hace una semana en Kobetamendi.

Un día (especial) en el mundo // Iñaki Espejo-Saavedra

El concierto de Black Lips (con público escaso -contextualizen: eran las 2 de la mañana del cuarto día de festival-) casi fue un ejercicio de sinestesia en el que nos metimos en un pantano oscuro donde olía a charca y bourbon (o bueno quizá al J&B del que bebían a morro). Con una apuesta fuerte por un denso folk sureño, casi nos hicieron sentir en la primera temporada de True Detective, en la que de vez en cuando salíamos para respirar (como cuando tocaban su «Crystal Night», «Modern Art» u «O Katrina»). Nos gustaron, pero no era su momento.

Black Lips, rebelión en la granja // Iñaki Espejo-Saavedra

Esta edición del FIB ha sido un viaje constante en el tiempo, ya fuera por nuestros recuerdos de los 25 años de FIB como por su presente, así que no se nos podría haber ocurrido, a priori,  mejor formar de terminar la edición que con la pinchada que ofreció el australiano Hot Dub Time Machine, la cual nos cogió de la mano y nos llevó desde su cabina en un recorrido cronológico que, partiendo de los años 50, llegaba hasta el día de ayer. La sesión, sin tiempo para las estrofas, solo para los estribillos, hizo que bailáramos rock, disco, tecno y hasta el «Despacito» de Luis Fonsi (que te informamos, querido Hot Dub, no es un artista español, sino puertoriqueño. Aunque, bueno, cuando descubras que los Gipsy Kings son franceses, ya…)

¿El mayor pero? El abuso del micrófono por parte del DJ y la total ausencia en su selección de música «indie» y «britpop», esenciales para entender el porqué del FIB. Siguiendo el relato histórico del aussie… nos da que jamás hubiera existido este festival en Benicàssim.

Se apagan las luces y suena, como siempre, el «Danubio Azul». Esto se acaba, así que nos abrazamos y gritamos por última vez #vivafib. Hoy lunes nos levantamos con resaca… y con la noticia en la prensa local de que el festival Arenal Sound negocia la compra del festival por los próximos 15 años ¿El fin de una época? Quizá el principio de una nueva vida, igual que aquel verano en el que quedó atrás tu juventud y te presentaron a tu madurez. ¿Preparado para los siguientes 25?

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