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NEVER MIND THE BREXITERS (por Amaia Santana): «Gales no compra vocal»

La joven periodista vasca Amaia Santana se encuentra residiendo actualmente en Mánchester, una de las pricipales ciudades de Inglaterra, bien conocida por su gran pasado industrial, por su escena musical, por sus clubes de fútbol y por haber votado a favor del “Brexit”. Desde allí (bueno, desde Gales en este caso) nos cuenta sus aventuras. Y tiene algo importante que transmitir (tiembla, Paulo Coelho)


La joven periodista vasca Amaia Santana se encuentra residiendo actualmente en Mánchester, una de las pricipales ciudades de Inglaterra, bien conocida por su gran pasado industrial, por su escena musical, por sus clubes de fútbol y por haber votado a favor del “Brexit”. Desde allí (bueno, desde Gales en este caso) nos cuenta sus aventuras. Y tiene algo importante que transmitir (tiembla, Paulo Coelho)

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Amaia Santana (Santurtzi, 1986) es una joven periodista vasca “autoexiliada” en Gran Bretaña. Tras trabajar como redactora en la sección de Cultura del periódico Deia y coordinar el suplemento cultural Ortzadar, cogió las maletas y se fue a Mánchester a “explorar nuevas rutas profesionales” tras ser allí asesora de Prensa en el Instituto Cervantes. Ahora, en la ciudad de Joy Division, The Smiths y Oasis, escribe crónicas e historietas varias en la web local Silent Radio.

 
Sabes que estás en la crisis de los 30 cuando, una mañana de domingo cualquiera, te despiertas en Mánchester, donde te autoexiliaste hace algo más de un año, y decides coger un tren a… Llandudno, Gales. Así, sin más.

Podría ser el fruto de una mala resaca, o un mal sueño. Nada más lejos. Tampoco puedes culpar a tus hormonas de esto que estás haciendo, admites mentalmente mientras imprimes los tickets del tren hacia ninguna parte. La estación de Piccadilly es un hormiguero como de costumbre. Tienes tiempo de sobra pero corres, no vaya a ser que te arrepientas de este viaje a lo Telma y Louise, pero sin Telma. O sin Louise. Es igual, Brad Pitt no aparece seguro.

llandudno pier_amaiasantana_bifmTomas asiento en el tren que te llevará hasta Chester, donde tendrás que hacer un trasbordo. Respiras tranquila. Bueno, ya está. Ya no hay marcha atrás. Esto es una apuesta por el rock n’ roll, espero que quede claro.

¿Gales es “Brexit” o es “Bremain“? Te preguntas. Temes lo primero. Suspiras. El exilio, del exilio, del exilio, del exilio…

Miras con nostálgica pasmosidad por la ventanilla. Ay, Llandudno. ¡Quién te lo iba a decir! Suena a rollo élfico tipo Tolkien, pero no, es un pueblo de veraneo cuyo hijo predilecto es Lewis Carroll. En realidad, fue la foto del majestuoso y decadente Pier que viste en Google (y que veis aquí a la derecha) lo que te convenció de que Llandudno era tu sitio de “Emergency Brexit“. Nada mejor que una “extravaganza” mod para estos casos.

Te fijas en uno de los carteles informativos del tren, que reza un críptico “MEWN ARGYFWNG” (¡en serio!). Suena como el último hálito de un gato a punto de diñarla de forma violenta y dolorosa, pero no, tan solo significa “en caso de emergencia“. Los del gaélico no son muy de comprar vocal, deduces, antes de volver a perder la mirada en el paisaje intermitente.

No hay cobertura, así que divagas. Simplemente, divagas. En tu hilo musical suenan clásicos analgésicos de ayer y hoy como “Kingdom of Heaven” de 13th Floor Elevators; “Anglo Girl Desire“, de Radio Birdman; “A Hard Rain’s A-Gonna Fall“, de Bob Dylan o “I’m Not Like Everybody Else“, de The KinksLas vías del tren son sabias, observas. Carteles casi filosóficos te invitan a “parar, mirar, escuchar” (“Stop. Look. Listen“).

De tanto deambular mentalmente, llegas a Chester notablemente obtusa y con mono de café. Suficiente para perder el tren que debía llevarte hasta Llandudno, la tierra prometida y otrora ciudad de vacaciones de los (pocos) ingleses que no van a Benidorm y derivados.

zoltarsays amaiasantana_bifmZoltar says… // Amaia Santana

Es domingo, así que toca esperar una hora hasta el próximo tren. Abandonas la estación y deambulas en busca de wifi gratis y café barato (Starbucks, absténganse). Al pie del canal, encuentras el Café Artichoke (“Cafetería Alcachofa“, las traducciones siempre en detrimento del glamour). Pides la carta en un arrebato de inexplicable excentricidad de vieja diva del rock. ¡Si ya sabes lo que quieres (y lo que puedes permitirte), idiota! Haces como que lees la carta, que viene con lema inspirador y todo: “I don’t like much, but what I do like, I do it passionately” (“No me gustan muchas cosas, pero lo que me gusta lo hago con pasión“). Qué majos, piensas, y pides un macchiato, que es lo más parecido a un cortado por estos lares. Echas mucho de menos un buen “cortau“. Suspiras. De nuevo.

Entonces pasa por delante de ti una espontánea manifestación de “Peace & Love” a la antigua usanza. Una banda dispar pasea una pancarta muy hipster pero no por ello menos enternecedora, que reza “Hope Not Hate“. Y, en plena resaca postBrexit, a una se le ablanda el corazoncito. Aún hay esperanza. El café no está malo. ¡AÚN HAY ESPERANZA! Esta buena gente del campo y el chute de cafeína te hacen recuperar la fe en el ser humano. Vuelves a abrazar simbólicamente la tierra de tu enésimo exilio.

hopenothate amaiasantana_bifm¡Aún hay esperanza! // Amaia Santana

De vuelta a la estación de tren, discretamente eufórica, piensas en aquella vieja patraña de los trenes perdidos. A menudo nos obsesionamos con las (presuntas) oportunidades perdidas, pero a veces es mejor perder un tren, o incluso varios. Y perderse. Salirse del patrón establecido y disfrutar del camino. Perderse es encontrarse (tiembla, Paulo Coelho).

 

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