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La génesis del Dabadaba

Dabadaba San Sebastián

Tenían una promotora que no daba dinero, estaban en paro y, sobre todo, hicieron de la necesidad virtud. Cuatro años después de su inauguración, los responsables de la sala Dabadaba de Donostia echan la vista atrás y rememoran aquellos meses en los que estaba todo por hacer. Esta es su historia

Haciendo piña en el Daba // Marta Ennes
Tenían una promotora que no daba dinero, estaban en paro y, sobre todo, hicieron de la necesidad virtud. Cuatro años después de su inauguración, los responsables de la sala Dabadaba de Donostia echan la vista atrás y rememoran aquellos meses en los que estaba todo por hacer. Esta es su historia

Aunque el plan es hablar sobre su pasado y excavar en sus orígenes, la noticia en la oficina-backstage del Dabadaba sigue siendo la jugarreta de Facebook: el pasado viernes les borraron la cuenta por publicar un vídeo del grupo canario Texxcoco en el que varias chicas jóvenes, entre ellas su cantante Adriana, mostraban los pechos. El lío que se ha generado a su alrededor ha trastocado el funcionamiento de una sala que tiene un puñado de frentes abiertos: la remodelación del local (que va a incluir una tienda física y cambio de escenario), el traslado de la oficina, la futura gestión de un chiringuito en la playa de Ondarreta, el merendero de Puntas en Pasai Donibane…

El ritmo del Dabadaba, de por sí hiperactivo, es ahora mismo más frenético que nunca. Su actividad se extiende más allá de los aledaños musicales, su universo se ramifica. La sala de conciertos más inquieta y dinámica de Euskadi está en plena metamorfosis. Pero yo solo quiero saber una cosa: que me cuenten cómo empezó todo.

Dabadaba Donostia

This is Dabadaba // Irene Mariscal

Tres socios del local (Sebastián Salaberry, Álex López-Allende e Iñaki Otalora) trazan la génesis, dibujan sus meandros y rememoran unos inciertos inicios que cuatro años más tarde se han solidificado definitivamente. “En la ciudad había apuestas de cuánto íbamos a durar”, cuentan.

PREHISTORIA

Álex: Hay dos-tres líneas en la prehistoria del Daba. Está la de la propia sala, el antiguo Snooker, al que nosotros como cuadrilla veníamos todas las tardes. Mis colegas eran unos enfermos del billar y es un lugar que siempre nos había gustado. La segunda línea tiene que ver con Sebas y conmigo directamente, de cuando compartíamos piso y estábamos en paro. Pasamos mucho tiempo en paro.

Sebas: Es importante subrayar que el Dabadaba surgió por necesidad. Cuando algo nace por necesidad es mucho más fuerte. En mi caso, por ejemplo, no podía pedirles más pasta a mis padres. Empezamos a darle vueltas a las cosas y pensamos en la idea de coger un local. Estaba el Etxekalte, el Bekoki… ¿Y cómo se llamaba el otro sitio?

Sala Dabadaba

Iban tanto… que se quedaron // Archivo / Marta Ennes

Álex: El Walijai de la calle Manterola.

Sebas: A día de hoy es un sitio que me sigue gustando mucho. Es increíble. Si alguien hace algo ahí triunfa seguro.

Iñaki: En la época de la Movida era un local con performances de transexuales.

Álex: Todavía tengo el capricho de montar una fiesta en el Walijai. Lo descartamos porque era caro y porque no se podían hacer conciertos. En aquella época hacíamos conciertos con Ayo Silver! (habla de la promotora que montaron), pero no daba un duro. Así que hacerlo en un sitio que fuera tuyo lo hacía todo mucho más fácil.

Iñaki: Fantaseábamos con la idea de no hacer bolos en locales ajenos, en este caso el Bukowski. Recuerdo la idea de plasmar el logo de Ayo Silver! en un toldo.

Sebas: Yo que no era parte de Ayo Silver!, estaba en la habitación de Álex durante las reuniones de la promotora.

Álex: Claro, las reuniones se hacían en casa.

Sebas: Fue la época en la que hubo más bolos increíbles en Donostia. Ayo Silver! era una idea muy romántica. Una especie de sueño.

Iñaki: Precisamente, el Dabadaba pasó a ser lo que no era Ayo Silver!: un espacio físico, pero también una actividad que iba aparejada a una serie de formalidades que no teníamos como promotora.

sala Dabadaba

El patio maravillas de Dabadaba // Marta Ennes

PIM, PAM, PUM

Sebas: En realidad, no teníamos nada pensado. Álex una semana decía que se iba a ir a Bilbao a vivir, la siguiente a Madrid…

Álex: Opté a diferentes entrevistas, una de ellas en Red Bull. Salió el Dabadaba como pudo haber salido otra cosa. Vinimos a ver cómo estaba el local la tercera semana de diciembre de 2013 y el día después del festival Lurrazpiko Festa me dieron las llaves. Jonan (otro de los socios) ya se puso manos a la obra y empezó a quitar las ventanas y armó la de Dios. Se enrolló mucha gente en la remodelación: familiares, Ana, Itzi, Araña, amigos…

Sebas: Itzi le puso el nombre.

Álex: ¡Mola mucho!

Sebas: Nos quedamos con ese nombre y listo. Todo lo que hacemos ahora lo hablamos y discutimos, pero en ese momento hacíamos las cosas como venían.No teníamos tiempo para pensar ni en un nombre. Había que pintar y hacer mil cosas para abrir cuanto antes. Decíamos “vas al Daba” cuando todavía no existía el Dabadaba.

Álex: Todo fue muy rápido. El 8 de febrero nos dieron las llaves y la fiesta de inauguración fue el 29 de marzo.

El Último Vecino

El Último fue el primero // Irene Mariscal

Sebas: ¿Quiénes tocaron en la inauguración?

Álex: El Último Vecino y Los Jambos. A las dos semanas hicimos un festi con Ayo Silver! que se llamó Aló Dabadaba y tocaron La Luz, Pan Total y Siesta.

Sebas: ¡Es verdad! Fue increíble. Para mí esa fue LA inauguración.

Álex: El primer mes toda la programación venía de Ayo Silver!: Calvin Johnson, La Luz…

Sebas: Hay dos líneas muy claras que le dieron el empujón al Dabadaba: la imagen que proyectaba de Ayo Silver! y el apoyo monetario de Nimu. Con las fiestas de Nimu se petaba la sala.

Álex: Ahí nace la semilla de lo que vino después (a finales de 2015) con el club de electrónica de Nimu y Paraleloan. Aunque a nosotros nos flipan muchas cosas, nos costó verlo. Nos dimos cuenta de que si poníamos soul o rock and roll ya había otros sitios que estaban haciendo lo mismo, como el Eiger o el Bukowski.

La Luz en directo

Con ellas se hizo La Luz // Irene Mariscal

MÚSICA O MUERTE

Álex: Hay una cosa que aún no nos hemos atrevido a hacer: tener cosas increíbles todos los viernes y sábados.

Sebas: Yo creo que sí lo hemos hecho y que no salió bien. Lo que es muy muy difícil que pase es que nos olvidemos del Primavera Sound y del Sonar, por ejemplo. Que pongamos entrada con copa y que la gente venga a consumir sin más…

Álex: Y que pinche Spotify.

Sebas: Nosomos Ayo Silver! porque tenemos que comer, pero tampoco podemos convertirnos en un sitio en el que no nos importe la música. Para nosotros es importante qué se está escuchando en el mundo y qué es lo que pasa por los festivales. Tenemos que tener una relación con nuestro entorno y también con la industria musical.

Álex: Nacimos con Ayo Silver!, pero enseguida se apuntaron otros colectivos musicales. Iñaki Red Ribbon empezó a programar aquí, Juancar trajo a los Drones, había cumbia, Kigo también empezó a hacer sus fiestas…

Sebas: ¡Las fiestas Calor!, ¿os acordáis? Era por mucho lo más moderno que teníamos aquí.

Álex: Esto es algo que ha dicho Sebas muchas veces: todo el mundo nos decía que éramos unos modernos, algunos con desdén y otros con cierta identificación. Nosotros teníamos un papel que cumplir. Vivimos de enganchar a la gente.

Black Lips

Para recordar: Black Lips // Irene Mariscal

Iñaki: ¿Cuáles más fueron los highlights del principio? ¿Allah-Las?

Sebas: No, eso fue en 2015.

Álex: Black Lips y Los Parrots en verano de 2014. Le escribí a Joan Vich, manager de las Hinds, para que me las trajeran. Había escuchado sus primeros temas y me encantaron. Al final me mandó a Los Parrots.

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