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El Muro de Bilbao (pt. 3): “Hemos encontrado inmigrantes en vehículos refrigerados”

Coches viajando en ferry

Hablamos con Brittany Ferries, la compañía francesa cuyos buques conectan Bilbao y Santander con Inglaterra sobre la problemática de los polizones.

Vehículos embarcando // Brittany Ferries
Hablamos con Nigel Wonnacott, el «Head of External Communications» de Brittany Ferries, la compañía francesa cuyos buques conectan Bilbao y Santander con Portsmouth y Plymouth, en Reino Unido, sobre la problemática de los polizones.

Tras sacar a relucir la situación de los migrantes (albaneses, en su mayoría) que, desde Bilbao, tratan de colarse en algún ferri a Inglaterra para buscarse un futuro mejor, entrevistando, primero, a una de las personas que mejor los conocen (Merce Puig, de Ongi Etorri Errefuxiatuak / Bienvenidos Refugiados) y, después, a uno de los propios polizones (impagable el relato de Arben X. sobre su agónica y fallida travesía), llega ahora este nuevo capítulo de nuestra serie «El Muro de Bilbao», en esta ocasión, con las declaraciones de Nigel Wonnacott, el «Head of External Communications» de Brittany Ferries, la compañía francesa cuyos buques unen Bilbao (y Santander) con Portsmouth (y Plymouth), en Reino Unido.

Indudablemente, la empresa bretona, instalada en el norte de España desde 1982 (cuando decidió extender las conexiones con Inglaterra e Irlanda más allá del Canal de la Mancha) tiene mucho que decir en esta historia, pues suyos son los transbordadores en los que tratan de entrar todos los acampados entre Zierbena y Santurtzi, en las inmediaciones del Puerto de Bilbao.

Brittany Ferries

El nexo con Inglaterra // Brittany Ferries

No en vano, el famoso muro (de hormigón y cuatro metros de altura) en torno al cual giran estos artículos, no hace sino perimetrar el acceso al dique en el que atracan los barcos de la compañía, que, tres veces por semana, cargan y descargan multitud de mercancías y cientos de turistas. Los tráilers, los remolques y las autocaravanas son los escondites predilectos de aquellos que consiguen salvar la elevada tapia.

Según Wonnacott, las paredes levantadas (también en la capital cántabra) sí que han resultado «efectivas», pues los polizones cuentan con «acceso restringido» a los remolques «no acompañados». Se refiere a las cargas que se dejan para ser recogidas antes de subir a bordo de un buque, en lugar de una unidad tractor-remolque, más vigiladas. «Los muros no son lo ideal, por supuesto», asevera el portavoz, que añade que, «simbólicamente», no son lo que les gustaría, pero sí una «medida de precaución necesaria» para «proteger» tanto a sus clientes como sus «legítimos intereses comerciales».

Camión en el puerto de Bilbao

Tráiler a punto de embarcar // Brittany Ferries

Dos años después de la construcción del muro, lo cierto es que sigue habiendo gente tratando de colarse… y gente que lo consigue, personas para las que la desesperación es más grande que cualquier pared. Para la compañía marítima, parar a estos individuos constituye «todo un reto», pero es algo en lo que llevan «años trabajando» con sus socios, nos confirma. Un asunto con el que tratan de «estar atentos» y ser «muy cuidadosos», reconoce, sin querer obviar la «difícil situación» de los migrantes, con quienes intentan ser «comprensivos», según su consideración.

Llegados a este punto de la conversación le preguntamos por las «mafias», por si estima que es cierto que existen y si, en alguno de los casos, están detrás de los viajeros furtivos. Lo afirma: «La gran mayoría de los intentos de entrar en nuestros buques son consecuencia de la delincuencia organizada», ratifica, recalcando que los polizones no son sino «víctimas» de ella. También es una situación «difícil» para sus pasajeros y clientes de carga, puntualiza, por lo que no pueden sino «trabajar con ellos» para asegurarse de que estén «lo menos expuestos posible a cualquier problema que se produzca antes de embarcar o durante su travesía» con Brittany Ferries.

Migrantes en el Puerto de Bilbao

Migrantes albaneses en el Puerto de Bilbao // Zierbena Sarea

Se entiende que la seguridad en el Puerto depende del propio Puerto… y de la Policía. Pero, una vez hay un polizón en el barco, ¿es responsabilidad de la compañía? ¿Trabajan mano a mano con las Autoridades para ponérselo lo más difícil posible? Así lo atestigua Wonnacott, quien define como «estrecha» la «colaboración» y considera «capacitado» al personal de su empresa «para buscar las señales de los inmigrantes ilegales, tanto en tierra como a bordo». Así las cosas, «no es frecuente encontrar a alguien en un ferri», porque «lo normal» es que los intentos de incursión sean desbaratados antes, «en el puerto». En el caso de que alguien sí consiga acceder ilegalmente a alguna de sus naves, por la vía que fuera, lo que hacen es «notificarlo a las autoridades del Reino Unido». Así, al llegar a puerto, los polizones son «escoltados desde el barco hasta su destino», según nos relata.

Por lo que el representante no se muestra preocupado es por la seguridad de los barcos. «No, absolutamente no», responde cuando le cuestionamos acerca ese aspecto. Según confirma, ningún polizón puso «nunca» ningún buque en peligro. «El mayor peligro es para con ellos mismos», reflexiona, acordándose de casos en los que, por ejemplo, se han llegado a topar con personas escondidas «en vehículos refrigerados». Una temeridad, sin lugar a dudas. «Muy peligroso en un largo viaje por mar», apostilla el jefe de prensa.

Barco atracado en puerto // Brittany Ferries

Más de una vez hemos leído en algún medio de comunicación que la implicación de Brittany Ferries en toda esta problemática migratoria podría tener un componente económico, toda vez que la empresa habría de pagar una multa por cada polizón hallado a bordo de sus barcos. «Unas 2.000 libras por cada ilegal que toca suelo inglés», publicaba Deia en 2017. Wonnacott lo matiza, afirmando que no son sancionados «por los polizones que se encuentran, por ejemplo, en la parte trasera de un remolque». Según su experiencia, solo pagan una multa en caso de «no haber revisado correctamente» la documentación de sus viajeros. Y pone un ejemplo: «Si alguien entra en el Reino Unido sin un visado válido, cosa que debería haberse comprobado durante el check-in, entonces sí que se impondría una multa».

Lo que sí que corre de su cuenta es el retorno, vigilado, de aquellos que han viajado sin billete. En nuestras dos entrevistas previas, los protagonistas nos han trasladado que los polizones no son llevados a Bilbao, sino a Santander. Queremos saber por qué… pero nuestro interlocutor también lo desdice. Según nos explica, lo que hacen es «devolverlos al país en el primer barco que zarpa», valiéndose para ello de «cualquier ruta disponible», sin importar la «región de salida».

Barco navegando

Un largo viaje por mar // Brittany Ferries

Hablando de regiones, queremos saber si se han llegado a plantear abandonar Euskadi o Cantabria debido a toda esta problemática, como también ha sido publicado en alguna ocasión. También lo niega: «Estamos comprometidos con el País Vasco y Cantabria», expresa, asegurando que son «destinos fabulosos» que sus clientes «adoran». Y, ¿qué pasa con los puertos franceses? Pues exactamente lo mismo, nos responde. «Los mismos retos, el mismo desafío», resume.

Siendo Brittany Ferries, como es, una de las partes implicadas en esta historia, queremos saber cuál sería, para la compañía, la solución definitiva, contando con que, más allá de muros y vigilancia, la respuesta no le corresponde a ellos. «Es un problema político», sentencia Wonnacott, para quien no debería haber sino una «solución política». Conforme a las palabras del portavoz, nos encontramos «en el punto álgido, tratando de hacer frente a las consecuencias de la inestabilidad mundial y a las bandas que explotan a los que buscan una vida mejor en otro país».

CONTINUARÁ…

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