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Entrevistas

Belako: “Nuestro único curro remunerado en 6 semanas ha sido el bolo en la Sala BBK”

Belako, "Plastic Drama"

Cris Lizarraga nos habla de su concierto sin público, del nuevo disco de Belako y de su primer ensayo, que publica Pikara

Belako, compartiendo cama antes del confinamiento // María Muriedas
Hablamos con Cris Lizarraga de su concierto sin público hace unos días en Bilbao, del cuarto (y aplazado) disco de su banda (“Plastic Drama”) y de su ensayo “Quítame la culpa”, que publica Pikara

Cris Lizarraga es parte de Belako y, como tal, lleva años recorriendo no ya el Estado sino el mundo con su música. Con los tres álbumes editados hasta la fecha, la banda de Mungia está siendo la propuesta musical vasca de ascenso internacional más fulgurante de, como poco, la última década. De hecho, el decreto de estado de alarma les pilló recién llegados a Nueva York para una gira por EE.UU. de la que solo pudieron dar un primer concierto antes de volver a Euskadi para confinarse.

Pero lejos de los grandes escenarios de festivales de medio mundo de los que son habituales, el pasado 18 de abril Cris salió de su casa en el bilbaíno barrio de San Francisco para, sola, dirigirse a última hora de la tarde a la Sala BBK atravesando un Bilbao desierto. No se estaba saltando la cuarentena, no. Iba a dar el concierto más atípico de su carrera. En la puerta de la sala se juntó con Josu Billelabeitia, otro de los Belako, recién llegado de Mungia en su coche tras un lúgubre camino por carreteras vacías. Llevaban un mes sin verse, y se juntaban para dar su primer concierto en “versión confinada”, sin poder tocarse y sin Lore y Lander, el resto de la banda. Esa actuación (dentro del ciclo BBK Sala Etxean, impulsado por la Obra Social BBK) ha sido el primer y de momento el único trabajo remunerado que Belako ha podido tener desde el 13 de marzo y hasta… ¿quién sabe cuándo?

Hablamos con Cris sobre cómo se prepara un concierto relacionándose por Internet con el resto de la banda y sobre lo que se siente al subirse al escenario de una sala totalmente vacía. Una experiencia que este fin de semana vivirán Izaro (el viernes 1 de mayo a las 22 h.), Gari (el sábado 2 a la misma hora) y Gurutze Beitia (domingo 3, 21 h.), así como La Bien Querida, Mikel Erentxun y muchos más en próximas semanas

¿Cómo os llega esta propuesta de dar un concierto sin público y en pleno estado de alarma? ¿Qué pensasteis?

Un día nuestro manager, Sergio, nos cuenta en el grupo de Whatsapp que nos proponen un bolo sin público para retransmitirlo en directo en Internet y en la tele. Y nos quedamos alucinadas. Pero, ¿eso qué es?, ¡qué cosa más rara! No lo entendíamos… Además ni nos planteábamos salir de casa, pensábamos que lo nuestro no era de primera necesidad y nos parecía casi insolidario. Luego lo fuimos asimilando, nos lo replanteamos y nos dimos cuenta de que ni tenemos ni vamos a tener ingresos. La propuesta nos llegaba como un balón de oxígeno que nos permitía trabajar algo, y cumpliendo toda la normativa sanitaria. Y si se iba a hacer con otras bandas, ¿por qué no unirnos? ¿Por qué sentirnos mal por hacerlo?

Solo actuasteis Josu y tú. Lore y Lander, los otros ‘belakos’, se quedaron en casa. ¿Os pidieron que fuera así para que resultara más sencillo cumplir las distancias de seguridad sobre el escenario?

Sí, y que fuera un espectáculo de tipo acústico. Siempre hemos sido reticentes a los acústicos porque nos parece que no nos pegan. Pero la verdad es que los temas del nuevo disco se prestan más, y nos vamos sintiendo más cómodas. De todas formas, no tenía sentido ir las cuatro; hubiéramos acabado metiendo todas nuestras partes en las canciones de forma forzada. Al final ni es acústico ni eléctrico, metes dos guitarras por meter, pones una caja de ritmos que tampoco hace falta… Era más sincero reducirlo todo a guitarra y voz. Puede parecer que eso lo hace más sencillo todo, pero es al revés. Defender los temas solo con dos recursos se puede convertir en algo supermonótono. Hubo mucho trabajo detrás, y eso que solo tuvimos semana y media para prepararlo.

Belako en directo

Cris Lizarraga, con Belako, en Mundaka Festival 2018 // David Mars

Y esa preparación, ¿cómo os la planteasteis si no os podíais juntar y llevabais un mes sin ensayar?

Por suerte, desde que en 2015 me fui a Madrid a hacer un master, Josu y yo tenemos una dinámica ya asumida de trabajar a distancia y con el móvil. De hecho varias canciones del segundo disco, “Hamen”, nacieron así e incluso el tema “Strangers In a Box” se dejó en el disco tal cual lo creamos de esta forma. Josu me manda un whatsapp a deshoras con un audio instrumental y yo, que tengo como un TOC de no dejar nada para mañana, me lo paso al ordenador inmediatamente, me cojo el cuaderno, empiezo con las pruebas de voz, me grabo, se lo mando de vuelta… Y luego ya lo llevamos al local para terminar de trabajarlo las cuatro. Aunque, obviamente, en el caso de este concierto sí hubiéramos necesitado juntarnos para ensayar y lograr más soltura, algo que fue inviable en esta situación de estado de alarma.

En las giras estáis los cuatro y, además, mucha más gente. ¿Cómo es salir de casa sola para llegar a una sala vacía en la que vas a dar un concierto sin público? Y, ¿cómo fue el reencuentro con Josu?

Yo llevaba un mes sin pasar más allá de Zabálburu cuando salgo a hacer la compra. Ir andando hasta la Gran Vía, a esas horas, con las calles desiertas, fue extrañísimo. Me sentía fuera de lugar, como haciendo algo ilegal, como un extraterrestre que acaba de aterrizar en un planeta extraño. Había quedado con Josu fuera para vernos las caras antes de entrar. Nos conocemos desde 2010 y jamás hemos pasado tanto tiempo sin vernos. Yo me sentía supernerviosa y superemotiva. Solo podía pensar en que me iba a poner a llorar sin parar y no iba a poder dar el concierto. No sé cómo voy a quedar diciendo esto pero… Sí, nos abrazamos un momento, antes de entrar, escondiéndonos como si fuéramos dos amantes furtivos. Fue un abrazo superpulcro, pero lo necesitaba. Si no lo llego a hacer, ese concierto no sale. Josu me recordó el bolo más difícil que jamás he dado, que fue en el funeral de mi amama, junto a él y un amigo suyo. “Si pudiste hacer aquello, podemos con esto”, me dijo.

Y, ya sobre el escenario, ¿qué tal la experiencia?

Bueno… Nos quedamos pensando que lo podríamos haber hecho mejor. En el pequeño ensayo in situ, el único que pudimos hacer cara a cara, estábamos menos nerviosas y salió mejor. En directo era todo muy extraño. Te sientes totalmente desamparada. Sin caras a las que mirar, sin voces ni ruidos alrededor, sin nada que te dé algo de calor. Fue muy intenso y muy extraño. Yo me quedé muy rayada, la verdad. Llegué a casa aturdida entre una cosa y otra, como con una sacudida emocional brutal. Pero luego viendo el feedback positivo en redes y volviendo a ver la grabación [disponible al completo bajo estas líneas], te vas quedando más satisfecha y vamos siendo menos duras con nosotras mismas. Fue lo que tenía que ser para las circunstancias en las que estamos.

Como dices, las reacciones de los fans a una propuesta tan desnuda han sido muy positivas. ¿Puede haber ahí un germen para algún proyecto futuro?

Probablemente nos tengamos que adaptar a esta forma de tocar durante más tiempo del que nos gustaría porque no va a quedar más remedio… Así que no está mal ir cogiendo soltura. Sabemos que podemos hacerlo mejor. Y ha sido un trabajo que molaría que no se quedara en un solo concierto sobre todo por eso, porque a la gente le ha gustado. Además, trabajando en algunos temas salieron cosas chulas. En “Over The Edge” o “Track sei”, al cambiar la rítmica para el acústico han surgido melodías distintas que seguramente incorporemos a nuestros directos. Es algo que nos pasa mucho en Belako, nos cansamos de que algo suene siempre igual y vamos cambiando elementos.

De momento, el concierto lleva 5.000 visualizaciones solo en YouTube (sin contar otros soportes en los que se emitió). Es como si hubierais llenado hasta los topes dos veces el Urban Hall del Euskalduna de Bilbao, que es donde hace dos años presentabais vuestro disco anterior.

¡Somos muy afortunadas! Haber podido hacer algo que, como grupo, nos viene bien para renovarnos y para darle vida al nuevo disco, y además tener repercusión y que a la gente le guste… Y encima ha sido algo que nos ha dado de comer, claro.

Ese es uno de los objetivos del ciclo BBK Sala Etxean, seguir pagando cachés como forma de apoyar al sector cultural. ¿Cómo valoráis esta propuesta?

Muy positivamente. Ojalá se vayan haciendo más. Ahora por el momento no conocemos nada similar ni nos ha llegado ninguna propuesta más. Entendemos que no todo el mundo puede cumplir las condiciones de seguridad y sanitarias y lograr los permisos. La Sala BBK será de los pocos que se lo pueden permitir. Así que es de agradecer su apuesta. Ojalá siga adelante y se hagan más eventos. Y para muchos más grupos, no solo para la “miticada”. Seguramente nosotras, tras este varapalo, podremos seguir adelante como banda por el punto en el que estamos, pero desgraciadamente hay muchísimos otros grupos que tendrán que aparcar su música después de estos meses de confinamiento sin poder trabajar. Y eso es una desgracia.

Si porque, ahora mismo, los músicos no podéis tener ningún trabajo remunerado, ¿no? 

Claro. Todos los conciertos de nuestra gira han sido cancelados o aplazados. Y de los que aún no se ha comunicado nada al respecto, es porque cada país y promotora tiene sus ritmos. Pero no se van a poder celebrar, al menos en el formato habitual de un concierto o un festival. Efectivamente, nuestro único trabajo remunerado en este confinamiento ha sido ese bolo de Bilbao. Hoy en día en la música solo se vive de los directos. Y nosotras veníamos de invertir todo nuestro dinero en el que va a ser nuestro cuarto álbum, “Plastic Drama”. Esto funciona así, te quedas en números rojos grabando y te pones a girar ipso facto para empezar a recuperar. Pero en esta situación es inviable. Ahora mismo estamos cobrando la ayuda a autónomos que han tenido que cesar su actividad. Como grupo, solo sigue en activo la parte no remunerada del trabajo: las redes, la promo, cuando llegue la desescalada los ensayos… Seguimos currando pero sin ingresos.

Portada de "Plastic Drama"

Portada de “Plastic Drama”

El varapalo laboral en vuestro caso ha sido tremendo. Primero la cuarentena os pilla en Estados Unidos a las puertas de una gira allí, y ahora habéis tenido que suspender el lanzamiento de ese disco del que hablabas, “Plastic Drama”, que se iba a publicar este 8 de mayo.

Ha sido una decisión durísima. En un principio íbamos a mantener la fecha, pero hemos pensado que la publicación en físico y las posibles presentaciones en directo se iban a retrasar tanto, que si lo sacábamos ahora en digital los temas iban a quedar desfasados para entonces. El trabajo está hecho y estamos más listas que nunca para publicarlo, pero hemos puesto tanto empeño, esfuerzo y dinero en “Plastic Drama” que no queremos que caiga en saco roto. Además, se había concebido como un lanzamiento internacional junto al sello BMG, al menos en EE.UU., México, Alemania e Inglaterra, aparte de aquí. Y, como en cada país eso de la desescalada va a tener unos plazos diferentes, por ahora era imposible hacer planes. Ya hemos ido sacando 5 singles de adelanto y seguiremos creando contenidos para que la espera sea activa y para mantener el interés de la gente que nos sigue. Pero, de momento, el disco no sale.

Ha habido mucha reivindicación por parte de la cultura, incluso con apagones culturales tanto a nivel estatal como en Euskadi. Belako no se ha posicionado…

No lo hemos hecho públicamente pero sí hemos guardado silencio durante los dos días de huelga en Euskadi. Estamos a favor de que se cree un movimiento y de moverse para que la gente tenga conciencia de la importancia de la cultura. Pero en cuarentena es complicado que se vaya a dejar de consumir cultura por una huelga. Aparte de que el propio confinamiento ya hace que la cultura esté en suspenso, parada casi totalmente. Pero bueno, no queremos entorpecer un movimiento reivindicativo por una causa que consideramos superjusta.

¿Cómo estáis llevando el confinamiento los cuatro?

Estamos todas separadas. Yo en mi piso en Bilbao, Josu en su casa en Mungia, Lore también en Mungia con su familia y Lander, en Tolosa con la suya. Por suerte estamos bien y nuestras familias también.

¿Cómo va la creatividad en confinamiento? ¿Estáis componiendo? ¿Saldrá algo de este extraño periodo?

Para mí no es el momento de crear. Si eres una persona creativa, necesitas vivir cosas para seguir siéndolo. Cada uno es de una forma, pero a mí encerrada en casa no me sale nada. Aparte, para nosotras es absurda la idea de componer ahora, teniendo un disco que acabamos de terminar aún por publicar y en el que ya hemos dicho todo lo que queríamos decir en estos momentos. No tenemos necesidad de hacer temas nuevos, no es el momento.

Lo que sí has aprovechado es para dar el empujón final a otro proyecto personal, un ensayo.

Sí, estoy muy emocionada con este proyecto. Lo comencé en 2018 y, gracias a la cuarentena, lo he podido acabar. Haizea Ogueta lo ha maquetado y lo sacamos ahora con Pikara y con Irantzu Varela, que ha escrito el prólogo y me entrevistará en directo en Instagram (1 de mayo; 18 h.) cuando lo lancemos. Se titula «Quítame la culpa». Es un ensayo crítico que recoge relatos reales en primera persona de casos de maltrato psicológico, de luz de gas, relaciones con narcisistas… y otras cosas con las que hemos crecido y que hemos ido naturalizando. Nosotras hemos aprendido a salir de ese bucle contándonos las unas a las otras lo que hemos vivido. Gracias a ese diálogo se ha producido la epifanía de «¿¡Cómo lo he podido tolerar!?». Mi intención era trasladar esa especie de revelación que yo he vivido al compartir esas historias con otras mujeres a un ensayo en formato de fanzine. Todos los relatos son desde la misma perspectiva: la de chavalas de mi edad de Bilbao y alrededores que vivimos una situación de cierto privilegio y en un contexto social y cultural concreto. Me gustaría que saliera en papel pero, de momento, me parecía bonito poder compartirlo gratuitamente en digital con la gente en este confinamento.

Personalmente, ¿qué es lo que más echas en falta? ¿Qué harías ahora mismo si pudieras?

Ir al mar, a Gorliz. Juntarme allí con mi familia y mis amigas.

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