BI FM

Música

“Lo de Santander fue muy duro y es hora de que Guetta sea consciente”

David Guetta

Suspendida la cláusula arbitral, el artista se someterá ante los tribunales civiles por la cancelación del pasado 28 de julio. Entrevistamos al promotor.

David Guetta // Ellen Von Unwerth
El Juzgado de lo Mercantil ha suspendido la cláusula arbitral y obligará al artista a someterse ante los tribunales civiles por la no comparecencia en su concierto del año pasado en La Magdalena. Entrevistamos al promotor, en bancarrota desde entonces

El sábado 28 de julio de 2018 la campa de La Magdalena de Santander se llenó hasta los topes. 10.000 personas habían agotado las entradas para asistir al broche de Los Conciertos de La Campa, el ciclo programado con motivo de la Semana Grande. Ya habían pasado por allí artistas de éxito como Vetusta Morla o el ex Canto del Loco Dani Martín, pero nadie con tanto tirón y caché como el nombre propio de esa noche: el DJ francés David Guetta, toda una superestrella internacional.

Precedido de los también DJ Deepend y Sylvain Armand, el galo debería aparecer en escena poco antes de la medianoche, a las 23:30h, convirtiendo La Magdalena en una de las mayores macrodiscotecas del planeta. El montaje escénico prometido, así lo preveía. Pero había llegado su hora y el parisino no aparecía. A eso de las 23:45h, empezaron a circular los rumores por el recinto, las redes sociales y viceversa, aún con mayor rapidez que los bpms lanzados desde cabina: Guetta no iba a actuar.

Eran aproximadamente las 00.15h cuando Armand finalizó su set. En ese momento, varios miles de personas se ilusionaron con la inminente irrupción del creador de «Titanium», «Sexy Bitch» o «Hey Mama», al tiempo que otros tantos temían la confirmación de los peores presagios. Estaban en lo cierto. Una voz femenina informó por megafonía: «Por motivos ajenos a la organización», Guetta no estaría esa noche en Santander. Concretamente, «problemas técnicos con su avión privado», le habían impedido volar. ¿Desde dónde? Desde Moscú, nada menos.

Esta fue la reacción del público:

A continuación, se proyectó un vídeo en el que David Guetta se disculpaba, corroborando la versión de los promotores. «Manos arriba, esto es un atraco», fue la respuesta de sus fans. El vídeo en cuestión:

Wally López, que adelantó su actuación, tuvo que poner buena cara y tratar de cubrir el hueco dejado por Guetta, pero no estaba el horno para bollos (ni La Campa para bailes). Muchísimos asistentes abandonaron el recinto, con evidentes signos de enfado y decepción, pero sin temerse lo peor: no recuperarían el dinero de sus entradas (a 59 euros en taquilla ese mismo día). Al menos, no inmediatamente. Y veremos, porque ha pasado más de un año y muchos siguen a la espera.

«Yo a las 22:36h estaba en el aeropuerto agarrándome a una supuesta salida desde Moscú y a que, a pesar de que llegaría a las 2:30h, podríamos subirlo al escenario y terminar un día tan duro. Fue en ese momento cuando me llamó la alcaldesa para ir al despacho y que el agente de Guetta, que ya estaba en Santander, nos explicara qué pasaba. Fue allí donde nos dijo que no volaba y grabó el vídeo para proyectarlo en las pantallas. Tuvimos un miedo horrible por la seguridad: allí estaban nuestros familiares y amigos disfrutando y solo queríamos que todo terminara lo mejor posible. Se nos recomendó seguir y Wally López continuó bajo la gran producción. El público se comportó, lógicamente había gente muy enfadada, pero no sucedió nada reseñable. Los equipos de seguridad estuvieron de diez, así como Policía, Bomberos y Protección Civil«.

El que habla es Javier Palacios, socio en su momento de la promotora local Del Fuego Booking, mitad -junto a la madrileña Heart Of Gold- de la UTE «Los Conciertos de La Campa», hoy en manos de un administrador concursal tras la «bancarrota» que sufrieron por la no comparecencia del DJ y productor, con quien llevan litigando desde entonces, reclamándole la devolución, no solo del caché, sino de lo correspondiente a impuestos y coste de producción. «Nuestros abogados están trabajando en cifras, pero solo la producción era una gran puesta en escena (valorada en más de 200.000 euros) que el artista nos obligaba a tener para que el día antes su equipo diera el OK al montaje, como así sucedió. En toda esta historia hay muchas partes que tienen que dar explicaciones», nos asegura.

No quiere desglosar cifras concretas, pero lo hace cuando le recordamos que diversos medios han difundido un coste de producción de «solo» 45.000 euros, frente a los aproximadamente 300.000 que ellos reclaman. «¿45.000?», pregunta con sorpresa. «Solo las pantallas superaban los 90.000 euros. Lo que diga la gente o medios con intereses particulares, simplemente, no tiene sentido», afirma rotundo.

Con el alivio de que algunos asistentes, los que compraron sus entradas a través de empresas intermediarias (como Ticketea o Notikumi) y los que interpusieron reclamaciones a través de Consumo, sí que han recibido el reembolso de su dinero, le preguntamos al promotor por los motivos por los que no habían convenido un seguro de cancelación. «Después de contratar todos los seguros exigidos por el Ayuntamiento y los que requería el propio evento, después de pagar un jet privado, un caché altísimo y una producción gigante, jamás nos imaginamos que no viniera», afirma con desazón. «A las 20:00 horas se nos pidió cambiar los horarios de los otros artistas, ya que tanto Guetta como un segundo DJ venían con retraso», nos relata, dando a entender que no fue hasta última hora cuando todo se torció.

BIME Live 2017 (BI FM)

Él no apoya a Guetta // evol_photo

Pero, ¿incompareció debido a una avería en su avión, realmente? Quien más, quien menos, sigue poniendo en duda ese pretexto. «A día de hoy no ha presentado nada que lo demuestre», nos responde. «Sin embargo, uno entra a la web de la empresa de su jet y la propia publicidad ya deja muy claro su capacidad para que sus clientes salgan rápido de un aeropuerto o para solucionar la llegada a varios destinos en un mismo día», asegura. «Era un jet de lujo en un aeropuerto como Moscú, por algún motivo no puso los medios para volar», considera Palacios, quien no traga con el pretexto del «fallo técnico».

Ahora, el Juzgado de lo Mercantil de Santander ha suspendido la cláusula arbitral del contrato entre la Unión Temporal de Empresas y la oficina de David Guetta, «algo insólito», en palabras del organizador. Resumido, significa que el proceso judicial no se desarrollará en un juzgado de Londres, tal y como estaba firmado entre las partes, sino que el denunciado «se enfrentará al concurso, por fin», se congratula nuestro entrevistado, quien recuerda que él y sus socios llevan «sufriendo» desde el 28 de julio del año pasado. «Nosotros sí estábamos allí aquella noche del 28 de julio, fue él quien no vino», incide, sabedor de que, cosas del destino, Guetta podría no llegar a subirse nunca a una cabina santanderina, pero sí sentarse en el banquillo de los acusados. «Tendría guasa que así fuera, pero supongo que habrá otras formas de hacerlo, como por videoconferencia», estima, rebajando la euforia del «hito», como lo define. ¿Lo importante? Que ahora David Guetta «también forma parte de toda esta pesadilla».

Pero se da la circunstancia de que él (Guetta) ha declarado sentirse «feliz» por tener la oportunidad de demostrar que no le debe nada a nadie, que él no ha cobrado (devolvió el caché) y que la culpa del resto es del promotor. En una rueda de prensa en Madrid le preguntaron sobre el tema… y su sorpresa fue mayúscula. ¿Cómo es posible que ni siquiera fuera consciente del conflicto? «Nosotros sí somos conscientes, pusimos encima de la mesa todo inmediatamente», asevera Palacios, quien estima que el francés «tiene gente alrededor que se encarga de que sea feliz y que todo siga igual», pero recalca: «lo de Santander fue muy duro y es hora de que Guetta sea consciente».

Veremos, así pues, si finalmente el músico electrónico pasa por Cantabria, aunque sea para declarar ante el juez (quien, por cierto, no ha admitido a trámite una demanda por parte de 1.100 asistentes en la que exigían la devolución del importe, pero también «daños y perjuicios», incluyendo hoteles, transportes y hasta lo consumido en las barras). En el caso de declararse culpable al artista, «los primeros que van a ver su problema solucionado son los acreedores (público, etc.)», certifica Palacios, quien no es tan optimista a título personal. «Nosotros hemos perdido todo», confiesa.

Arriba