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Ocio y cultura

La película de febrero: “Pájaros de verano”, ¿de lo mejor del año?

película "Pájaros de verano"

Nos vamos hasta un territorio ancestral en Colombia de la mano de Ciro Guerra y su última obra, tan latina como shakespeariana.

"Pájaros de verano"
Nos vamos hasta un territorio ancestral en Colombia de la mano de Ciro Guerra y su última obra, tan latina como shakespeariana. Una cinta violenta y viva que suda y respira. Además, ya en formato doméstico, “Todos lo saben”

Hemos visto 13 películas en salas en lo que va de año, por lo que tenemos la cartelera asaeteada (signifique eso lo que signifique), en un periodo pre-Oscar que siempre suele ser frenético (no desesperen los amantes del buen cine, que ahí esta Silvia Abril y su “Bajo el mismo techo” -con “La LEGO Película 2” pisándole los talones y, en semanas venideras, “Perdiendo el este“, la secuela de la infame “Perdiendo el norte”, peleando por el cetro-).

De momento, nuestra favorita del año es… “La Favorita” (menudo jugón Yorgos Lhantimos), pero también hemos disfrutado con “Border“, la inquina que desprende “Vice“, el buenismo gran reserva de “The Old Man & The Gun” -maravilloso tener a Robert Redford y Tom Waits en un mismo plano- o la blancura sin baches y para todos los públicos de “Green Book” (de “El blues de Beale Street” o “High Life“, divertidas como lamer una goma de borrar, hablaremos otra década).

película "Pájaros de verano"

¿Quién quiere ir en carreta si se puede ir en “carro”?

Y soñando, creyendo y pidiendo que un cine diferente puede ser posible, que puede enseñar entreteniendo y abrir surcos en nuestro cerebro que ni sospechábamos que estaban ahí, llegamos a “Pájaros de verano“-no la busquen aún, se estrena el 22 de febrero-, un filme que navega bajo bandera colombiana y que habla de un país quebrado con el nacimiento de un nuevo negocio: los cárteles.

Pero, no se engañen: el que busque “Narcos” (por cierto, estupenda serie), saldrá trasquilado. Aquí la historia se narra de la forma menos televisiva posible. Lo que hay es fuego, furia y antropología. Esto es otra cosa, es cine.

“PÁJAROS DE VERANO”: PLATA O PLOMO

Sí, vale, esto no es “Narcos”, pero usamos su frase publicitaria ya que nunca hemos sido particularmente coherentes salvo para recomendar películas (ahí sí, se pueden fiar).

Sitúense: principios de los 70. En Guajira, Colombia, las familias viven como hace 300 años. Hay tradición, bailes, jerarquía y valores familiares. Pero los vecinos del norte empiezan a demandar una sustancia en cantidades industriales y el capitalismo mas voraz hunde sus garras en el entorno: ¿quién quiere ir en carreta si se puede ir en “carro”?

Ciro Guerra, realizador de “El abrazo de la serpiente” (aquella aventura amazónica, física, hipnótica y extenuante) narra en quinta este western de gánsteres latinoamericanos que en una década pasaron de buscar agua para construir un pozo a conducir Lamborghinis huyendo de balaceras y ensaladillas de machete.

Porque esa es otra, Shakespeare late cerca y uno ve en una familia a “Romeo y Julieta”, mientras en la otra escucha de fondo los ecos de “Macbeth” y sus consejeros envenenados. Como toda gran tragedia, es violenta, está viva, suda, respira.

Seleccionada para la quincena de realizadores de Cannes y ovacionada en el Zinemaldi donostiarra -allí la vimos-“Pájaros de verano” está llamada a convertirse en un clásico del cine latino al combinar con epatante destreza el “Scarface” de Pacino, “Romeo y Julieta” y aquel joyón azteca titulado “El infierno”. Lo decimos en febrero: de lo mejor del año.

Y EN DVD / BLU-RAY: “TODOS LO SABEN”

Nuestro Ramón Barea no desdice en el increíble reparto de esta película (Bardem, Darín, Lennie, Eduard Fernández…), un thriller con trazas de drama (o drama con tintes de thriller, lo que prefieran) en el que la desaparición de una adolescente tras una boda será el detonante para que una ola de lodo venida de un pasado oscuro barra a una familia instalada en las medias verdades (ojo: como todas).

película "Todos lo saben"

Cartel de la película “Todos lo saben”

Cine prestigioso, de silencios y miradas, que recompensará a todo aquel que dedique las dos horas largas que dura. Merece.

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