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Ocio y cultura

Tarantino, Trueba, Campanella… así duele un verano (pasado en el cine)

Brad Pitt

«Érase una vez en… Hollywood», «La virgen de agosto», «El cuento de las comadrejas», «Un estudio accidental»… repasamos las pelis de los últimos meses.

Brad Pitt en "Érase una vez en... Hollywood"
«Érase una vez en… Hollywood», «La virgen de agosto», «El cuento de las comadrejas», «Un estudio accidental»… son algunas de las películas que Óscar Díez, nuestro crítico de cabecera, ha visto en las salas durante la época estival, pero, ¿le habrán gustado? Porque la playa la ha pisado poco…

El verano ha pasado y, como decía Billy Wilder, nos sentimos un poco como el pianista de la casa de citas (él usaba otra palabra). Hemos visto cómo un montón de gente pillaba mientras nosotros veíamos trenes pasar. O sea, que nos tiramos medio estío en las salas de cine pero echamos la vista atrás y, sin grandes desastres, tampoco es que catáramos nada que supiera a futuro clásico.

Porque sí, «Érase una vez en… Hollywood» está muy bien rodada, hay mucho cine en ella (faltaría más) y Brad Pitt está sublime, pero palidece si la comparamos con un «Reservoir Dogs». Que bueno, yo me he hecho mayor para que una película me cambie la vida, con que me entretenga voy que me mato. Pero uno con Tarantino, Allen o Scorsese siempre espera hacer cumbre. En fin.

Otra que nos gustó por sincera e inmediata fue «La virgen de agosto«. Ese cine a lo Rhomer que factura Jonás Trueba ya no se ve por el mundo. La primera quincena de agosto en un Madrid que asfixia le sirve a su director para dar otra lección de saber hacer naturalista, con paseos por rincones que todos conocemos, de los jardines de Sabatini a las cañas de Lavapiés, y conversaciones que saben a bocadillo de calamares a la sombra del Manzanares.

Una de esas películas que te llevan de la mano… si te dejas.

Estando muy bien «El gran Buster«, el documental que Bogdanovich dedica a Buster Keaton (viejo zorro Bogdan, saquea todos los sketches míticos en la recta final y eso es como jugar con 11 Messis), el mejor que ha visitado nuestras salas en lo que va de año es una joya cinéfila, sarcástica y, en el fondo,  romántica (hay mucho amor al cine y, por extensión, al arte) titulado «Un estudio accidental» que se refiere, claro está, a Handmade, la productora que el Beatle George Harrison creó de la nada y que permaneció durante algo más de una década como cabeza de lanza del adocenado cine británico. Afilado pero cercano, Harrison aseguraba que la empresa solo había dado beneficios al principio, pero que los royalties de los Beatles le permitían ser millonario cíclicamente, por lo que se podía permitir financiar sobradas tipo «La vida de Brian», una película «que quería ver pero nadie se atrevía a producir». En palabras de John Cleese, «la entrada de cine más cara de la historia».

Como todas las estrellas que brillan el doble, Handmade duró la mitad, asesinada por fiascos del calibre de «Shanghái surprise». No mucho después, incluso George Harrison terminaría apagándose.

Las comedias argentinas nos provocan dos reacciones: adhesión o huida campo a través. Por suerte, Campanella es garantía («El secreto de sus ojos» continúa siendo su mejor film) y «El cuento de las comadrejas» funciona en casi todo, pese a tener en el casting a Clara Lago, un misterio mayor que los círculos geométricos en los campos británicos. Remake de una película de culto de los 70, «Comadrejas» es excesiva y grand-gignolesca (qué larga es la sombra de «El crepúsculo de los dioses»), pero sus diálogos empapados en veneno y un reparto maravillosamente pureta, obran el milagro de lubricar una comedia que se hace corta en sus dos horas de duración. Pasando de puntillas sobre el hecho de que a ratos parece teatro filmado, el conjunto es tan confortable como una cama deshecha.

A falta de ver «It: Capítulo dos» (sí, la del payaso de los globos -que, ahora que lo pienso, en Metro Bilbao no podría viajar-), les voy a tener que dejar porque tengo que entregar un texto en BI FM sobre qué me ha parecido el cine estival. Y no se me ocurre nada. La cosa es que llevo un rato pensando y hay varias cosas que me han gustado. A ver si va a resultar que el verano no ha estado tan mal…

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