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Puro teatro (mayo): “Paradigma”, un contemporáneo puzle de mujeres muy reales

Paradigma, con Bea Insa

Cuatro personajes femeninos, un ingenioso guion y una única actriz todoterreno. Es lo que propone esta obra que, con tino y humor, pone sobre la mesa problemáticas actuales. En La Fundición (Bilbao) el 25 de mayo

Bea Insa se desdobla en escena y da vida a 4 personajes // Miriam del Prado
Cuatro personajes femeninos interconectados pasan por el escenario a lo largo de 60 minutos. Es lo que propone esta obra de pequeño formato que, con un ingenioso guion y una única actriz todoterreno, pone sobre la mesa problemáticas sociales actuales con tino (y humor). En La Fundición (Bilbao) el 25 de mayo

En estos tiempos que parecen estar marcando (esperemos) un punto de inflexión en la situación de la mujer en Occidente, se reciben con especial interés las propuestas artísticas y narrativas contemporáneas que indagan en las realidades femeninas. La obra de teatro “Paradigma” hace de esas realidades su razón de ser. Porque, como su propio subtítulo indica (“Paradigma, o cómo Big Pharma curó mi depresión postparto con storytelling”), se sirve del “storytelling”, de varias pequeñas historias individuales y cotidianas que, juntas, nos permiten hacernos una buena composición de lugar del actual estado de las cosas (vamos, que nos permiten ver “la big picture” -ya entenderán la coña cuando vean la obra-).

Una alta ejecutiva farmacéutica que mantiene una tensa conversación telefónica con una periodista que va a publicar un artículo sobre los efectos secundarios de su nuevo medicamento estrella. La señora de la limpieza encargada de adecentar su despacho. Una madre primeriza que toma el cuestionado fármaco para la depresión postparto. La heroína ficticia de la serie de televisión favorita de estas tres (muy muy reales) mujeres. Esos son los cuatro personajes que protagonizan “Paradigma” y que, sin interactuar directamente, tejen ante nuestros ojos esa mencionada “big picture”.

Los cuatro son interpretadas por una única actriz, Bea Insa, que encuentra en “Paradigma” un one-woman show hecho a su justa medida. Solo ella está en escena durante la hora que dura la función y, escapando de la manida fórmula de los monólogos, ella sola va marcando el ritmo de la acción transformándose, ante los ojos del espectador, en esos cuatro personajes. Adoptando no solo su atuendo sino sus gestos, sus actitudes y hasta su fisonomía. Un titánico reto del que sale victoriosa desplegando una versatilidad incontestable. Eso sí, es de justicia reconocer que parece haber nacido para bordar ese primer papel de ejecutiva trilera. El acto que se desarrolla en ese asfixiante despacho con ella a un lado del hilo telefónico y la temida periodista al otro, resulta tan real que me atrevería a jurar que lo vivido por Cristina Cifuentes en la Puerta del Sol el mes pasado se tiene que haber parecido mucho a esto que se ve sobre las tablas en “Paradigma”.

De hecho, si hay alguna pega en “Paradigma”, es precisamente el riesgo de que ese arrollador personaje de la ejecutiva farmacéutica pueda eclipsar tanto a las otras tres encarnaciones en las que Insa se desdobla, como la redondez y el cierre de círculo que plantea el guion en su parte final. Se nota que guionista, director y protagonista han disfrutado creando a esa fiera y dándole las mejores líneas, y nos gustaría que el texto tuviera para sus otras mujeres las mismas páginas y la misma dedicación y devoción.

La siempre difícil conciliación trabajo-familia, el falso mito colectivo de la maternidad idílica, la indefensión en la que están sumidas las inmigrantes… Son temas que las vidas de estas cuatro mujeres van subiendo al escenario con naturalidad. Para dejarlos pasar ante el espectador; sin juzgar, sin valorar, sin sacar conclusiones. El corrosivo almíbar del humor negro con el que se endulza todo el guion (escrito por un atinado Ángel Mirou -que pasó en su día por la cantera de “Vaya semanita”-) permite a “Paradigma” ganarse la receptividad de un público que se descubre riendo con situaciones que deberían congelarle la sonrisa. Lo mismo ocurre con el otro gran tema de “Paradigma”: los lacerantes abusos de las farmacéuticas, que, hoy en día, parecen gozar de absoluta bula en su desempeño.

Paradigma, con Bea Insa

La todoterreno Bea Insa: ejecutiva, limpiadora, madre primeriza y heroína de ficcción en una sola obra // Miriam del Prado

Dirigida por el bilbaíno Pako Revueltas (nominado en 2012 al Premio MAX al Mejor Espectáculo Revelación por el muy reivindicable “Calla y come”), “Paradigma” es una obra de teatro corta, de pequeño formato, sin alardes de escenografía, iluminación o vestuario. Pero tiene todo lo que necesita. Sobre todo, un guion sólido, circular, caleidoscópico y plagado de punzantes guiños satíricos; y una actriz todoterreno al frente que ha hecho absolutamente suyo el texto. Tanto es así que, para su próxima representación en Barcelona el 11 de mayo (en Vallromanes), ella misma ha adaptado el guion al catalán (Bea Insa es castellonense de origen, aunque bilbaína de adopción). Y esta proeza me hace acordarme de la película “El rey tuerto” (que antes también había sido obra teatral), que se rodó paralelamente en dos versiones, en castellano y catalán, hace un par de años. En BI FM ya la elegimos como una de las mejores cintas de aquel 2016 y es que, como esta “Paradigma”, se trataba de otra obra modesta que, a partir de pequeños apuntes de divertido costumbrismo cotidiano, era capaz de mostrarnos toda una realidad social compleja.

Zorionak, por tanto, a Bea Insa, Ángel Mirou y Pako Revueltas, viejos conocidos de la escena teatral vasca (quizá viste “Vidas pasadas” en Aste Nagusia 2016 o “Plano secuencia” el año pasado), cuyo interesante trabajo los hace merecedores de una proyección global que parece están empezando a lograr (con “Paradigma” han llenado 4 días en Valencia el pasado mes). Nosotros ya disfrutamos de “Paradigma” en abril en un abarrotado Pabellón 6 de Bilbao. Tú puedes hacerlo ahora en “Tinto de verano”, el ciclo anual que la sala La Fundición de Bilbao dedica a los creadores locales (el viernes 25 de mayo; entradas, aquí).

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