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Borja Crespo: “A algunos les cuesta diferenciar realidad y ficción”

Borja Crespo

Tras dirigir las galas del Zinemaldi y coordinar el Salón del Cómic de Getxo, el inventor del término «multidisciplinar» vuelve a BI FM con La Hora Caníbal.

Borja Crespo
Tras dirigir y escribir las galas del Zinemaldi, coordinar el Salón del Cómic de Getxo y comisariar una exposición en el Festival de Sitges, vuelve el hombre que inventó el término «multidisciplinar». Este martes, en antena en BI FM con una nueva temporada de La Hora Caníbal

Director y productor cinematográfico, cortometrajista, realizador televisivo y de videoclips, ilustrador e historietista, responsable de eventos culturales de toda índole, DJ, escritor y varias cosas más. Hablamos de Borja Crespo, quien está de vuelta en BI FM, donde este próximo martes, 22 de octubre, estrenará una nueva temporada de La Hora Caníbal, su programa quincenal de radio.

Así, tras dirigir y escribir las galas del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, coordinar el Salón del Cómic de Getxo y comisariar una exposición en el Festival de Sitges, regresa el hombre que inventó el término «multidisciplinar», un veterano de la ilustración, el audiovisual y el fanzinerismo, que piensa que «criterio» y «diversión» son conceptos perfectamente complementarios.

La Hora Caníbal

Crespo, en nuestros estudios // BI FM

Lo primero… ¿cuántas horas estás durmiendo en las últimas semanas? ¿En qué ciudad dirías que vives?

Como indico en mi perfil de Twitter, “a saber dónde estoy hoy”. Afortunadamente vivo de lo que me gusta, pero inevitablemente hay que estar en continuo movimiento si te dedicas al maravilloso mundo de la cultura. Estoy contestando a esta entrevista tras dormir doce horas reparadoras, pero no duermo poco, no… Dormir es sagrado, intento no pasar demasiado sueño, aunque soy noctámbulo, no suelo acostarme antes de las 2 de la mañana, aunque tenga que levantarme a las 5 para coger un avión.

Ha sido volver de vacaciones y meterte de cabezas en mil «fregaos». Y, encima, ahora vas y regresas con La Hora Caníbal. ¿Tenías mono de radio?

En verano se para un poco la maquinaria de eventos culturales y aprovecho para viajar, siempre antes de agosto, claro… Nada más regresar de un nutritivo viaje a Japón, donde cargas las pilas sí o sí, me llamó Rebordinos, el director del festival de San Sebastián, y me hizo una oferta que no pude rechazar: dirigir y escribir las galas del Zinemaldia. Ha sido una experiencia maravillosa, con la ayuda de Susana Fernández y Borja Echevarria en el equipo. En paralelo, coordinando el Salón del Cómic de Getxo, talleres, mis escritos para el periódico, una exposición en el festival de Sitges… Sigo vivo, estos últimos meses del año son así. No da tiempo a aburrirse y “La Hora Caníbal” me viene bien para descomprimir un poco, me lo paso fetén y empezamos fuerte con una charla con Rubén Lardín, escritor y muchas cosas más. Pasaba por Bilbao y no podíamos desaprovechar la ocasión de contar con su presencia en BI FM para hablar de lo divino, lo humano e inhumano.

¿Qué nos vas a ofrecer en esta nueva temporada?

Seguiremos charlando con todo tipo de creadores, vinculados al cómic, cine, música… quiero ampliar el abanico de invitados e invitadas, habrá alguna sorpresa y toca fomentar las grabaciones en directo. De hecho, el 31 de octubre grabamos en Tabakalera en San Sebastián, dentro de la Semana de Cine fantástico y de Terror. Con público y entrada gratuita. Será sumamente divertido.

Y, siguiendo en Basauri, donde están nuestros estudios, en breve impartirás un taller sobre realización de videoclips, ¿verdad?

Eso es, voy a estar implicado en varios talleres que se impartirán en la casa de cultura. He dirigido y producido más de 40 videoclips, con lo cual relataré los entresijos de la profesión, contando anécdotas y todo aquello que no sale en Wikipedia. Será charlas entretenidas, con ejemplos de mi experiencia profesional. Llamando a las cosas por su nombre. Puede interesar a todo tipo de público, no solo a gente que quiera rodar y rodar.

Taller de videoclips con Borja Crespo // Zirt Zart

Eres un avezado crítico cultural… ¿qué tal llevas tú las críticas, por ejemplo, del Zinemaldi?

Pues no puedo decir mucho aquí, porque las críticas han sido positivas en general. Muy agradecido. Es un formato muy complicado. No es fácil innovar, hay unos peajes y lo que hay que intentar cuadrar es lo que quieres hacer con lo que finalmente puedes, siendo consciente de dónde estás. Personalmente me gustan las críticas constructivas, sobre todo sin son divertidas. Hay que ser consciente de tus limitaciones y hay críticas que ya esperas, son inevitables. Te pueden doler cuando son gratuitas y te insultan por insultar. La envidia se convierte en rabia y crea monstruos, sobre todo en la red. Pero hay que aceptar que estamos en un mundo donde protestar por protestar es un deporte, sobre todo sentado en el sofá de tu casa tuiteando o frente al ordenador.

Cualquier persona con dos dedos de frente, en cualquier caso, sabe distinguir una crítica constructiva del mero haterismo… ¿Qué tal llevas Twitter, últimamente?

Mejor, desde que cuido más mis opiniones, sobre todo políticas. Inevitablemente, a veces se viraliza algún comentario que no esperas y aparece gente que no te conoce como un elefante en una cacharrería, insultando sin gracia, pero hay que intentar no darle demasiada importancia. En mi caso tampoco tengo una cantidad brutal de followers. Generalmente los más brutos son anónimos, con una imagen absurda de avatar y un puñado de seguidores. No hacen ni cosquillas. No les contesto y ya aprendí, gracias a mi amistad con algunos youtubers, que las tormentas virtuales duran un par de días. Es así, dos días, ni uno más ni uno menos. Hay que pasar, sobre todo cuando ves que no han entendido un comentario irónico, la comprensión lectora brilla por su ausencia. Se van por peteneras mientras tú debes seguir en tu sitio.

Son tiempos de censura, de autocensura y de mojigatería, sin duda. En el Salón del Cómic de Getxo incluso colgasteis un cartel avisando por el contenido de la expo de El Víbora. ¡Hasta ese punto hemos llegado!

La hipocresía nunca se ha ido y, por lo que parece, a algunos les cuesta diferenciar la realidad de la ficción. Malos tiempos para la lírica.

Aviso expo de El Víbora en Getxo

¿Qué balance haces del salón? Ha coincidido con los 25 años de la librería Joker, muestra de que el tebeo sigue vigente.

Muy positiva, se ha consolidado el nuevo modelo, con dos espacios claros desde el pasado año, uno dedicado a la zona de expositores, la carpa, y otro, en la Romo Kultur Etxea, donde se aglutina una oferta cultural mucho mayor que en otras ediciones, con talleres, charlas, club de lectura, podcasts en directo… Y la expo de EL VÍBORA este año, con la posibilidad de ver originales, algo que cada vez es más difícil. Es una oportunidad única de contemplar en vivo y en directo el trabajo de muchos grandes nombres de la historieta. Hay quien no valora esto último, no se acerca a este espacio, pero un evento de estas características, respaldado por las instituciones, no puede consistir únicamente en stands de venta al público, en poder comprar muñecos y camisetas. Es ridículo. Personalmente estoy muy contento con la respuesta del público a las firmas y los encuentros con autores. El Salón del Cómic de Getxo no es un simple mercadillo rendido a las marcas y grandes editoriales. Tiene una personalidad propia.

Hablando de comics… y de Joker… ¡qué difícil es que todo el mundo esté de acuerdo! Lo digo por la película… ¿Te retirarás el día que todo el mundo aplauda algo que has hecho? No sé si da más cague fallar estrepitosamente que ponerse uno mismo el listón demasiado alto… ¿qué te motiva más a ti?

No creo que me retire nunca, porque lo que hago va unido a mis pasiones. Y no creo que algo de mi cosecha llegue a una gran mayoría que aplauda a rabiar. Los que nos dedicamos a esto sabemos que vivimos en el undeground, más grande o más pequeño. Con un público muy fiel, eso sí… Y JOKER será recordada como una excelente maniobra de marketing, como un fenómeno social, más que como una gran película, porque no lo es. Vemos menos cine del que parece. Se consume más material audiovisual que nunca, pero sin orden ni concierto. Sin criterio.

¿Tienes en mente volver a hacer cine? ¿Merece la pena? Escuchando a según qué políticos (y personas de perfil ideológico afín) parece que las gentes del cine nadan en la abundancia sin darle un palo al agua.

Desde el “no a la guerra” de los Goya se ha demonizado al sector cinematográfico en este país pero hay mucho desconocimiento. Las ayudas son ridículas al lado de otros sectores, muy ridículas. Las de la cultura en general. Somos el último mono. No conozco a mucha gente a mi alrededor que sea millonaria gracias al cine. Quizás algún director que se lo ha ganado, como Bayona. Sin embargo, conozco a mucha gente fuera de al cultura que vive muy bien sin dar un palo al agua. Y que roban de verdad. En otro orden de cosas, estoy con varios proyectos, entre ellos una película que espero se ruede algún día.

Y, acto seguido, vuelta a Donosti, porque este miércoles hablarás en Tabakalera sobre fanzines. ¿Siguen vivos y vigentes?

Los fanzines siguen existiendo, nunca se han ido. Y los hay en papel y online, analógicos y digitales. Cambian de forma, de nombre, se transforman, pero no cesan… Hacer un fanzine es expresarte sin tapujos, proyectar tus ideas, expulsar tus monstruos y compartir el resultado con otros seres humanos ávidos de sensaciones. Contracultura, cultura subterránea, underground, alternativa… Sea cual sea el calificativo, sea cual sea la etiqueta, el fanzine se sale de los circuitos habituales, rompe esquemas y abre nuevas vías de creación y divulgación, sin la necesidad de emplear grandes medios. Hacer un fanzine es un ejercicio de catarsis, una manera de comunicarse, un modo de expresarse. Son, por tanto, necesarios, y nunca morirán… ¡¡¡acaso mutarán!!! Solo hay que darse una vuelta por eventos como el GRAF, el Tenderete, el Gutter Fest… para darte cuenta de que hay un montón. Los fanzines han sido mi escuela y la de mucha gente que ahora triunfa. Por ejemplo, Mario Vaquerizo. Juntos hacíamos el Subterfuge.

Borja y Mario, fanzinerosos.

La charla se enmarca en la Semana de Terror, ¿qué pinta tiene?

Bien, como siempre. Nunca me la pierdo, el ambiente que se crea es sensacional. Es una oda a la cinefagia bien entendida. Pura diversión.

Y hablando de terror… hace nada estuviste en Sitges, en un festival en el que el ínclito Pumares se quejó de que no había nada que asustase. Tú, fan del gore… ¿qué piensas del género, actualmente?

No soy fan de gore, tengo ese sambenito. En los 90 era lo que se llevaba, un signo de identidad, pero realmente me gusta el humor negro, el splastick… la violencia real me da mal rollo. Me gustan las pasadas de rosca divertidas, como ‘Noche de bodas’ que ahora está en la cartelera. El terror vive un buen momento, pero sí es cierto que existe cierta domesticación del género, triunfan entre el gran público un tipo de películas que se basan más en subir el sonido para asustar que en crear una atmósfera de tensión insoportable.

¿Cómo llevas lo de ser autónomo? ¿Está el truco en no hacer una sola cosa, sino hacerlo todo?

Vivo muy bien, a veces me da hasta vergüenza decirlo. Trabajo en lo que me gusta, me lo paso bien, conozco gente y mundo, no puedo pedir más. Y no tengo hipotecas, pagué mi casa con mis ahorros. Nunca he pedido paga a mis padres, ya me ganaba la vida de chaval trapicheando con el Spectrum. Probablemente no soy un ejemplo a seguir, pero tampoco sigo a nadie. Hago lo que me apetece y me divierte y tengo la suerte de cobrar por ello. Lo que está claro es que mi situación es la que es porque hago muchas cosas, diversifico mi trabajo, lo que me permite moverme mejor… y no aburrirme. De escribir solamente es difícil vivir holgadamente, por eso hago más cosas. Multidisciplinar, que se dice…

En breve hay elecciones. Nos obligan. Otra vez. ¿Votamos o nos lanzamos a las calles? ¿Cuál es tu mayor reivindicación?

La solución a todos nuestros males es que el ser humano se extinga. Y como nos empeñamos en sobrevivir ante cualquier adversidad seguiremos alimentando nuestras incongruencias y contradicciones, así que lo único que nos queda es reírnos de todo y de todos, incluso de nosotros mismos. Dicho esto, veré si vuelvo a votar, porque para que me tomen el pelo ya estoy yo conmigo mismo todos los días.

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