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Los bares y restaurantes, de luto: “nos acusan de querer abrir a toda costa y eso no es cierto”

Esquelas en la hostelería

Más de 1.000 locales de Bizkaia han colgado esquelas anunciado su defunción. Denuncian «desinformación», aforos «inasumibles», terrazas con «trampa»…

Bares, ¿D.E.P.? // BI FM
Más de 1.000 establecimientos hosteleros de la Margen Izquierda, en Bizkaia, han colgado esquelas anunciado su defunción. La «desinformación», los aforos «inasumibles», la alternativa con «trampa» de las terrazas, los elevados gastos y los escasos o inexistentes ingresos han provocado que no vean nada clara su reapertura. «Es la crónica de una muerte anunciada», sostienen.

Empezaron en Santurtzi, siguieron por Portugalete, se extendieron a Sestao y acabaron inundando Barakaldo. Hablamos de las esquelas que, desde hace unos días, «decoran» de manera luctuosa las persianas de multitud de bares y restaurantes de esas cuatro localidades, las integrantes de la llamada Margen Izquierda, en Bizkaia.

Un funesto reclamo que, con la población confinada (en fase 0 de la desescalada por la crisis del Covid-19) y los comercios cerrados, ha añadido cierto dramatismo a una realidad ya de por sí preocupante, por mucho que la posibilidad de dar paseos o hacer deporte por franjas horarias haya rebajado la angustia generada por un encierro total que duró más de 45 días.

Santurtzi (Bizkaia)

La desescalada, en Santurtzi // BI FM

Pero la amenaza del coronavirus continúa y, más allá de la alarma sanitaria, aún persistente, son muchos los sectores que, en lo económico, se han visto o van a verse afectados. Con respecto a la hostelería, se trataría de «la crónica de una muerte anunciada», que diría Gabriel García Márquez, y que sostiene Aurora Sánchez, responsable del santurtziarra Cafeto 2.0 y una de las impulsoras de la iniciativa, que sigue sumando adhesiones más allá de su punto de origen. Hemos hablado con ella.

¿Cómo se os ocurrió la idea de hacer esquelas para los negocios de hostelería?

Estábamos agobiados varios compañeros, muy frustrados, así que decidimos que había que hacer algo y nos pusimos en contacto las asociaciones Mamariga Tente Tiesa y Santurtzi Gastronomika. Empezamos a darle vueltas, creamos la página de Facebook Hostelería en Pie de Guerra y nos pusimos en contacto con los locales del pueblo. En medio de este proceso, nos llamaron de Portugalete, luego de Sestao, contactamos con Barakaldo… y se fue extendiendo la iniciativa.

Una labor comunitaria en una comarca en la que ni siquiera existe una asociación hostelera común.

Así es, pero es que va más allá. En Portugalete, por ejemplo, sí que las distintas asociaciones de barrios habían hecho cosas conjuntamente, había ya un tejido a nivel municipal, pero en Sestao han tenido que partir de cero, no había ninguna asociación de hostelería. En Barakaldo sí, pero mucha gente no formaba parte. A pesar de todo, se han puesto de acuerdo.

Y así habéis conseguido aglutinar a cientos de bares y restaurantes.

A más de 1.000, en estos momentos.

Esquela por la hostelería de Portugalete (Bizkaia) // BI FM

¿Se están sumando hosteleros de otras zonas?

Sabemos que la protesta también se está llevando a cabo en Derio, ya que estamos en contacto con ellos. También en Trápaga, que ya están dentro de nuestra agrupación, y estamos intentando organizarnos para poder abarcar el mayor número de locales y regiones posibles. Vamos viendo cómo gestionarlo para ir al unísono con hosteleros de otras provincias.

«Falleció el 15 de marzo del 2020 por la mala gestión y desamparo de las autoridades ante la crisis del Covid-19», eso pone en las esquelas. Habláis de muerte, que es lo único que no tiene arreglo. ¿Veis tan negro el asunto?

Bueno, ya ponemos en las propias esquelas: “Exigimos que se tomen medidas para que esto no sea real”. Se trata de la crónica de una muerte anunciada en el caso de que las medidas no cambien, ya que el planteamiento actual es inasumible.

Se señala a la gestión de las autoridades. ¿En qué pensáis que han fallado y cuál era o es la alternativa?

A día de hoy, no tenemos ninguna guía para saber cómo abrir nuestros negocios; no conocemos cómo proceder ante las exigencias sanitarias; no sabemos cómo se van a desarrollar las medidas económicas, los famosos ERTEs… si volvemos a abrir hay que reincorporar a nuestros empleados, pero es imposible con las limitaciones que tenemos. Queremos mantener los empleos, pero a día de hoy es inviable en estas condiciones.

Café Aitana (Bilbao)

Recuerdos de otra época // BI FM

Parece que la opción de las terrazas es la más factible para que los bares puedan funcionar. En Euskadi no hay tanta tradición, gusta ir de bar en bar y pedir en barra, también por lo climatológico.

Es una trampa. Hay muy pocos locales que tengan una terraza tan extensa que les permita sacar rentabilidad. Los que disponen de ella, la tienen como apoyo, no es su fuente principal de ingresos. Y hay un altísimo número de bares que carecen de terraza. Así que lo único que se podría hacer en la fase 1 es servir para llevar, pero en ninguna cabeza cabe haber montado un local para ver si alguien pide un café para llevar.

Pero entendéis que las razones son sanitarias… el virus sigue existiendo.

Mucha gente nos está acusando de querer abrir a toda costa y eso no es cierto, pero no podemos seguir en la situación en la que estamos. Estamos asumiendo los gastos de los negocios y solo tenemos como ingreso la prestación por cese de actividad, condicionada a estar al día con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social. Venimos de otra crisis tremenda de la que algunos aún se estaban recuperando, así que ahora no pueden siquiera recibir esa prestación, por lo que están asumiendo gastos e ingresando 0 euros.

Lo que está claro, en cualquier caso, es que ningún negocio va a poder ser rentable al 50%. No hablemos ya del 30, ¿no?

Así es. Y bastante tenemos ya con la incertidumbre de saber cómo va a variar el consumo cuando llegue la “nueva normalidad”. Entiendo que habrá gente a la que le dé miedo o que, según las condiciones, no se atrevan a acudir a los locales. Igual preferimos abrir más tarde, pero con unas condiciones óptimas para todos.

#asinoabrimos // BI FM

Y, mientras tanto, los gastos siguen produciéndose. Los alquileres no son bajos, precisamente. ¿A alguien se lo han perdonado?

Hay mucha gente que ha llegado a acuerdos con los propietarios, pero hay otra mucha que no ha podido hacerlo. Es que hay propietarios que no pueden prescindir de ese ingreso, que también salen perjudicados. ¿Cómo le dices, por ejemplo, a unos viejitos que, tras trabajar toda su vida en un bar y ahora complementar su pequeña pensión con el alquiler del local, que renuncien a ese dinero? Es un tema complicado y entendemos que el Gobierno no pueda hacer mucho, porque hablamos de propiedad privada, pero sí que podrían eliminar los impuestos derivados, algo que ya nos aliviaría un montón.

Se acerca la Fase 1. ¿Vais a abrir? ¿Cuántos bares estimáis que vayan a hacerlo?

Reitero: no tenemos ninguna información acerca de las medidas higiénico-sanitarias que nos van a pedir, no sabemos qué va a pasar con los ERTEs… ¡No podemos decidir! No nos dan ninguna seguridad acerca de qué conlleva reabrir, aunque hay gente que va a hacerlo seguro, porque han soportado dos meses sin ingresos y no pueden más.

Si perdemos bares y restaurantes, ¿perdemos algo más que negocios concretos?

Perdemos tejido social y empresarial. Los hosteleros colaboramos con diversas asociaciones, culturales o deportivas; tenemos un montón de sectores alrededor que dependen de nuestra actividad (comercio local, bodegas, empresas de logística, almacenamiento…); y somos un poco el alma de las calles, que están muertas sin nosotros. Los bares nos unen, nos sirven como lugar de encuentro, nos sirven de descanso en medio de la jornada de trabajo, nos ayudan a desconectar en nuestro tiempo libre…

Portugalete (Bizkaia)

Paseos de desconfinamiento // BI FM

En resumen: ¿qué hace falta?

Trabajar todos de la mano con las instituciones para flexibilizar todo lo posible este proceso con el fin de que sea lo menos largo posible y lo más productivo y seguro para todos. Creemos que la única manera es trabajar todos unidos, tanto dentro del sector, como con respecto a los encargados de regularlo. Tenemos muchas ganas de seguir trabajando porque, aparte de nuestra ocupación, es nuestro modo de vida y lo echamos de menos.

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