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Tras sus audiciones ‘confinadas’ durante el estado de alarma, la renovada EGO se estrena en Bilbao

Orquesta EGO

El coronavirus les obligó a seleccionar telemáticamente a sus 24 nuevos miembros (de entre 16 y 27 años). Con ellos actuarán el 27 de julio en el Euskalduna

Músicos de la Joven Orquesta de Euskal Herria // EGO
El coronavirus obligó a la Joven Orquesta de Euskal Herria a realizar a distancia su selección para incorporar 24 nuevos miembros (de entre 16 y 27 años). Ahora, por fin pueden arrancar sus actuaciones en directo. Estarán el 27 de julio en el Euskalduna. Hablamos con tres de sus recién incorporados integrantes y con su Coordinador General

Allá por el mes de marzo, el día 6, la Joven Orquesta de Euskal Herria (EGO) anunciaba la convocatoria de audiciones para músicos de entre 16 y 27 años, nacidos o residentes en la Comunidad Autónoma de Euskadi o «en un entorno geográfico de 150 kilómetros». Estaba previsto celebrar dichas audiciones (para seleccionar a 24 nuevos miembros) de manera presencial, por primera vez en la Escuela Superior de Música Musikene, en Donostia, entre el 14 y el 19 de abril. Pero, ¿qué pasó? Que, escasos días después, irrumpió en escena la crisis sanitaria derivada del Covid-19… y dinamitó los planes, tal y como sucediera con la práctica totalidad de iniciativas culturales y sociales de nuestras agendas.

Con todo, Germán Ormazabal, Coordinador General de la EGO, tuvo claro que «en ningún momento» podían plantearse la posibilidad de suspender las audiciones, a pesar de ser «muy conscientes desde un principio de la magnitud del problema», tal y como afirma para BI FM desde el Parque Científico y Tecnológico de Gipuzkoa, donde tiene su sede la agrupación sinfónica. Como reflexiona, «las y los jóvenes músicos que, con todo su esfuerzo e ilusión, habían enviado su inscripción» merecían su oportunidad, así que, valiéndose de las «nuevas tecnologías» dieron pie a una selección no presencial. Telemática. En vídeo. En total, fueron 193 los participantes (todo un «hito», sostiene Ormazabal) para optar a una de las 24 plazas como titulares que ofertaba la orquesta.

Ahora, en este periodo de desescalada, al EGO por fin podrá arrancar con sus presentaciones en directo. Sin ir más lejos, el próximo 27 de julio tocarán en el Palacio Euskalduna de Bilbao (20 h.), con entradas ya disponibles entre 10 y 15 € + gastos (aunque si se adquieren a través de Kreoenti Kultura tienen 5 € de descuento). En esta cita, la EGO estará comandada, por primera vez, por su nuevo director titular (Rubén Gimeno), con el que presentarán un programa que incluye sinfonías de grandes maestros (Mahler, Schubert…). Pero, antes de eso, hemos querido charlar con ellos sobre este apasionante proyecto sinfónico que fomenta el desarrollo artístico de jovencísimos instrumentistas y les sirve de puente de acceso al mundo profesional.

Cartel de la actuación del 27 de julio en Bilbao

La alavesa Marina Manterola, de 20 años, ha sido una de las elegidas en la reciente selección. Recuerda el proceso como «costoso» en lo relativo a alcanzar una versión que le «gustase al completo», pero agradece que la cuarentena que tuvimos que afrontar le otorgase «más tiempo para estudiar y planificar una rutina» hasta dar con los pasajes que interpretaría en su prueba. No enfrentarse cara a cara a un tribunal tiene sus pros (es una manera más «tranquila» de afrontarlo, reconoce Marina), pero también te vuelve «más exigente», atestigua la flautista, quien afirma que puedes «llegar a frustrarte».

Aitor Aburto, de 24 años, coincide, desde su casa de Lezama (Bizkaia), en eso de la «frustración». Echó en falta el calor del público. «Hacer una grabación de este tipo siempre es difícil, tiene toda la parte ‘negativa’ de una actuación en vivo, como los nervios, la presión… pero sin ese aliciente que tiene tocar en directo, con gente». Con todo, su grabación también ha sido una de las escogidas, por lo que la valoración no puede ser más que «muy buena», aunque «no solo por el resultado, sino por poder aprender de uno mismo», reflexiona el clarinetista.

Puede llamar la atención que personas nacidas bordeando el cambio de milenio, tan dadas a Internet y a un lenguaje eminentemente visual, prefieran la experiencia corpórea y abierta a otros sentidos, aunque no hemos de olvidar que hablamos de músicos de cámara, para los que prima lo analógico… y lo colectivo. Claudia Paula Besné, donostiarra de 23 años estudiante en la austríaca Universität Mozarteum Salzburg, coincide con sus nuevos compañeros en la EGO (de la cual ella ya formaba parte): «Las grabaciones son mi punto débil, me parecen más complicadas que una audición presencial, ya que al escucharlas solo oigo cada micro fallo que he podido hacer», confiesa. ¿Perfeccionista? Seguramente. Solo así se puede alcanzar la excelencia. Ormazabal no duda al respecto: «Contamos con jóvenes músicos de gran talento y potencial que nos hace ser optimistas de cara al futuro». Hay cantera.

Pero, a pesar de grabar sin público, en la intimidad y al abrigo del hogar, sin la mirada analítica de los expertos encargados de dictar sentencia, sus vídeos sí que fueron calificados por miembros no solo de las dos formaciones sinfónicas vascas (BOS y OSE), sino también de la London Symphony Orchestra, la Filarmónica de Viena, la Suisse Romande, la Orquesta Nacional de España, Escuela de Música Reina Sofía, la Orquesta del Gran Teatre del Liceu, etc. Casi nada. Pero haber pasado ese exigente corte no significa que todo esté hecho, ni mucho menos. Los chavales son conscientes.

Orquesta EGO

Músicos de la Joven Orquesta de Euskal Herria // EGO

«Hay que saber ponerse a uno mismo retos posibles, es decir, ni muy fáciles ni muy difíciles, sino los propios de cada cual», señala Claudia, la arpista. Marina no obvia el «factor suerte», tan necesario como incontrolable, con el objetivo de «seguir trabajando y estudiando, pero sin ninguna meta fijada». Estar en el lugar adecuado, en el momento preciso. O, como dice ella, «estar preparado para lo que pueda llegar». Del mismo modo lo considera Aitor: «Es importante ir paso a paso, aprovechar cada oportunidad e intentar hacer todo lo mejor posible; nadie sabe lo que nos deparará el futuro». Más ahora, cuando bastante tenemos con vislumbrar la «nueva normalidad».

Con las fases de la desescalada sucediéndose, siempre con la amenaza latente del rebrote, «este año se presenta, a todos los niveles, complicado», asiente el Coordinador General de la Euskal Herriko Gazte Orkestra, cuyo funcionamiento se ha visto afectado a todos los niveles. Como desgrana Ormazabal, «desde las citadas audiciones, hasta lo relativo a programación, lugar de encuentro, alojamientos y logística, viajes y traslados, medidas y protocolos de actuación a adoptar, etcétera», poco es lo que se ha mantenido tal y como estaba previsto.

Un mundo de por sí cambiante que el Covid-19 ha terminado de poner patas arriba. «Ahora bien», avisa Ormazabal, «quizás también pueda ser un contexto para explorar posibles oportunidades». Reinventarse, adaptarse, «tratando de aplicar las mayores cotas de flexibilidad, creatividad e imaginación», señala. Para él, son especialmente preocupantes, por imprevisibles, los venideros «hábitos del público», así como «todo lo relativo a aforos y medidas a adoptar» que pueden «condicionar la viabilidad de muchos proyectos desde la perspectiva de la creación y producción, la situación y futuro de las y los profesionales, etc».

MÚSICA CLÁSICA VS MÚSICA MODERNA

¿Es la música sinfónica también cosa de jóvenes? ¿Qué te atrae de ella?

Marina Manterola: Aunque la música sinfónica conlleve con ello muchas veces un estigma social para la juventud, está claro que también es cosa de jóvenes. Puede que la gente llegue a ver la música clásica como algo aburrido, demasiado intelectual, académico… pero es necesario quitarse esos prejuicios de encima ya que, si a tantos músicos jóvenes nos apasiona, no puede ser tan aburrido ¿verdad? Hoy en día, lo que anteriormente me lo tomaba como hobbie se ha convertido en mis estudios, y estudiar algo que te apasiona tanto es realmente maravilloso. Al fin y al cabo, lo que me atrae de ésta es que me hace disfrutar, me da la oportunidad de expresar y transmitir, conoces a gente increíble con la que tocar y compartir emociones… La música sinfónica no es más que un género, con un repertorio realmente brillante y la oportunidad de compartir la música con otras compañeras.

Claudia Besné: La música no tiene edad, es cosa de gustos. La música clásica en general es compleja y es lo que la hace bella. No tiene esa simple armonía, melodía o estructura que encontramos en las canciones de hoy en día, y es eso lo que la hace especial y única.

Aitor Aburto: Por supuesto. Las orquestas están renovándose constantemente. Cada vez se ven a más músicos jóvenes con un nivel altísimo, y en las mejores orquestas del mundo. La música sinfónica es la oportunidad de hacer música con mucha gente y construir entre todos la música de los mejores compositores de la historia.

Hablando de jóvenes y música en el Siglo XXI… ¿qué otras músicas te interesan? ¿Cómo valoras los estilos musicales de hoy?

Marina Manterola: En mi caso escucho cualquier tipo de música. Muchas veces se piensa que por estudiar música clásica no tenemos otra cosa en la cabeza. Y al contrario. Por un lado, la música clásica abarca muchos estilos dentro de él. Con el término con el que se denomina, «clásica», pierde muchos oyentes jóvenes prejuiciosamente, ya de primeras. La verdad no le veo el sentido. Es como quien argumenta que no escucha música clásica porque no le gusta… pongo en duda si ha escuchado más de cinco obras de diferentes estilos. Pero al mismo tiempo, aparte de la música clásica hay muchos estilos musicales más que aportan diferentes sensaciones.Y por ello, no es de peor nivel la llamada música urbana como tienden a atacar muchos defensores de la música académica. En general, la diversidad musical que tenemos hoy en día me parece muy enriquecedora, y valoro todos los géneros de la misma forma, tanto la clásica, como el pop, flamenco, latino, hip-hop, jazz, folk, rock… Cada tipo de música juega de manera diferente con los significados, sentimientos, sensaciones, ritmos… Luego ya, es simple cuestión de gustos.

Claudia Besné: La verdad es que escucho música de todo tipo, todo depende del día y la situación. Hoy en día, los jóvenes en general, cambian sus gustos dependiendo de las modas, y la música no es una excepción, siendo estos el pop y el reguetón. Ninguno de estos estilos me desagrada, depende del día.

Aitor Aburto: Me gusta y escucho todo tipo de música, desde jazz hasta flamenco, rock, rap… No me gusta cerrarme a un estilo de música y considero que hay muchísima música de calidad de estilos muy diversos. Reconozco que hay algunos de los estilos de música de moda hoy día (no solo entre la juventud) como el reguetón, el trap o ciertas canciones pop que no me gustan o que escucho poco y en determinados contextos. Creo que hay muchos artistas sujetos a intereses comerciales que priman más el dinero y la fama del momento que la calidad, por lo que su música carece de contenido y de interés.

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