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Gorde Taberna: La historia de un bar del Casco Viejo de Bilbao abierto en plena desescalada

Gorde Taberna (Bilbao)

Huyendo del coronavirus, pero también de las inercias hosteleras del siglo XXI, se inaugura (después de lo previsto) este nuevo local que huele a clásico.

Un bar nuevo a la vieja usanza
Inaugurado hace tres semanas, cuando la ruta hacia la «nueva normalidad» empezó a mostrar algo de luz en el horizonte, el antiguo Bar Bizkaia de la calle Jardines renace con una fórmula basada en pintxos de calidad y vinilos de rock and roll. Un «bar de barrio» que pretende resultar genuino y cercano, lejos de las inercias hosteleras del Botxo del siglo XXI

Ya es mala suerte. Embarcarte en una aventura hostelera junto con otros dos socios, invertir todo tu tiempo y dinero para poder abrir un negocio… y que se desate una pandemia que, de repente, tire todos tus planes abajo. Y tus ahorros.

Todo estaba preparado en la calle Jardines del Casco Viejo de Bilbao para la inauguración de Gorde Taberna a mediados de marzo, pero el estado de alarma sanitaria originado por el Covid-19, y el consiguiente confinamiento, hizo que el renovado Bar Bizkaia echara el candado aun antes de abrirlo. Ha habido que esperar a junio para que pudiera subir su persiana.

Un negocio nuevo, abierto en plena desescalada, que, en plena zona turística, ha apostado por una fórmula basada en pintxos y raciones elaborados al momento y vinilos de rock and roll. Como si de otra época se tratase. Un «bar de barrio», como sus responsables gustan de definir, que trata de abrirse paso huyendo no solo del dichoso coronavirus, sino también de las inercias hosteleras imperantes en el Botxo del siglo XXI.

Hablamos con Aritza Saiz, uno de los tres protagonistas (junto a Pablo Ruiz y Aketza Portillo) de esta historia de tragos, fogones, guitarras y gel hidroalcohólico.

Gorde Taberna (Bilbao)

No más tiempo cerrado // Gorde Taberna

¿Cómo y cuándo surge la idea de Gorde Taberna? ¿Quiénes estáis detrás y de qué otras historias veníais?

Somos tres socios, dos, Pablo y yo, amigos desde los 14 años. Yo llevo con bares desde hace casi una década, siempre sumando el rock and roll al concepto hostelero. Con el que mantengo en Algorta, el Aterki, y tras el Kaset y el Urrats, he tenido tres locales. A todos le he dado mucha vida musical, pero quería montar algo más, que también cuidara la parte gastronómica, por lo que las pasadas vacaciones decidimos juntarnos mi colega y yo con Aketza, un muy buen cocinero de aquí del Casco Viejo… y así nació Gorde Taberna.

Un bar de pintxos… pero un bar musical, también. Muy rockero, como apuntas.

Sí, pero más que de pintxos en barra, de pintxos y raciones elaboradas al momento: tortillitas, planchaditos, croquetas, hamburguesas, opciones veganas… poco de cada cosa, pero muy bueno. Y, todo eso, unido al tema musical, pinchando siempre en vinilo (a no ser que haya mucho curro y tengamos que tirar de tablet) un abanico muy amplio de rock and roll.

¿Cuándo teníais pensado abrir, exactamente? ¿No asusta montar un negocio de hostelería en este contexto?

Íbamos a abrir un martes… el 17 de marzo, pero justo antes se decretó el estado de alarma. Así que nada, imposible. Pasamos un confinamiento malísimo, con todas nuestras inversiones e ilusiones metidas aquí y sin ningún tipo de ayuda. Hemos tenido que afrontarlo como hemos podido y ahora, a pesar del cague, hay ilusión.

Bilbao

Bilbao, desde el puente del Ayuntamiento // BI FM

¿Qué tal los primeros días? ¿Cómo ha sido estrenarse en plena desescalada?

La primera semana fue impresionante. Mis dos socios son muy populares en la hostelería y a mí, aunque me conocen menos en el Casco, se me conoce en el mundillo rockero. Así que entre unos y otros, trajimos un público que, sumado a la clientela del bar anterior y a quienes frecuentan la zona, nos ha dejado un público muy majo (aunque haya horas muertas en las que nos miramos las caras esperando). Creo que ha gustado la propuesta, que el tema de pinchar rock en vinilo llama la atención, que la comida es buena… así que solo podemos ir hacia adelante, rebrotes al margen.

El Casco Viejo cada vez cuenta con más franquicias y bares fotocopiados. Hay quien dice que les falta el alma de antaño. ¿Cómo veis el panorama, a nivel de locales?

La verdad es que hay muchos bares de quinta gama, con comida que ni se hace allí, que la traen hecha de no sé dónde. Es un modelo para turistas ante el que estamos bastante en contra. Nuestro modelo de taberna está pensado para la gente del municipio y del barrio. Si entran los turistas, genial, pero no queremos potenciar la turistificación, sino contar con la gente del entorno. Hay que pensar en la economía, pero también en nuestra gente, en los trabajadores y en quienes vivimos aquí. Pero aún quedan sitios chulos en Bilbao, quedan cosas: La Espuela, Gure Txoko, Ekaitz, Nave 9…

En Nave 9, justamente, vais a hacer una fiesta de presentación este fin de semana, ¿no es así?

Para mí y para mis socios, Txarly Romero es un referente que vive la hostelería y el movimiento musical como nadie. Sin él no se habrían organizado ni la mitad de cosas en el Botxo durante la última década, así que le agradecemos muchísimo que nos permita montar esa fiesta solidaria, la cual aprovecharemos también para darnos a conocer. Ha sido él el que ha venido a nosotros a echarnos un cable porque le gusta nuestro proyecto, algo que nos da fuerza e ilusión. Da gusto tener gente así alrededor.

No tanto por edad, pero hablamos de gente de la vieja escuela. ¿Qué echáis de menos del Bilbao de antes?

La ciudad ha cambiado muchísimo con el fin de entregarse al turismo. Creo que es un error o que, al menos, debería haber un equilibrio. Coger el Casco Viejo o Bilbao entero y dedicárselo al turista me parece algo superchungo, una barbaridad. No podemos dejar de lado a quien vive aquí, trabaja aquí y paga aquí sus impuestos. El turismo aporta mucho, pero la gente de aquí es la que está durante todo el año apoyando a los bares. Ahora con el Covid estamos todos jodidos, ¿y quiénes son los que nos sustentan? Si la gente de aquí está cuidada, el turista va a estar cuidado. Y va a valorar encontrarse con establecimientos de verdad, porque buscan conocer la cultura local, no sitios creados para ellos.

Igualmente, pero por otro lado, jamás vamos a trabajar con empresas explotadoras como Glovo, Just Eat o Über para hacer nuestros repartos, ya que, como digo, hay que cuidar a la gente y lo que ellas hacen va en contra de nuestra filosofía. Eso también ha cambiado en Bilbao. Hay unos contratos lamentables, unas condiciones laborales lamentables, y no queremos formar parte de ello.

Con todo, ¿cómo se presenta este primer año? ¿Qué os gustaría que pasara ?

Se presenta duro, pero con esa ilusión que decía antes. Las dos primeras semanas hemos estado trabajando los tres socios 15 horas al día, pero ya nos vamos organizando para vivir un poquito. Tocará meter muchas horas, pero pensamos que es por un bien futuro. Solo esperamos que todo se normalice y que podamos tirar hacia adelante.

¿Algún plan, recomendación o info acerca de Gorde Taberna que no debamos pasar por alto?

Pues que vamos a montar algún concierto acústico de vez en cuando, vamos a hacer expos de tatuajes con estudios que han abierto aquí al lado… vamos a intentar darle un toque artístico al local. Ese toque cultural, junto con nuestra cuidada oferta gastronómica y nuestra música de calidad, sin perder la esencia de un bar de barrio bien llevado, yo creo que nos lleva a hablar de una experiencia a tener en cuenta.

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