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Gente de aquí

Muelle de Ripa: el incierto futuro de una zona de bares de moda

El bar Baobab (Bilbao)

Antiguo puerto de carga de Bilbao, hoy día es uno de los lugares más transitados. Sus bares, hace nada abarrotados, permanecen cerrados. Hablamos con ellos.

El Baobab, cerrado por pandemia // BI FM
Antiguo puerto de carga de Bilbao, hoy día es uno de los lugares más transitados por los lugareños, bien sea para pasear o hacer deporte, bien sea para «ir de potes» o salir de fiesta. Sus bares, hace nada abarrotados, hoy permanecen cerrados, a pesar de que la Fase 1 del plan de desescalada por el coronavirus ha hecho que muchos hosteleros retomen cierta actividad. Hablamos con sus responsables.

Antiguo puerto de carga de Bilbao, el muelle de Ripa puede hoy pasar inadvertido en cuanto a su peso específico en la actividad de la villa, pero es uno de los lugares esenciales de la misma, a tenor de frenéticos siglos de actividad, especialmente cuando la industrialización convirtió Bizkaia en todo un referente.

Hace más de 100 años, los barcos de vela fueron sustituidos por potentes naves a vapor y la orilla del Nervión, hasta Santurce (como en la canción, pero al revés), fue recorrida a toda máquina por trenes que no solo trasladaban materiales, sino también trabajadores, esos que forjaron a hierro un legendario esplendor siderúrgico, con los Altos Hornos de Vizcaya como gran referente.

Muelle de Ripa (Bilbao)

El Muelle de Ripa, desde el Arenal // BI FM

Un barrio marinero muy conectado con la minería que, tras décadas de decadencia y un final de siglo XX un tanto oscuro (algo extensible a todo el territorio), renació coincidiendo con la llegada del nuevo milenio, convirtiendo la zona en una de las más céntricas y transitadas del Botxo. Hoy, con el muelle convertido en paseo y con la calle repleta de locales hosteleros (también en las aledañas y peatonalizadas Villarías y Amistad), el entorno se había convertido en uno de los más recomendables a la hora de plantearse algo tan del gusto local como «ir de potes».

Pero llegó el coronavirus, el dichoso Covid-19, y todos los establecimientos cerraron por imperativo legal, dada la alarma sanitaria. Tras casi dos meses de confinamiento, la Fase 1 del plan de desescalada ha traído la posibilidad de empezar a reabrir algunos locales, aquellos que dispusieran de terraza y pudieran seguir unas muy concretas medidas de seguridad. Familias, amigos y ligues han vuelto a encontrarse (sin tocarse, en principio) y muchos hosteleros han empezado a tomar algo de aire tras demasiadas semanas de inactividad.

No ha pasado eso en la calle Ripa y en su prolongación de la calle Príncipe. Allí, un restaurante como Kantine, una tetería como Baobab, un bar como Galipó y un pub como Muelle permanecen cerrados, mientras las arterias adyacentes renacen… dentro del contexto. ¿Las razones? Hablamos con Alain Gamiz (responsable del Galipó y socio del Muelle) y con Alu Ndiaye (al frente del Kantine y del Baobab, y a medias con Gamiz en el hasta hace nada exitoso proyecto nocturno).

Vermuelles, en Ripa, Bilbao

El pasado cercano // Archivo

Fase 1. En Euskadi, más restrictiva. ¿Cómo os la habéis planteado en Galipó, Baobab, Kantine y Muelle?

Alu Ndiaye: Al principio fue motivo de alegría poder abrir, pero después fue una decepción cuando vimos los condicionantes reales. Así, imposible. Consideramos que la Fase 1 sigue siendo la Fase 1. En el caso de Muelle, más nocturno, ni hablar, claro. Kantine y Baobab son más bares, pero no sería rentable abrir ninguno en esta fase. En ambos bares tengo dos mesas en la terraza, con cuatro sillas. Abrir al 50% significa poner una mesa por bar… Seguro que mi clientela optaría por tomar sus consumiciones enfrente, en el muro del paseo, pero no me veo capaz de controlar medidas de seguridad en ese caso, más allá de servir «para llevar». No sería nuestra responsabilidad, pero seguro que nos repercutiría ese comportamiento de la gente. Ya hemos tenido problemas con los vecinos en estos dos últimos años y no nos beneficiaría que se reuniera gente allí.

Alain Gamiz: El pase a la fase 1 ha sido muy enrevesado. Tanto negocios como ciudadanos no han sabido lo que se iban a encontrar hasta el último momento. Desde que comenzó la alerta sanitaria no se ha dejado de hablar de protocolos, pero, en lo que respecta a la hostelería, llegado el momento no los ha habido claros. Es, cuanto menos, muy loco que de alguna manera te inviten a abrir pero que además de tabernero te tengas que desdoblar para limpiar y desinfectar todo, hacer de segurata, de portero… y, como no te responsabilices de todo a tu alrededor, que pueda existir la posibilidad de ser sancionado.

El muelle de Ripa (Bilbao)

Desescalada a orillas de la ría // BI FM

Así que no habéis abierto, claro.

AG: Al ver la confusión nos juntamos desde Kantine, Baobab, Galipó y Muelle y decidimos no abrir por el momento, al no poder garantizar un servicio adecuado, pero, sobre todo, por no sentirnos cómodos con las condiciones que íbamos a tener que manejar para llevar adelante un trabajo que consideramos importantísimo a nivel social pero que siempre se menosprecia o se mira con desdén.

AN: Las restricciones no nos convencían, no. Y ya digo, que podríamos haber funcionado más o menos gracias a la clientela que pidiera para llevar, pero no queríamos responsabilizarnos de que hubiera gente en la calle, en el paseo. Nadie nos ha concretado nada tras preguntar en el Ayuntamiento y en la Asociación de Hostelería acerca de quién sería el culpable de una situación como esa. No hemos querido arriesgar.

En resumen: no sería rentable abrir en los términos propuestos.

AN: No. Con solo una mesa en la terraza, únicamente podría trabajar yo, evidentemente, solamente en un bar, y hacerlo de cara a esa única mesa. Tenemos espacio como para haber tenido más mesas fuera, pero por cuestiones vecinales no ha podido ser así. Un bar, de todas maneras, se ha diseñado para trabajar al 100%. O al 80%, si me apuras. Pero no para una mesa. Los bares no siempre dan el beneficio que se cree, ni aunque estén a tope. Imagínate en esas condiciones. Estamos mejor cerrados.

AG: A nivel económico está clarísimo que no sale rentable. Aun así, nuestras decisiones suelen venir por otra línea y en este caso decidimos no abrir para no desvirtuar la manera en la que entendemos nosotros la hostelería.

Muelle de Ripa (Bilbao)

Antes había barcos y trenes // BI FM

En Bilbao quieren potenciar las terrazas, así lo ha dicho el Ayuntamiento, que abre la posibilidad de otorgar permisos a negocios sin ella o que les hubiera sido negada. ¿Habéis solicitado algo, en este sentido?

AG: Hemos solicitado la ampliación de las terrazas sin mucha esperanza. Hacía semanas que desde las instituciones ya se sabía cómo iba a ser la mal denominada desescalada y, hasta el último momento, no han empezado a gestionar estas solicitudes. Para cuando se acepten o no nos plantaremos ya en casi tres meses de no haber podido ofrecer un servicio de calidad. Se podían haber ido gestionando muchísimas cosas y, si finalmente no se hubiesen podido llevar adelante, siempre habría existido la posibilidad de implantar restricciones.

AN: Hemos esperado ansiosos esas medidas que anunciaron iban a tomar, pero son de cara a la Fase 2. Pero creo que las condiciones van a ser las de toda la vida. Yo llevo años solicitando esos permisos de terraza y me los niegan cada seis meses, o no me contestan y tardan todo un año en hacerlo. Nada, pedirlo y ver venir. A veces las normativas son muy interpretables y cada cual (Ayuntamiento, policía, hosteleros…) dice una cosa al respecto. Vivimos siempre en la incertidumbre y acostumbrados a las hostias.

Había dudas de si el consumo sería importante al reabrir, pero el primer día de terrazas se desbordaron muchos locales, o calles, incluso (como Ledesma). No parece que la gente vaya a perder las ganas de ir de bares… ¿no?

AG: La gente está con ganas sobre todo de socializar y para eso los bares son un lugar inmejorable. Comienza el buen tiempo y se quiere poder estar por la calle para compensar todo lo que se ha pasado en casa. Pero también hay muchísimas personas que han visto perjudicada su economía, por lo que buscarán alternativas diferentes o más económicas que la de un bar. Y otra mucha gente que realmente está asustada a nivel de alerta sanitaria y en lo que respecta a aglomeraciones de gente. Van a ser meses de muchas dudas.

AN: Nuestra sociedad es de bares. Nos gusta la calle, potear. Es difícil pensar que eso pueda dejar de darse, aunque se reducirá, seguro que sí. Económicamente, hay que pensar que mucha gente se ha quedado sin trabajo, o en ERTE, o sin llegarle el ERTE… Podemos pedirles que apoyen al comercio local, pero, ¿qué pasa con toda esa gente que se ha quedado sin un duro? Hemos visto terrazas a tope estos días, pero, claro, ¿cuántas han abierto? ¿El 10% del total? Normal que se llenen. Pero habrá que ver qué pasa cuando todo el mundo abra a la vez, con normalidad.

Bajada a la calle Ripa // BI FM

¿Cuánto diríais que habéis perdido hasta la fecha?

AG: El golpe económico ha sido fortísimo. Estamos intentando arreglarnos con nuestros diferentes caseros, para ver cómo podemos hacer. Finalmente, con toda la burbuja inmobiliaria que todavía a día de hoy existe, muchísima gente vive de los alquileres, así que no siempre resulta sencillo llegar a un acuerdo en el que ninguna de las partes se vea perjudicada. Si a eso le sumas los gastos fijos de siempre y los cero ingresos, la cuenta sale como para asustar.

AN: Con cero euros de caja, lo pierdes todo. La persiana la levantas para que haya un ingreso mínimo para, por lo menos, cubrir. Pero ni siquiera eso está ahora garantizado. Y los gastos siguen, las facturas (luz, agua, seguros, alarmas…) hay que seguir pagándolas. Y eso que tenemos la suerte de que los propietarios de nuestros locales se han enrollado, pero ni con esas. Cuanto más se alargue esto, más oscuro se verá el panorama. Hemos solicitado la ayuda por cese de actividad, que la darán cuando la den, 660 euros. La plantilla está en ERTE y es lo que peor he llevado. Mi equipo es de diez personas y, hasta hace poco, no habían cobrado nada. El equipo de Muelle por ejemplo aún no ha cobrado. ¿De qué van a vivir esos chavales? La gente bastante tiene con llegar a fin de mes, así que como para tirarse meses sin ingresos. A nivel de hostelero, toca endeudarse para ver si después se puede remontar. Y ya veremos después…

¿Tenéis ya claras las directrices a la hora de desinfectar el local o los materiales, a la hora de manipular los alimentos o bebidas, a la hora de atender… o sigue habiendo desinformación?

AG: A día de hoy ya están claras las directrices sanitarias, lo que no está tan claro es si es posible llevarlas a la práctica y si una vez llevadas a la práctica la cosa es satisfactoria en todas direcciones. No toda la hostelería es igual, por lo tanto, no sirve un solo protocolo.

AN: La teoría está clara y llevamos aprendiéndola todo el confinamiento. También existen documentos que lo explican paso a paso. Pero, a la hora de trabajar, es muy difícil cumplirlo todo todo el rato. ¿Cómo mantienes constantemente una distancia de dos metros con tus compañeros? Intentaremos hacerlo todo lo mejor que se pueda y de la manera más segura para clientes y trabajadores.

Calle Príncipe (Bilbao)

Calle Príncipe, con Baobab y Kantine // BI FM

¿Pensabais que esto llegaría a esta situación? ¿Cuánto tardasteis en llevaros las manos a la cabeza?

AN: Para nada. Nadie podía pensar que esto duraría más de dos semanas. ¿Tres meses? Para nada.

AG: Creo que nadie pensaba que la situación derivaría en todo esto pero rápidamente vimos por dónde iban los tiros. Somos totalmente conscientes de cómo puede evolucionar cualquier contratiempo sanitario en negocios basados en el contacto y las relaciones sociales, así que nos dimos cuenta de que la cosa en hostelería se iba a poner muy fea. También somos conscientes de que esto no ha sido ninguna broma y por nuestro lado vamos a hacer lo posible por que se solucione y podamos volver a una normalidad real en la que nadie se pueda sentir de desamparado. Lo que quiero decir es que estamos puteados a nivel laboral pero lo primero que queremos es que se solucione todo esto. Ha sido muy triste ver cómo ha muerto tanta gente y en condiciones tan duras, así que tenemos claro que lo primero es la salud y después todo lo demás. Somos personas optimistas y sabemos que tiraremos para delante.

¿Qué pasará? ¿Vaticináis nueva crisis económica? ¿Será otra remontada complicada?

AG: La remontada va a ser complicadísima, solo espero que todo esto haya servido para que podamos cambiar muchas cosas que estaban tomando inercias y direcciones un tanto cuestionables.

AN: No lo sé, pero sé que esto ha sido muy fuerte y que sería muy difícil si vuelve a pasar algo parecido. Salir de ello sería el doble de complicado. La remontada también va a ser muy fuerte, a todos los niveles, sociales y económicos. Eso espero, aunque no va a ser nada fácil para mis tres locales. Y para muchos otros también, que no van a volver a abrir. Las instituciones tienen que actuar con mano blanda, porque si no…

Bar Muelle (Bilbao)

El Muelle, hoy // BI FM

¿Qué mensaje le trasladaríais a esas instituciones y a vuestra clientela?

AG: A las instituciones no les voy a trasladar ningún mensaje dado que siento que no existe una predisposición real a escuchar porque ocupan todo el tiempo en hacer patentes sus diferencias políticas. A nuestra clientela, solo decirle que nos veremos pronto y que volveremos a disfrutar de los buenos momentos. También nos gustaría mandar todo nuestro apoyo a quienes lo han pasado tan mal en esto tan salvaje que nos ha tocado vivir.

AN: A las instituciones les diría que no aprovechen este momento de debilidad de la población para hacer política. No es el momento y han de pensar en el ciudadano y en el día de mañana. Y confiar en la población, que es adulta y sabe lo que hay. A la clientela le diría que sea consciente de lo que hay, pero ya saben todo el sufrimiento que se está generando por esta situación. De todas maneras, la vida es para disfrutarla y aquí seguimos, de pie. Así que no nos quiten la alegría, porque si no, nada tendrá sentido.

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