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Placer

Pásame el kalimotxo, Eilen

Eilen Jewell

Igor Cubillo propone Eilen Jewell en Kafe Antzokia + comida en Blueizar, cóctel en Residence Café… y kalimotxo en el Puerto de Viejo de Algorta

Eilen Jewell + comida en Blueizar + cócteles en Residence
Hoy nace la sección ‘Te comería a versos’, donde el periodista Igor Cubillo propondrá el segundo martes de cada mes un plan gastronómico vinculado a un espectáculo en particular. Debuta con Eilen Jewell y, como va por libre, propone tanto un kalimotxo en el Puerto de Viejo de Algorta (Getxo) como un cóctel de categoría en Residence Café (Bilbao), e invita a descubrir la propuesta de Blueizar, restaurante comandado por el chef brasileño Bruno Didier a pocos metros del Kafe Antzokia, donde será el concierto

Qué gozo. Qué satisfacción, deleite, gusturrinín diría, alborozo. Dejaré el orgasmo para otro párrafo, fragmento o contexto, pero había que celebrar como se merece el hecho de que una sección eminentemente gastronómica, como es esta “Te comería a versos” que bosquejo, sea contextualizada bajo el anhelado epígrafe “Placer”. PLACER, así con mayúsculas y negrita, para mayor morbo y orgullo, y para que todo el mundo se percate de que comer es una necesidad, sí, pero también un arte, un goce, un regodeo. De hecho, todo cuanto el ser humano ha logrado desarrollar en torno a lo culinario ha logrado distinguirle del resto de la fauna; muchos animales saciamos nuestro atavismo carnívoro hincando el diente a tripas, pellejos, filetes y costillares, pero sólo hombres y mujeres nos tomamos la molestia de cocinarlos. Y aliñamos verduras y hortalizas. Y colocamos el pescado en planchas, hornos y parrillas. Y marinamos, ahumamos y escabechamos. Y con todo ello, el acompañamiento de un buen vino y más muestras de inteligencia que no viene a cuento añadir, pretendemos elevar precisamente la tesitura de colocar convenientemente la servilleta, armarse de cubiertos de diseño y disponer los cinco sentidos para disfrutar con la experiencia. Ojo al palabro.

Somos hedonistas por naturaleza, y esa búsqueda consciente y continuada de sensaciones placenteras nos lleva a desarrollar el intelecto para, en cada bocado, ir más allá del mero acto de saciar la necesidad de tomar u obtener alimento. “Suministrar a alguien lo necesario para su manutención y subsistencia, conforme al estado civil, a la condición social y a las necesidades y recursos del alimentista y del pagador” suena definitivamente mucho más aburrido, disuasorio, monótono y menos apetecible que “prepara la mesa que vamos a pasar un buen rato”, convendrán. Y es que cuando metemos algo en la boca es para disfrutarlo (vaya, me ha quedado una frase que valdría para “Sexo en stereo“, la sección vecina).

Hechas las presentaciones y manifestadas las intenciones, echo un vistazo a la inminente agenda cultural y me alegro de encontrar en ella a Eilen Jewell. La cantante, guitarrista y compositora lo mismo aborda country que blues y rhythm & blues, se recrea en la raíz o insinúa rock and roll, en la sucesión de versiones que es “Down hearted blues”,, su nuevo trabajo, pero será extraño que en el Kafe Antzokia de Bilbao pase por alto “Kalimotxo“. Ella es yanqui, de Idaho, pero, bien jatorra, canta al kali como ya hizo La Otxoa, con menos arte y verborrea, eso sí, en una pieza breve, prácticamente instrumental y de reminiscencias surf que suena en Bizkaia mejor que en ningún otro lugar del planeta. ¿Por qué? Porque a pocos kilómetros escriben calimocho (¡horror!) y, cuenta le leyenda, el combinado de vino y cola se inventó en el Puerto Viejo de Algorta (Getxo), allá por 1972.

La cuestión vendría a ser que la cuadrilla Antzarrak, encargada de organizar las fiestas del barrio, se encontró en mal estado 2.000 litros de vino destinados a la txosna de rigor y, antes de tirarlo, perder el dinero gastado y ganarse el rapapolvo de las hordas sedientas, decidió resucitarlo camuflando sus muchos defectos con el refresco americano que lo mismo desatasca una cañería que quita la roña a un tornillo. La idea fue, por lo visto, de Kalimero y Mortxongo, y la fusión de ambos alias dio nombre a la hoy universal bebida.

Visto lo visto, lo suyo sería tomarse algo en dicho Puerto Viejo antes de ir al concierto de Jewell, su Itsasmendi 7 y unos caracolillos mismamente en la terraza del bar Arrantzale, pero hará frío y mejor preparamos el concierto indoor, en Bilbao. Échenle valor y soliciten un kalimotxo en Residence Café, que su camarero Fernando Valencia se impuso la pasada semana en el XXXI Campeonato de Coctelería de Bizkaia. Es su cuarta victoria, así que algo sabe de combinar bebidas. Eso sí, yo pediría mejor otra cosa, que el lugar es un templo y es más fácil imaginar a dioses y semidioses libando dry martini y negroni, o cualquier otro cóctel rico, incluso mismamente una cerveza Guinness. ¡Hip!

Residence Bilbao BI FM

¿Un cóctel en el Residence Café?

Apenas hay que caminar diez minutos (800 metros) para plantarse en la puerta de Blueizar. Vence los lógicos reparos a atravesar el umbral de un restaurante de hotel, pues éste no lo es. Pese a estar en los bajos del Abando, su gerencia es independiente y se dedica a procurar placer (lo que buscamos) a cuantos lo visitan. Lo regentan Ibon Andraka, director de la Escuela de Hostelería de Leioa, y Bruno Didier, un cocinero brasileño bregado en las cocinas de los hermanos Adrià (estuvo un par de años en elBulli y Tickets) cuya intención es ofrecer alta cocina informal, para compartir.

Bruno Didier Blueizar

Bruno Didier en su cocina del Blueizar

Una buena opción en su casa es arrancar comiendo unas ostras, que ahora ofrecen al natural, en sunomono con su perla, a la bilbaína, con ajo blanco thai y con moqueca, un guiso bahiano de pescado elaborado con leche de coco. La carta, concebida casi en su mayoría para disfrutar a medias, solo tiene un solo arroz, pero éste cuenta con legión de seguidores; es de ossobuco, con tuétano y ajetes, Y ofrecen segundos de campanillas, como pescados sin espinas (y no hablamos de panga, sino de rodaballos, salmonetes…) o ahora, que ya es tiempo de caza, un estupendo pichón asado con mojo de ajo negro y duxelle de rompetas de la muerte.

Un postre de temporada (es el momento ideal para su helado de calabaza asada con su semilla garrapiñada y haba tonka, sobre crema de calabaza, acompañado de bizcocho de avellana), tabla de queso (blue stilton, comté de 30 meses de curación…) o la tarta de queso que han convertido en best seller, y a pensar en el concierto. “Oh time has passed and much has gone. The love in my heart has lingered on. Sometimes when I gets worried I sneak away and cry. You know my love, you know my love, ou know my love has never died.”

Restaurante Blueizar Bilbao

Buena pinta, ¿no?

GIRA DE EILEN JEWELL

Miércoles 15 de noviembre. Bilbao. Kafe Antzokia
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Jueves 16 de noviembre. Gijón. Sala Albéniz
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Viernes 17 de noviembre. Ferrol. Auditorio Municipal
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Sábado 18 de noviembre (+Ainara LeGardon + Charley & The Colours). Irún. Tunk. Gaztemaniak
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Domingo 19 de noviembre. Madrid. El Sol
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