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Placer

Claro que el tamaño importa (De pintxos por Vitoria-Gasteiz)

Bar La Escotilla

La celebración de la quinta edición de Miniature brinda la excusa perfecta para entregarse a la degustación de pintxos en Vitoria-Gasteiz. Nuestro prescriptor de cabecera propone una ruta, a modo de paseo, con escalas en los bares Txiki, Los Manueles, perretxiCo, La esCotilla, La Regadera y Toloño

Pintxos de campeonato en Vitoria-Gasteiz // Igor Cubillo
La celebración de la quinta edición de Miniature brinda la excusa perfecta para entregarse a la degustación de pintxos en Vitoria-Gasteiz. Nuestro prescriptor de cabecera propone una ruta, a modo de paseo, con escalas en los bares Txiki, Los Manueles, perretxiCo, La esCotilla, La Regadera y Toloño

Vitoria-Gasteiz acoge desde el pasado jueves, 8 de marzo, la quinta edición de Miniature. Ese día arrancaron unas Jornadas Gastronómicas de Alta Cocina en Miniatura que constituyen el gran congreso vasco de pintxos, el encuentro temático donde se dan cita los distintos campeones provinciales y nacionales de la materia, y donde se pretende establecer conexiones con otros campos culinarios. Y es que mucho ha cambiado el evento desde su nacimiento en La Casa del Patrón, un pequeño hotel restaurante ubicado en Murgia; empezó durando únicamente dos días, y ahora abarca nada menos que siete jornadas y distribuye sus muchas actividades en un Palacio de Congresos (Europa), un museo (Bibat), un mercado de abastos, una plaza de toros (Iradier Arena), más de un hotel y media docena de restaurantes.

La pasada semana se dedicó a las actividades populares, entre las cuales se contaban talleres infantiles e interesantes mesas redondas protagonizadas por cocineras y más emprendedoras y personajes mediáticos como Sor Lucía Caram, la monja cojonera. También se celebró por primera vez Iron Chef, un campeonato interprovincial de pintxos, entre equipos formados por los tres primeros clasificados de cada territorio, en el cual se impuso la representación de Bizkaia, que unía el talento de Iñigo Kortabitarte (restaurante Kobika, Durango), Iván Siles (Gure Toki, Bilbao) y José Rodríguez (Mendiola, Ermua). Y el domingo se convocó a la población a tomar el aperitivo en “la barra de pintxos más grande del mundo” (sí, mucho decir estando a un paso de Bilbao, capital de la galaxia), que encadenaba 30 puestos atendidos por medio centenar de cocineros vascos y navarros.

Iron Chef

Kortabitarte, Rodríguez y Siles, los mejores // Igor Cubillo

Con la tripa llena, ayer arrancaron por fin las jornadas profesionales de Miniature, que hasta mañana programarán en el Palacio de Congresos Europa nuevas ponencias, cenas y más exhibiciones a cargo de chefs y hosteleros llegados de distintos puntos de España, Argentina, Inglaterra y las Irlandas. Y procuren no perderse el taller de salazones, sabores y olores, ni el ronqueo que protagonizará el inefable Fernando Canet, quien ya dirigió otro despiece de atún rojo a cuchillo en la última edición de Mundaka Festival, enmarcado en su recordado Atune Egune. En esta ocasión, parece que el bicho pesa 300 kilos.

Así pues, la ocasión parece idónea para afrontar una ruta de pintxos por Gasteiz, que también puede presumir de templos de la cocina en miniatura. Algunos especializados, como el Txiki (Sancho el Sabio, 14), un bar que desde 1981 despacha la que posiblemente sea la mejor tortilla de patata de la capital alavesa. Gustosa y jugosa, aun hecha hace un buen rato, se venden sin parar en este local ubicado a solo 500 metros del Palacio Europa.

Pared con pared se encuentra Los Manueles (Sancho el Sabio, 12), una tasca casta que cita al paseante con el siguiente eslogan: “La elección es bien sencilla, Moriles o Montilla”. Se trata de un bar con acusada personalidad donde se despachan vinos dulces (PX), secos (fino, oloroso, viejo, pompeyo) y semidulces (torito y maestranfe). También manzanilla, gildas alegres y más pintxos sencillos, olivas, mojama de atún de Barbate, salmorejo cordobés y tortillitas de camarón. Precios populares, aspecto de taberna andaluza y, en mi última visita, música disco. Buena mezcla, miarma.

Bar Los Manueles

Fácil: Moriles o Montilla // Igor Cubillo

Nuestro paseo sigue paralelo al recorrido del tranvía. Dejamos a la derecha la imponente catedral nueva, y cuando tenemos a un paso la Plaza de la Virgen Blanca le damos esquinazo y dirigimos los pasos a perretxiCo (San Antonio, 3),donde se llaman taberneros y pintxoCultores. Para acreditarlo, se ponen sobre la mesa los distintos reconocimientos acumulados por su responsable, Josean Merino: Local del año en Premios VG 2014; Premio a la Innovación en el Concurso de Pintxos de Euskal Herria 2013; Primer Premio en la Semana del Pintxo de Álava 2012; Mejor barra de pintxos de España 2011; Mejor tapa vanguardista en el Concurso Nacional de Pintxos y Tapas de Valladolid 2009… Uno lee el listado mientras se aprieta un negroni sobre el escaparate donde se alinean tentaciones como el blini de salmón ahumado con yogur y miel; pan de cristal de roastbeef con vinagre de mostaza; txangurro al gratén con cebolla crujiente; focaccia de queso brie y champiñones con bacon y albahaca…

Perrechico Bar

Un negroni con vistas // Igor Cubillo

Saliendo hacia la izquierda, uno dobla la esquina y pronto se topa con La esCotilla (San Prudencio, 5), otra aventura de Merino concebida como restaurante especializado en pescados y mariscos, así como taberna para el tapeo de alta mar tierra adentro. En la misma barra se puede dar buena cuenta, por ejemplo, de zamburiñas y cucuruchos repletos de huesos de rape fritos, un buen entretenimiento para apurar la cerveza; pero no conviene perderse su pintxo estrella, el talochip de lomo de atún rojo con mahonesa trufada, un bocado crocante, ligero y bien sabroso.

Pintxos en La Escotilla

Más de un ‘must’ en la capital alavesa // Igor Cubillo

Ya en la céntrica calle Dato nos espera La Regadera (Eduardo Dato, 41), bar restaurante comandado por Mikel Fiestras. La vida es corta, no conviene andarse con excesivos rodeos ni experimentos, así que pide por esa boquita un salmiesti, la deliciosa creación que le llevó a la final de la última edición del Concurso de Pintxos de Euskal Herria. Bello y manjaroso, consiste en una base de pan tostado (elaborado por Artepan, congelado, vaciado y asado), una especie de ‘macetero’ que el cocinero rellena con vinagre en polvo, sardina ahumada picada, salmorejo, esturión, espárrago triguero, brotes de espárrago y tres salsas, allioli de ajo negro frito, allioli de pimentón y mostaza casera. Además, esferificaciones de vinagre, un togarashi y polvo de frambuesa liofilizada. Gustoso e intenso, pero sorprendentemente equilibrado y armonioso. Un pintxo de campeonato.

Mejores pintxos

Mikel Fiestras y su pintxo de navaja // Igor Cubillo

Y uno no puede hablar de pintxos en Vitoria sin citar Toloño (Cuesta de San Francisco, 3), el bar que tradicionalmente ha ofrecido los más creativos y originales del lugar. Concretamente desde 1995, que fue cuando Enrique Fuentes puso en marcha esa factoría de alta cocina en miniatura de donde han salido el irlandés de perretxikos, pulpo & chips, risotto de bogavante o erizo de mar en su hábitat. Un estupendo fin de fiesta a nuestra ruta por la sede de las instituciones comunes del País Vasco.

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