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ZAS: a vueltas con la Zona Acústicamente Saturada de Bilbao

Rampas de Uribitarte (Bilbao)

La villa ha estrenado en el Distrito 6 de Abando una normativa especial contra el ruido, «tibia» para los vecinos, «discriminatoria» según los hosteleros.

Rampas de Uribitarte // BI FM
Con la llegada del nuevo año, la capital vizcaína también ha estrenado una normativa especial para diversas calles del Distrito 6 de Abando, en el cual se concentran numerosos bares, restaurantes, salas de conciertos y discotecas. Unas medidas que los vecinos catalogan como «tibias» y que los hosteleros ven «injustas y discriminatorias»

Tal y como anunciaba el Ayuntamiento de Bilbao a finales de 2019, ya está operativa la llamada «Zona Acústicamente Saturada (ZAS)» o, lo que es lo mismo, la toma de medidas especiales en el Distrito 6 de Abando para paliar el exceso de ruido, en principio, originado por los locales de ocio nocturno, bares y discotecas presentes en las calles Uribitarte, Arbolantxa y San Vicente, con una «zona de respeto» alrededor que comprende otras vías tan céntricas como Ibáñez de Bilbao, Mazarredo, el Paseo y las Rampas de Uribitarte o las plazas Pío Baroja, de la Convivencia, de San Vicente y Jardines de Albia, entre otros.

¿Y cuáles son las medidas especiales que ya está adoptando el Consistorio en este sentido? Pues, resumiendo, una especial vigilancia de la zona, una limitación del horario de terrazas (y toldos) a las 23:00 horas -momento a partir del cual tampoco puede sacarse bebida alguna al exterior de los establecimientos-, la limitación de fuentes acústicas y de autorizaciones para espectáculos de música en vivo, la adecuación de horarios de recogida de residuos y, en palabras de Alfonso Gil, Concejal de Movilidad y Sostenibilidad, el «fomento de la corresponsabilidad del hostelero». En esta línea, tampoco habrá autorización de nuevas licencias a los grupos I, II y III en todo el área.

Zona Acústicamente Saturada (ZAS)

Zona ZAS (en rosa) y zona de respeto (en amarillo) // Ayto. de Bilbao

La ZAS ha llegado tras las reiteradas quejas vecinales, condensadas en diversas iniciativas presentadas por la Asociación de Vecinos de Uribitarte Anaitasuna, la cual, por ejemplo, había solicitado en varias ocasiones que el Ayuntamiento publicase en la página web municipal los datos de la monitorización de los niveles de ruido que se registran en las calles, en especial, los referidos al comentado Distrito 6.

«En Abando tenemos un problema de salud pública derivado del ruido» llegó a asegurar María Luisa Fernández Zubiaur, representante de la AA.VV., en el pleno del pasado 28 de noviembre. «El primer paso para la solución del problema es reconocer la causa del problema, y ya la sabemos, es el ruido», señaló, tajante.

Las Torres Isozaki, desde Mazarredo (Bilbao)

Las Torres Isozaki, desde Mazarredo // BI FM

Así, desde Anaitasuna dan la «bienvenida» a la puesta en marcha de la ZAS, si bien consideran que las calles que comprende son «mínimas» y que las medidas no dejan de resultar «tibias», por lo que solo puede valorarse como «un primer paso».

Una acogida «esperanzadora» pero para nada efusiva. De hecho, la asociación vecinal no duda en señalar «puntos oscuros», en referencia a que la aplicación de las medidas vaya a contar con una «revisión semestral» y que la vigencia de la normativa sea «solo de tres años». Tampoco les convence que el Distrito 6 deje de considerarse «zona de protección acústica especial» toda vez que la media del ruido ambiental baje de los 67 decibelios. «Nos produce alarma y sorpresa que si el objetivo de calidad acústica fija 55 decibelios como límite a partir de las 23:00 horas, se aplique aquí uno superior», consideran contrariados, acusando al Ejecutivo municipal de «falta de valentía» a la hora de tomar «medidas claras».

Calle Arbolantxa (Bilbao)

La calle Arbolantxa // BI FM

Todo lo contrario opinan hosteleros como Ritxi Marina, gerente del Ambigú, el popular restaurante y bar de copas de la calle San Vicente, donde tienen claro que las restricciones, «únicas y exclusivas» para los locales de la zona ZAS son «injustas y muy discriminatorias». Sin embargo, no considera que vayan a ser los únicos. «Seguro que después se hará en otra zona de Bilbao y después en otra», vaticina, para prever que «en cinco años», Bilbao «parecerá Noruega, con ni dios en la calle a las 11 de la noche».

¿Y qué pasa con el ruido? Pues que «sigue igual», en opinión de este, también, vecino de la zona. «A las 6 de la mañana, cuando 2.500 personas salen de los locales de ocio, ahí no hay policía ni ningún control y siguen los gritos y las broncas», atestigua. «En vez de controlar a la gente que arma jaleo, limitan la actividad de bares y restaurantes», se lamenta, afirmando que se está «haciendo la casa por el tejado», por lo que no duda en tildar la entrada en funcionamiento de la ZAS como de «sinsentido». «Lo único que van a conseguir es aplastar una zona en favor de otras», protesta.

La calle San Vicente de Bilbao

La calle San Vicente // BI FM

Para Marina, la zona ZAS constituye todo un agravio comparativo, ya no solo en el día a día, sino llegadas «fechas señaladas» como Navidad o los recientes Carnavales (así como eventos de la magnitud del festival BBK Live o de la próxima Eurocopa de fútbol, a disputarse en San Mamés). Según el hostelero, «hay más manga ancha por parte de las autoridades» en esos casos y «Bilbao se convierte un poco en ciudad sin ley», excepto en su caso. «Las restricciones solo son para nosotros, ni que fuéramos una zona en cuarentena por el coronavirus o algo así», ríe irónicamente.

Una zona, la ZAS, que, como hemos comentado, cuenta, además, con una «zona de respeto», más amplia, y también de especial vigilancia, pero que sí va a ver aumentado en dos horas su horario de apertura cuando la villa disfrute de las citadas celebraciones especiales. Algo que en la Asociación de Vecinos de Uribitarte Anaitasuna no entienden, achacando «falta de coherencia». La misma que, por ejemplo, denuncia Alu Ndiaye, responsable del Baobab, local que, aunque se encuentra fuera de la zona ZAS (en la calle Príncipe, una pequeña ramificación de la calle Ripa), roza la mentada zona de respeto. «Estamos fuera de plano, pero resulta que nos han prohibido colocar terrazas, por ejemplo», se queja este senegalés que también regenta el anexo restaurante Kantine. «Nos hallamos fuera de la zona saturada, pero nos meten dentro de manera arbitraria, se contradicen ellos mismos», afirma.

La calle Uribitarte de Bilbao

La calle Uribitarte // BI FM

El Baobab acaba de reabrir, tras dos semanas cerrado por sanción. ¿El motivo? «Excedernos 10 y 14 minutos en el horario de cierre», responde Ndiaye, remontándose a infracciones de «hace tres y cuatro años». Pero, ¿por qué tanta demora? «Son balas que se guardan en la recámara para utilizarlas en tu contra cuando les conviene», relata. ¿Y qué hay en contra de un bar-tetería? «No molesta tanto el ruido, realmente, sino que alguien se queje», apunta. «Mientras haya quien les llame, seguirán siendo así de restrictivos. Y es muy difícil caerle bien a todo el mundo», se lamenta, haciendo referencia a las protestas vecinales.

En el Baobab ya no organizan «vermús acústicos» ni pincha ningún DJ. En su lugar, han puesto un televisor en cuya pantalla aparecen las carátulas de los discos cuyas canciones suenan de fondo. «Nos dijeron que no podíamos tener nada que pudiera parecerse a un equipo de sonido, que podíamos tener hilo musical, una radio o una tele», explica este experto en infusiones, que también cataloga de «sinsentido» los requerimientos municipales. «Entiendo el tema de los ruidos y a los vecinos, pero nos piden cosas en base a pautas de hace 40 años», asevera. «Ahora metemos más ruido que antes, lo saben, pero, ah, estamos dentro de la normativa», concluye con sorna.

Bar Baobab (Bilbao)

El bar Baobab // BI FM

Así las cosas, con el Ayuntamiento haciendo equilibrios mientras vecinos y hosteleros tiran en direcciones opuestas, solo queda esperar para comprobar si las medidas adoptadas en la recién estrenada Zona Acústicamente Saturada surten efecto y son satisfactorias para las partes. No tiene pinta. «Los datos que se obtengan servirán para tomar soluciones», asegura Gil; «seguiremos estando aquí, y bien despiertos», advierten los vecinos; «hacemos lo que podemos para levantar nuestro negocio», mantienen los hosteleros.

Seguiremos informando.

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