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Jon Garaño (codirector de «Loreak»): «En algunas ciudades, si no doblas la película no puedes estar»

Goio Borge entrevista al realizador (labor compartida con Joxe Mari Goenaga) del filme «Loreak», un drama íntimo que se ha convertido en la primera película rodada íntegramente en euskera que ha formado parte de la Sección Oficial del Zinemaldia de Donostia. Se encuentra cosechando buenos resultados en taquilla y abriéndose al panorama internacional

Goio Borge entrevista al realizador (labor compartida con Joxe Mari Goenaga) del filme «Loreak», un drama íntimo que se ha convertido en la primera película rodada íntegramente en euskera que ha formado parte de la Sección Oficial del Zinemaldia de Donostia. Se encuentra cosechando buenos resultados en taquilla y abriéndose al panorama internacional

 

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El 20 de noviembre de 2014, Goio Borge entrevistó, en su sección «El rollo de Goio«, en el programa Días de Radio, a Jon Garaño, codirector de la película «Loreak«.

 

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Podcast: Escucha la entrevista íntegra de Jon Garaño

 

«Loreak», dirigida por Jon Garaño y José María Goenaga, se trata de la primera película rodada íntegramente en euskera que ha logrado hacerse hueco en la Sección Oficial del Festival de Cine de Donostia. Tras su paso por multitud de festivales de todo el mundo: Festival de Zurich, Festival de Londres, Latin Beat de Tokio… también ha conseguido posicionarse en el panorama cinematográfico internacional.

 

Una de las películas más sorprendentes de este año, plagada de misterio e intriga, que combina emociones y la propia simbología de las flores para crear un drama íntimo que no se deja llevar por el sentimentalismo.

ENTREVISTA A JON GARAÑO



62 ediciones ha tardado en ocurrir que una película rodada completamente en euskera esté en la sección oficial del Zinemaldi. ¿No te parece una cosa increíble?

Sí, realmente así ha sido. Con eso no quiero decir que hasta ahora no haya habido películas en euskera que se mereciesen estar ahí, pero por una cosa o por otra, al final no ha podido ser. Nosotros estamos muy contentos de ser los primeros. Sí que es verdad, que en el 89, una película de Antxon Ezeiza, «Ke arteko egunak», «Días de humo», se dobló parte en castellano y en parte en euskera, porque el protagonista era mexicano, y se proyectó en el festival de San Sebastián. Nuestra película está rodada íntegramente en euskera, pero antes estuvo esta de Ezeiza.


Hay algún matiz.

Sí. La nuestra sí que es totalmente rodada en euskera, por eso en ese sentido sí que es la primera pero bueno, digamos que la segunda.

 

Lo que sí que es cierto es que hemos tenido un mes con varios estrenos de cine producido en Euskadi. «Loreak» en euskera, «Lasa eta Zabala», que es bilingüe, «Los tontos y los estúpidos» de Roberto Castón, que tiene menos partes en euskera pero que también se ha estrenado el mes pasado, y con el que hablamos hace unos días (escucha su entrevista aquí), y también se ha estrenado otra película de cine vasco, esta íntegramente en castellano, que es «A escondidas» de Mikel Rueda. Oye, qué ha pasado, ¿es casualidad, es la estela de un Zinemaldia afortunado, vuelve el cine vasco, que muchas veces se dijo que no lo teníamos y que si lo teníamos estaba en Madrid…?

Parece que algo está pasando, aunque yo creo que es una casualidad también que hayan coincidido tantas películas a la vez. Sí que es verdad que en este festival ha ocurrido algo que no suele pasar y es que nuestra película estaba en la Sección Oficial a concurso, «Lasa y Zabala» también estaba en la Sección Oficial, aunque fuera de concurso, luego en la Sección de Nuevos Directores, «Los tontos y los estúpidos», y a parte, también estaba la película de Borja Kobeaga, «El Negociador», que se estrenará en marzo. Además, a las tres primeras, que se han estrenado ahora en octubre, se ha unido la película de Mikel Rueda «A escondidas», que estuvo ya en el Festival de Cine de Málaga y donde tuvo muy buena acogida. Entonces, de repente, pues sí, hemos coincidido todos. Yo creo que es síntoma de que se están haciendo las cosas bien, poco a poco estamos haciendo cosas interesantes y, bueno, creo que la cartelera es un reflejo de lo que se está haciendo.

 

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Igual también hay productoras con vocación de trabajar aquí.

Sí, sin duda. Yo creo que ahora mismo también ha cambiado mucho la industria. Hasta hace poco era muy caro rodar una película, ahora lo sigue siendo, pero los medios son mucho más accesibles. Con una cámara digital se pueden hacer películas y digamos que aquí hay ya una pequeña industria. También es verdad que EITB y el Gobierno Vasco han apostado por el cine desde hace ya unos años y poco a poco se van viendo los frutos de eso.

 

Vamos a hablar de la película. «Loreak», habla de tres mujeres afectadas por la presencia o ausencia de un hombre, y también de los dos principales usos de las flores del título, que vienen a ser comunicar cariño o amor y honrar a los muertos. Vosotros cogéis estas flores y les dais un sentido dramático, haciendo que el remitente no se conozca bien por parte del protagonista, o de la protagonista, o incluso por parte de la audiencia. Jugáis al misterio, que yo creo que es un suspense que le ayuda al drama y permite realzarlo, pero también es una opción arriesgada, ¿no?

Sí, la verdad que no sé si era arriesgada o no, pero sí que era un planteamiento que estaba desde el principio. La idea fue de mi codirector y coguionista, Joxe Mari Goenaga, que ahora mismo está de vacaciones en Buenos Aires. Todo surgió con una imagen de unas flores en la carretera. Si te pones a pensar en ello, lo primero que te viene a la cabeza es el drama, la circunstancia que ha tenido que vivir la gente que ha puesto esas flores, normalmente porque ha perdido a alguien. Pero, si te pones a pensar un poco más en lo que hay detrás, también hay ciertos enigmas, ciertos misterios. Realmente, pocas veces vemos a esas personas que ponen las flores, nos planteamos por qué las ponen, qué hay detrás de esas personas. La intención desde un inicio era trasladar esas sensaciones a la película, que no fuese sólo un drama, que lo es, es un drama intimista, pero también con cierto aire enigmático, incluso a veces parece un thriller emocional. Se juega con el suspense, con el misterio… es algo que estaba desde el principio y que nos parecía interesante indagar en ello.

 

Como si vosotros mismos os hubieseis encontrado con ese misterio viendo unas flores en la carretera y preguntándoos quién ha hecho esto.

Sí, realmente fue así. La película tiene otra trama, surge de dos ideas. Como empieza la película, Ane, el papel que hace la actriz Nagore Aranburu, empieza a recibir flores semanalmente. Al principio piensa que es su marido el que le regala las flores, pero luego descubre que no es así. La idea de ese pasaje viene de la canción de Cecilia «Un ramito de violetas». También surgió porque sentíamos la necesidad de unir esas dos historias, pensar: «¿Quién podría estar detrás de esas flores?». Lo primero que te viene a la cabeza un amante, o alguien que está relacionado con esa persona. Fuimos dándole vueltas a ese asunto y se nos ocurrió mezclarlo con la idea de la canción de Cecilia. Aunque luego el desarrollo de la historia no tiene nada que ver con la canción, sí que fue una fuente de inspiración muy importante.

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Otra de las opciones narrativas arriesgadas es empezar con una protagonista y acabar con otra, quitándole al público ese ancla emocional. Eso es un juego que no es tan extraño en un thriller, pero en un drama íntimo es más raro.

Sí, nosotros a veces solemos decir que uno de nuestros referentes es Hitchcock, y es verdad que él lo hacía más de una vez de forma notoria. La película está dividida en dos partes, la primera tiene como una estructura de puzzle, donde no hay un protagonista claro. Sí que parece que el personaje de Ane, Nagore Aranburu, lo es, pero poco a poco va perdiendo protagonismo, y empiezan a entrar otros, como el personaje de Lourdes de Itziar Ituño y el de Tere, que interpreta Itziar Aizpuru. En la primera parte hay como una sensación de no saber muy bien quién está guiando la historia, y ya en la segunda sí que hay una estructura de película clásica más clara, de un causa-efecto, donde ya Itziar Ituño se va convirtiendo en protagonista. Hay como un juego, nos parecía interesante la relación que se establecía entre esas dos tramas que hay en la película. En la primera parte aparecen unas flores de forma misteriosa, y ante esas flores hay un personaje que reacciona como si fuese una amenaza. Lo mismo ocurre en la segunda historia, y a la vez, y en oposición un poco a estas, también hay personajes que se ilusionan con la aparición de estas flores. Había un juego de espejos que nos parecía muy interesante, donde una historia se relaciona con la otra para avanzar.

 

No entiendo nada de flores, pero hay una multitud de ellas en  la película, de flores y de ramos. De lo que sí que soy consciente es que existe un simbolismo de las flores, que no es lo mismo mandar rosas amarillas que rosas blancas. ¿Un experto en flores va a disfrutar la película más?

Pues probablemente sí, por lo menos hemos intentado documentarnos y que tuviese sentido, lo que pasa que según las culturas el significado varía. Nosotros lo que hemos hecho ha sido situarnos aquí, hemos tenido una persona que nos iba asesorando en ese tema, y luego ya casi-casi nos hemos hecho expertos todos: el director de arte, la atrezzista, la script, Joxe Mari, el codirector, que está casi obsesionado con el tema…
Hay muchísimas flores en la película, de todo tipo y de todos los colores: flores frescas, flores marchitas, semimarchitas… era un pequeño lío, porque claro, ya sabemos que no se graban todo de seguido, entonces había momentos, para mí, caóticos, donde ya no sabía que flores necesitábamos.

 

Me imagino que la script ha tenido que tener mucho cuidado.

La script ha hecho un trabajo de matrícula de honor. Estaba ahí todo el rato: «No, ahora dejad las semimarchitas, que están en la secuencia no sé cuántos…», ha sido terrible. Y gracias a que teníamos a la script, al director de arte y a la atrezzista, porque había momentos en los que yo me perdía.

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«Loreak» es una película narrada visualmente de una manera muy hermosa, y además sin subrayar. Hay muchos ejemplos, por poner algunos, la mujer busca las cosas en la tierra y el hombre la mira desde las nubes, o hay gente que trabaja encerrada, y continuamente en solitario, en una especie de containers, y cosas similares. Por otro lado recoge problemas corrientes y mundanos; un accidente tonto con problemas graves, una menopausia… Me da la sensación que, al melodrama, como género, hoy, le falta un poco este retrato más cercano al personaje concreto, al personaje en contexto real, sin ponerse sensiblero o sentimental. Creo que es lo que vosotros conseguís y te pregunto, por ello, por el melodrama tan estilizado en las formas, y buscadamente exagerado y perturbador en el conflicto que existe ahora. Lars Von Trier a Pedro Almodóvar, por poner ejemplos. Vosotros os queréis separar conscientemente de esto.

Realmente era una decisión que tomamos al principio. Nuestra anterior película, «80 egunean», sí que era más de la honda de las películas que estás diciendo, realmente es una vertiente del cine que nos atrae pero en este caso queríamos hacer una película diferente. Sentíamos que los personajes tenían un mundo interior al que no podíamos traicionar. Hay cierta frialdad con respecto a los personajes y eso es algo que hemos hecho conscientemente. Sí que es verdad que cada personaje trabaja en su cápsula, hay un personaje que trabaja en un peaje, otro en lo alto de una grúa, otro en la caseta de una obra… y están como encerrados en sí mismos. Nos parecía interesante marcar un poco ese ambiente, esa atmósfera, y ponerlo en contraste con el tema de las flores que son justo todo lo contrario. Nosotros decimos muchas veces que es una película sobre la comunicación y la incomunicación, donde unas personas tienen problemas para comunicarse y las flores son su arma para poder expresarse. También sentíamos de alguna forma que necesitábamos estar un poco distanciarnos y, bueno, los personajes van rompiendo esa cápsula y nosotros también vamos acercándonos a ellos. Creo que al fin y al cabo es ser fiel a lo que te pide la historia y lo que quieres contar, en base a eso optas por una cosa u otra.

 

«Loreak», como vuestro primer largometraje, «80 egunean», «En 80 días», parece que remarca que os interesan los personajes femeninos, y yo diría que en ambas, en cierto modo, es inevitable pensar en el tópico del matriarcado vasco. En «Loreak» además hay un retrato de momentos de una mujer muy definidos, tanto en madurez, como en tercera edad, y salvo por el euskera, no existe, digamos, un contexto vasco tan claro como en «80 egunean», que estaba Donostia retratada de una manera muy clara. ¿Es real que interpretemos esto?, ¿vosotros buscáis una lectura más universal o hay más cosas?

Yo creo que es una mezcla de ambas cosas, puede que haya mucho de eso pero surge a un nivel inconsciente. Nosotros nos basamos en la realidad que tenemos cerca para contar las historias, y en esa realidad existen esos elementos. A pesar de que nosotros no seamos muy conscientes de lo que estamos representando, puede que todo eso esté, y de hecho es algo que nos lo dicen, entonces si la gente lo ve será que está.

 

A mi sí me parece que está. Veo esa abuela fregando de espaldas y la estoy oyendo murmurar, oigo lo que dice, lo noto.

Sí, sí, sí, nosotros también lo vemos ahora. Pero es curioso que estas cosas hasta que no te las dice alguien no eres tan consciente de que sean realmente así.

 

Igual la opción de decir desde el principio: «Voy a hacer un retrato psicológico de la mujer vasca», es una cosa que no te lo replanteas, es un objetivo distinto.

Sí, son curiosas estas cosas. Lo hemos dicho un montón de veces, con la anterior película, «80 egunean», nos daba la sensación que era una película que quizás fuera de aquí no se entendiese, o por lo menos que hubiese unos códigos que se hiciesen muy lejanos. La relación entre los personajes, el tema de la incomunicación que también está en esta película… Pero la verdad es que tuvo un recorrido por festivales enorme, ha estado en más de cien. En el primer festival que estuvimos, el Karlovy Vary, en República Checa, cuando les comentábamos que era una película muy vasca, que era la versión de donde veníamos, ¡nos decía que les parecía una película muy checa! Y nos pasó lo mismo en Alemania, en Dinamarca… Íbamos a cualquier país y nos decían lo mismo. Nuestros referentes son los que tenemos aquí, tratamos de reflejarlos en la película, pensando que son cosas que no existen en otros lugares y que quizás no se entiendan y, total, que no siempre es así.

 

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Yo llegué a oír comparaciones con «Brokeback Mountain», y tienen bastante sentido.

Sí, por supuesto. Al fin y al cabo las películas tienen hermanos, primos… y gente que no se conoce de nada. Sí que puede ser un primo o un hermano.

 

En «Loreak» creo que es de justicia mencionar a las tres actrices. Las has mencionado ya, Nagore Aranburu, Itziar Aizpuru e Itziar Ituño, que están las tres fantásticas. Además, otra cosa que hacéis visualmente muy bien es trabajar muy bien el encuadre, el primer plano con ellas, o su presencia en encuadres muy grandes. Todo esto, ¿lo lleváis planificado desde el guión o lo descubrís más en el montaje?, ¿es una combinación de ambas cosas, o aprovecháis lo que os dan en el rodaje las actrices? La verdad es que tienen un control del gesto en primer plano apabullante.

Sí, le damos mucha importancia al casting. Para mí es esencial escoger los actores que quieres, entonces partiendo de ahí no es sólo un casting de interpretación, de ver cómo hacen las cosas, sino también visual. Qué cara tienen, que gesto tienen… etcétera. De hecho, Itziar Ituño si está haciendo el papel de Lourdes es también porque nos gustaba la mirada que tenía, la fuerza que tenía, más que cómo lo hacía, que también nos gustaba. Nos parecía que era interesante y muy importante cómo miraba ella en algunos momentos de la película, sobre todo hacia al final, y fue una de las claves para escogerla. Había otras dos actrices que lo hacían muy bien y, al final, no fue por una decisión de interpretación, sino algo ya más físico. Es algo que tenemos muy en cuenta. Luego, a la hora de trabajar con las actrices, sí que ensayamos mucho, aunque esta vez ha sido de una forma un poco diferente. Hemos hablado mucho de la construcción de los personajes, de cómo son, cómo piensan, y una vez que interiorizaban como eran Tere, Lourdes o Ane, nos lo daban muy fácil. Incluso hemos improvisado en algunos ensayos y hay alguna secuencia de la película improvisada. No hay ningún patrón para trabajar con ellas, lo que sí que hay, en el aspecto más técnico, de realización, los encuadres y demás… casi todo está muy determinado para cuando vamos a rodar. Hacemos un storyboard con fotos, que ya pueden ser fotos nuestras, fotogramas de otras películas, cuadros… lo que sea, y eso más o menos lo seguimos a rajatabla. Siempre hay cosas que pueden cambiar, y de hecho han cambiado, pero digamos que la concepción visual de la película está clara antes de empezar a rodar.

 

¿Cómo va la peli en los cines?, ¿está funcionando bien?
Los productores están muy contentos y nosotros también. Está funcionando sobre todo en el País Vasco, especialmente en Donostia, y también en los pueblos. Es la tercera semana, está aguantando en las ciudades más grandes, y para ser una película como la nuestra, pequeña y con un público reducido, está funcionando bastante bien.

 

Hay versión doblada, ¿no?
Sí, de hecho en algunas ciudades si no doblas la película no puedes estar. Es una decisión que al principio no nos hizo mucha gracia, sobre todo a mí y a Joxe Mari, pero luego te das cuenta que si no doblas la película es imposible llegar a muchas ciudades. En ciudades como Barcelona y Madrid, por ejemplo, había cines donde estaba la versión doblada y la versión original subtitulada, de hecho en Madrid hay en un cine donde se mantiene la versión doblada y en otro cine la versión original, y en Barcelona sólo queda la original subtitulada. Nunca se sabe qué versión va a funcionar mejor y en este caso parece que la versión original se está defendiendo bastante bien.

 

Son ciudades más acostumbradas al estreno en versión original. Tienen más masa crítica para intentar películas en otros idiomas.

Sí, es verdad.

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¿Y qué tal en el extranjero?
La película se estrenó en el Festival de Cine de Donostia, y nada más acabar nos fuimos al Festival de Zurich, donde fue bastante bien acogida. Luego estuvimos en el Festival de Londres, que también fue una experiencia muy positiva, incluso tuvimos la ocasión de leer unas cuantas críticas muy positivas sobre la peli. También ha hecho un pequeño recorrido asiático, estuvo en el Asian Film Market, que no es un festival en sí, pero es el mercado que te abre puertas para futuros festivales y televisiones asiáticas, que se hace en Corea. En Japón, estuvo también en el Festival Internacional de Tokio, y a parte, en el Latin Beat Film Festival, donde las tres actrices se llevaron el premio a la mejor intérprete femenina, un premio muy bonito.

 

Japón debe de ser un país en el que una temática muy floral les gustará mucho.

Sí, también nos dicen que el estilo es bastante oriental. Es verdad que ya hay interés por parte de una distribuidora japonesa, que no sabemos si saldrá o no, pero según nos dicen, la peli funcionó muy bien en el Festival de Tokio. Hay posibilidades, ya veremos a ver si se completan o no. Ahora estamos un poco a la espera, tenemos otros festivales, y aunque ahora no podemos desvelar ninguno, algunos de ellos van a ser muy interesantes.

 

¿Os quita mucho tiempo de vuestro próximo proyecto?
Sí, sobre todo porque distrae mucho. Estás pendiente de ésta crítica que ha salido, la recaudación, un comentario que ha hecho no sé quién… estás como en una burbuja. Yo tengo ya ganas de pasar página y meterme en otra cosa, pero a la vez entiendo que es difícil, porque nos hemos tirado no sé cuántos años con este proyecto y tampoco puede ser hacerlo y olvidarte, estamos en ese aterrizaje todavía. Sí que estamos con un proyecto que pinta bien, ya tenemos parte de la financiación asegurada y, si todo sale bien, estaremos rodando en otoño-invierno del próximo año.

 

Entonces en dos añitos tendremos película.
Bueno, ya veremos –se ríe–, porque es una película un poco ambiciosa para nosotros, a ver si somos capaces de hacerla.

 

¿Seguimos con el euskera como idioma?
Sí, en esta película sí. Es una película además que transcurre en Gipuzkoa en el siglo XIX y sí, es en euskera. Tenemos otro proyecto que está ahí, que también parece que hay interés, que es en castellano, pero bueno, indistintamente. 



 

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