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Música

“No damos crédito / No lo entendemos / Sin ayuda desaparecemos”

Mike Farris en Bilbao

Las salas de conciertos, fuera de las ayudas del Gobierno vasco al sector cultural. Hablan Dabadaba (SS), Kafe Antzokia (BI) y Helldorado (VI)

Llenazo en Kafe Antzokia (2018) // Stuart MacDonald
Las salas de conciertos han quedado fuera de los casi 6 millones de euros que ha destinado el Gobierno vasco al sector cultural. Hablamos con Dabadaba, Kafe Antzokia y Helldorado en el momento más crítico de su historia

Hubo una cosa que el Gobierno vasco hizo bien: decidió regar con un total de 5,9 millones de euros de ayudas directas al sector cultural, que había sufrido los estragos de la crisis casi como ningún otro. La cuantía se resolvió el pasado 24 de mayo en una orden «por la que se regulan y convocan ayudas COVID-19 dirigidas a profesionales de la cultura». Entre las más de 350 personas, asociaciones y empresas beneficiarias de la medida -que han recibido subvenciones de hasta un máximo de 30.000 euros- no figura ninguna sala de conciertos. ¿Acaso no son una parte fundamental de nuestro tejido musical y cultural? ¿Qué es lo que ha pasado?

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Hay al menos una razón de tipo técnico o burocrático. El Departamento de Cultura y Política Lingüística considera que la facturación que las salas obtuvieron en 2020 «no proviene por lo menos en un 70 por ciento» de aspectos directamente relacionados con la actividad cultural, desde las artes escénicas y visuales pasando por la literatura, la ilustración y la música, entre otras. Cabe recordar que durante el primer año pandémico muchas salas estuvieron cerradas o funcionaron a duras penas y tuvieron que acudir a vías de ingresos alternativas para poder subsistir. En la mayoría de los casos se amortiguó una parte del golpe con la venta de bebidas/alimentos en barra, una cifra muy superior a los beneficios que pudieron obtener de los contados conciertos que se pusieron en marcha con ayuda institucional (el ciclo Beste Bat!, la iniciativa Zu non, han DA!).

Tras el enorme «varapalo», tal y como lo definen en el Kafe Antzokia, la asociación de salas de música Kultura Live publicó un agónico comunicado en el que de facto solicitaban un rescate «para evitar la desaparición del sector». Se mostraban «perplejos» e «indefensos» por haber sido excluidos de las ayudas. Rápidamente, altos cargos políticos del Departamento que dirige Bingen Zubiria se reunieron con las salas para tratar de reconducir la situación y mostrar personalmente su preocupación. De momento no ha habido avances reales ni concretos: continúan con los bolsillos vacíos.

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En este aparente callejón sin salida se encuentran tres bastiones de la música en directo en Euskadi: además del mencionado Kafe Antzokia (Bilbao), Dabadaba (Donostia) y Helldorado (Vitoria-Gasteiz). Desde BI FM hemos querido contactar con ellos y comprobar de primera mano que es lo que piensan de todo esto, cómo van a salir del atolladero y cuál es su estado de ánimo. El panorama que dibujan es muy negro.

Chris Robinson

Otros tiempos: cola para entrar a Kafe Antzokia // Ricardo Cerdá

LAS PREGUNTAS

A) ¿Por qué creéis que habéis quedado excluidos de estas ayudas? En las solicitudes denegadas se argumenta que el 70% de vuestra facturación no está directamente vinculada a la cultura, pero no sé si veis alguna especie de mano negra detrás.

B) Con las actuales restricciones de aforo, ¿está realmente en juego la supervivencia de una sala como la vuestra?

C) ¿Qué paquete de compensación financiera sería aceptable mientras dure la crisis?

D) ¿Los ciclos promovidos por el Gobierno vasco han sido un espejismo?

DABADABA

a) Los hechos hablan por sí solos: el Gobierno vasco no considera que hacemos o somos «Cultura». Digamos que, al menos, es bueno saberlo. No veo ninguna mano negra detrás, creo que la metáfora del elefante en la habitación se ajusta mejor a la situación. Lo tenemos tan cerca (toda la sociedad) que no logramos verlo. El Ministerio de Cultura de España a través del INAEM ha ayudado mucho más a las salas que la administración autonómica en el peor año de la historia para el sector. No es una valoración, son hechos. Basta con consultar ambas resoluciones.

El Gobierno vasco tiene sus propios objetivos ligados a los principios fundacionales del partido en el poder, y no necesariamente una visión de la cultura compartida por toda la sociedad. Poco les importa, siempre y cuando todo siga más o menos igual y no haya mucho ruido mediático. Interesante a este respecto, constatar la utilización de la medida de ampliación de horarios (el mismo lunes) para sacar a bombo y platillo en varios rotativos que se abría la Cultura. Disculpen señores, los establecimientos con licencia de actividad de grupo 3 y 4 seguimos cerrados. Kind reminder.

Dabadaba Donostia

Entrada a la sala Dabadaba // Irene Mariscal

b) SÍ. Sobre todo, con la combinación de restricciones de aforo y la TOTAL ausencia de ayudas por parte del Gobierno Vasco. Recordemos que las salas fuimos los primeros en cerrar y no a través de decreto precisamente. Desde el Ayuntamiento nos han ayudado a organizar conciertos durante esta fase de desescalada, pero se trata más bien de apoyos puntuales.

c) Una compensación que refleje los gastos estructurales a los que hacemos frente para llevar a cabo una actividad que ofrecemos a la sociedad. No es tanto cuál es la cifra, sino sobre todo la lógica que debe acompañar a la actuación del sector público en tiempos de crisis sanitaria y económica.

d) Los ciclos promovidos por el Gobierno Vasco han ayudado muy poco a las salas. Principalmente, ha sido una ayuda para los artistas. Por otro lado, mal diseñada y con los ya habituales síntomas hediondos de cachés inflados o contratación múltiple de los mismos artistas. Eso sí, habrá que reconocer la habilidad para lograr esquivar la ley de contrataciones al ser gestionada la ayuda por Musika Bulegoa.

KAFE ANTZOKIA

a) Quiero pensar que no hay ninguna mano negra detrás. No consigo entender cómo se nos ha excluido de unas ayudas Covid directamente destinadas al sector cultural. Todavía estamos que no nos lo creemos. Generamos valor, contenido cultural constantemente y somos el engranaje que da cobijo a artistas, trabajo a técnicos y empresas proveedoras de servicios y ejercemos incluso de promotores y productores de nuestros propios conciertos y eventos. Para poder financiar todas estas ramas necesitamos contar con la parte de hostelería, entre otras cosas, ya que si no es imposible que podamos existir y hacer rentables nuestras empresas. Nosotros no formamos parte de Sarea, la red vasca de teatros públicos que recibe financiación pública para sostener sus estructuras y programación.

En esta tesitura se hace difícil entender la postura del Gobierno Vasco. Ha sido un varapalo muy grande. No damos crédito. Me gustaría que se dieran cuenta con celeridad del error que ha supuesto dejar fuera a las salas de conciertos -espacios culturales- y tengamos opción de acceder a ellas mediante una rectificación.

Porco Bravo Bilbao

Porco Bravo en Kafe Antzokia // Kepa Garro

b) Sin ayuda es imposible seguir adelante. Hay mucha preocupación ya que el futuro más cercano es inquietante. Necesitamos que las restricciones de aforo y distancia vayan desapareciendo y podamos incrementar los aforos y tener al público de pie. Esto es clave para poder empezar a trabajar y sobrevivir de alguna manera, pero hasta que llegue ese momento necesitamos ayuda por parte de la administración.

c) Aunque suene paradójico andar reivindicando esto por nuestra parte en pleno 2021, nos gustaría tener el mismo tratamiento que reciben otros compañeros y empresas del sector. Los teatros públicos son los únicos que no han parado de programar, ya que son ellos los que cuentan con una financiación pública directa. El Gobierno se tiene que dar cuenta de que hasta que se levanten las restricciones vigentes necesitaremos ayudas. Es importante detenerse y pensar en el incalculable valor que tiene el know how que han estado aportando nuestras empresas a la cultura vasca en las últimas décadas.

d) Tan rápido como llegaron se fueron. Creo que se tenía que haber gestionado de otra manera. En el caso de «Beste bat!», se debería haber alargado más en el tiempo, repartir las ayudas de otra manera, diversificando y sobre todo dando la oportunidad a muchos más artistas y grupos.

HELLDORADO

a) Hemos sido excluidos porque, efectivamente, el 70% de nuestra facturación no está directamente relacionada con la cultura. Tras la reciente reunión con los responsables de Cultura del Gobierno Vasco nos aseguran que ha sido por puro desconocimiento de la realidad, pensaban que la cultura era económicamente viable por si sola. En toda Europa las salas tienen elevadas subvenciones públicas, en el sur de Europa nos financiamos con la hostelería. Esa es la realidad.

b) Claro, todas las salas de conciertos tenemos licencias de actividad de hostelería de los grupos 3 (pubs) o 4 (discotecas y salas de fiestas). No existe la licencia de actividad de sala de conciertos, lo que nos desvincularía del ocio nocturno puro y duro. Pues bien, estos grupos de actividad estamos cerrados por decreto del Gobierno español desde el pasado 19 de agosto y además refrendado por el Gobierno Vasco. Esto significa que solo podemos abrir -siempre y cuando tu ayuntamiento te lo permita- como grupo 2 (bares) y con las restricciones Covid correspondientes a esa categoría, o bien, como centro cultural que también tiene sus propias restricciones. De modo que los aforos que disponemos son tan pequeños que hace inviable abrir la puerta si no hay una ayuda detrás.

¿El último concierto? // Hell Dorado

c) Una que cubriera nuestros gastos mínimos estructurales, los necesarios para no cerrar. Aún no hemos recibido ni un céntimo en este sentido por parte del Gobierno vasco mientras que algunas salas sí lo han hecho por parte del Gobierno español. Vergonzosamente, de los 6 millones de euros destinados al sector cultural vasco nos han dejado fuera. Mientras, han subvencionado a un montón de empresas que precisamente trabajan en nuestras salas. ¡Todo un paradigma!

d) Básicamente ha sido una ayuda para las bandas y principalmente para sus agencias. Creo que a algunas les ha ido mejor en pandemia que fuera de ella. Hemos tenido que abrir nuestras salas en los peores momentos de la pandemia (algunas no lo hicieron), en condiciones de trabajo de riesgo para nuestras plantillas y en jornadas muy largas para compensar la falta de aforo. En cualquier caso, mentiría si no reconociera que efectivamente pudimos tener ciertos ingresos gracias a ello.

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