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Bilbao BBK Live

Bilbao BBK Live 2019, viernes: Madre mía, Rosalía (CRÓNICA Y FOTOS)

Crítica de la segunda jornada del festival, eclipsada por la catalana. Suede y The Strokes estuvieron a la altura

Rosalía en Bilbao BBK Live // David Mars
La catalana eclipsó una segunda jornada en la que Suede y The Strokes estuvieron a la altura de su leyenda y en la que también destacaron Idles, Princess Nokia, Anari o The Blaze. 40.000 personas abarrotaron el recinto de Kobetamendi

Empecemos esta crítica dejando de lado el hype, el fenómeno, el estrellato global construido en tiempo récord, e intentemos analizar solo el show (y, básicamente, la música) ofrecido por Rosalía anoche en Bilbao. Tiene un mérito tremebundo que un cabeza de cartel sea capaz de hacer vibrar (“enloquecer” sería un término más adecuado para muchos de los casos que vimos ayer a nuestro alrededor desde las primeras filas) a 40.000 personas con un espectáculo NADA festivalero.

Porque, no nos engañemos, por mucho “Aute Cuture”, mucho J. Balvin, mucho pseudo-trap y mucho pelotazo reggaetonero que esté tirando de su fama ahora, lo que Rosalía ofrece en directo es en realidad un show mucho más próximo al (neo)flamenco (al menos en los dos tercios iniciales).

El (nuevo) baile flamenco // David Mars

Palmas (“DE AQUÍ NO SALES. Cap.4: Disputa”), quejíos (“Catalina”), estrofas difícilmente coreables (ese “junta las palmas y las separa” de “BAGDAD. Cap.7: Liturgia”), melodías imposibles de bailar (“A NINGÚN HOMBRE. Cap.11: Poder”), coros más propios de un tablao de Triana que de un macroevento mainstream (“QUE NO SALGA LA LUNA. Cap.2: Boda”), secciones a capella (“Catalina”), dolientes florituras vocales (“De madrugá”)… Rosalía consigue que todo eso (envuelto en iconoclastas bases pregrabadas, en coreografías “a la Beyoncé”, en estilismos choni-fashion y en una ejecución “franquiciada” -de esas medidas al milímetro que funcionan exactamente igual bolo tras bolo-) nos cuele de forma natural como la “experiencia” que el público demanda de un “concierto festivalero” (algo normalmente más próximo al karaoke y la verbena que a la música con mayúsculas).

Ahí radica el gran (que no el único) mérito de Rosalía. Y es que no estamos siendo conscientes de la audacia de esta mujer. Seguramente, si Rosalía fuera un hombre ya habría quien estaría considerando “El mal querer” a la altura de “La leyenda del tiempo” de Camarón o el “Omega” de Morente y Lagartija Nick. Nosotros desde aquí lo reivindicamos en ese olimpo, como la magna obra de arte en mayúsculas y sin ambages que es, por haber reinventado una vez más el flamenco y por haber logrado llevar una música sempiterna al siglo XXI de una forma tan fresca, compleja y disruptiva. Y, sobre todo, por haber logrado hacer pasar a la masa por el aro. Por su aro. Luego ya, aparte, nos regala un “Con altura”, un “Brillo” o un “Aute cuture” (por no hablar de la sutil belleza del “Barefoot In The Park” acompañada por James Blake pregrabado -¡magia!-) y ya Kobetas se incendia.

Con altura // David Mars

Larga vida y, parafraseando el mencionado “Aute couture”: No, Rosalía, no le bajes ni un poquito. Eso sí, Rosi (ahora que hay confianza), lo de no cantarnos “Millonària” (el gran nuevo single de plena actualidad), teniendo aún un catálogo tan exiguo, fue imperdonable.

Pero, por mucho que la catalana eclipsara el resto de la segunda jornada, no debemos de olvidar que Kobetamendi contó este viernes con hasta tres «headliners», eso sí, con más pasado que presente en esto de la música popular (todo lo contrario que la de San Esteban de Sasroviras. Tanto es así que, mientras Suede dejaron patente que el 99,9% de su público desearía que solo tocaran material antiguo (es decir, de los 90), mostrándose mucho más frío al enfrentarse a las últimas composiciones de Brett Anderson (ojo, que son notabilísimos sus últimos álbumes), The Strokes se centraron en sus primeros tres trabajos, aquellos con los que se volvieron a poner de moda el rock and roll e inundar de pantalones pitillos las tiendas de ropa.

Suede en Bilbao BBK Live 2019 // David Mars

Dos conciertos enormes, por parte de unos británicos que rara vez han fallado en directo a lo largo de sus 30 años de carrera (Anderson sigue siendo un frontman excepcional) y de unos estadounidenses que, a diferencia de sus últimas visitas («Fin de ciclo» dijimos tras verlos en Primavera Sound 2015), mostraron un gran estado de forma (y eso que tuvieron que ensayar un día antes en la sala Fever, que no, no venían tan engrasados).

«Trash», «Animal Nitrate», «Beautiful Ones», «We Are The Pigs», «So Young», «Can’t Get Enough», «The Wild Ones» y «New Generation», por un lado (más especial mención de un «Europe Is Our Playground» con mensaje anti-Brexit); y «The Modern Age», «Reptilia», «Hard To Explain», «New York City Cops», «Last Nite», «12:51» y «Soma», por el otro, son argumentos más que suficientes para poder encabezar un macroevento musical como el BBK Live (con permiso de Rosalía). Estuvieron a la altura de su leyenda.

The Strokes en Bilbao BBK Live 2019 // David Mars

En lo respectivo al resto de programación, destacar la energía desbordante de Idles (sigamos reivindicando las guitarras, por favor), la infalibilidad de una siempre intensa Anari, la jarana electro de Princess Nokia, la elegancia sintetizada de The Blaze, el lujazo de tener a Laurent Garnier bajo los árboles de Basoa o el fiestón multiculti de Omar Souleyman. Cecilio G, Mueveloreina y Antifan pusieron la nota urbana… y Mourn, Oso Leone, Uniforms e incluso Second encabezaron la resistencia indie. Un cartel muy variado, la verdad.

Por cierto. Esperamos que todos hayáis llegado ya a casa, pues no fue nada fácil subirse a los autobuses de vuelta. Los 40.000 asistentes (según datos oficiales de la promotora Last Tour) tuvieron la «culpa». A ver hoy sábado…

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