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Crónica de Depeche Mode en Bilbao: Tocando la fe en la onda oscura

Aunque han actuado tres veces en el BBK Live, en solitario en un recinto cerrado es otra historia. Te contamos su ‘bolazo’ en el BEC.

Depeche Mode en Bilbao // David Mars
Aunque Depeche Mode han actuado hasta tres veces en el BBK Live, la última de ellas en 2017, verlos en solitario en un recinto cerrado es otra historia. Por ello, la expectación era grande y se rozó el lleno absoluto en un BEC para unos 15.000 asistentes. Seguros de sí mismos, los ingleses presumieron de repertorio y saber estar escénico y dieron lo que en cualquier corrillo se conoce como un «bolazo»

Si en su día Depeche Mode fueron una de las bandas que gustaban a fans de lo gótico e industrial -con una estética muy identificable, con el color negro en vestimenta y sombras de ojos- el éxito masivo a partir de «Violator» (1990), el paso del tiempo y el precio de las entradas atrajeron a un público heterogéneo sin señas de pertenencia estilística que en su mayoría sobrepasaba sobradamente los cuarenta. La entrada al BEC por esos pasillos que en su enormidad recuerdan al Ministerio del Interior soviético aumentan la sensación de pequeñez de uno frente al evento magno que allí se va a presenciar.

Con más de media entrada inició su set Suzie Stapletone, de estética oscura y un rock deudor de PJ Harvey, pero que no se encontró ni en el espacio ni con el momento adecuados para atraer la atención de un público que estaba buscando su sitio y haciendo viajes a la barra preparándose para lo que iba a venir.

Al ser Bilbao la última plaza de la gira peninsular y, tras la amplia difusión en redes sociales de las citas previas, el elemento sorpresa jugaba poco papel. El contenido del repertorio es similar en toda la gira excepto un par de cambios en la mitad. Casi todo el mundo sabía que abrían con dos temas del nuevo, empezando por la atmosférica «My Cosmos Is Mine», que sirve para apagar las luces, que el respetable suelte adrenalina con los primeros gritos y ver el primer mar de pantallas móviles iluminadas con el color del escenario. Una gigantesca M, símbolo de «Memento Mori» -el LP que los trae de gira y que reseñamos aquí– ocupa el fondo del escenario y ejerce de pantalla que en algunas canciones proyectará vídeos y visuales de la banda y en otras permanecerá apagada.

Con «Walking In My Shoes», «It’s Not Good» y «Policy of Truth» demuestran que el sonido del show y su actitud son impecables y que su segundo escalón de éxitos es amplio y con clase. Dave Gahan conserva voz y carisma escénico. Con tantos discos a sus espaldas, se apoyan en los singles, sobre todo de su etapa post «Violator». Los fans de más largo recorrido echarían en falta algunas de sus canciones favoritas de su primera etapa, cada uno tiene las suyas –«But Not Tonight» y «Blasphemous Rumours», las del reportero que esto firma-, pero no había tiempo para el lamento y «Everything Counts», el single del álbum en directo «101» (1989), puso en órbita el pabellón.

Depeche Mode

Depeche Mode en Bilbao (2024) // David Mars

En una de las canciones del nuevo que no tiene plaza fija en el setlist, la electrificada «My Favourite Stranger», presumieron de banda con formato rock, con el teclista Peter Gordeno al bajo, el contundente batería Christian Eigner -que aportaba ritmo y organicidad hasta en las más electrónicas- y el compositor Martin L. Gore a la guitarra. Este tuvo su momento estelar a pie de micrófono, en el ecuador del show con Gahan retirado a camerinos para darse un respiro. Hizo «Strangelove» ralentizada y la balada «Home». Tiene un tono más agudo y una presencia estática en el escenario que, sin querer, daban el tono de intermedio a esa sección. Así lo pareció al formarse el griterío cuando apareció Gahan, con chaleco pero ya sin camisa debajo. Atacaron el emocionante mascarón de proa de su último trabajo: «Ghosts Again», dedicada a su desaparecido compañero Andrew Fletcher.

Martin L. Gore // David Mars

Encaraban la recta final con un infeccioso y bluesero «I Feel You», el temple oscuro y atractivo de «Behind The Wheel» y un guiño para los citados fans de los primeros años con el synthpop de onda siniestra de «Black Celebration» y la más dulce «Stripped» antes de encarar una quizás excesivamente efectista y festivalera «Enjoy The Silence», que dejó al público coreando mientras desfilaban a tomarse unos minutos para encarar los bises.

Dave Gahan// David Mars

Retorno con los dos miembros principales en medio de la pasarela central interpretando a dúo, con solo unos teclados de fondo, «Waiting For The Night». Siguieron con la trotona «Just Can’t Get Enough», herencia del miembro fundador Vince Clark, que quizás nunca ha pegado mucho con el tono del resto de su repertorio, pero que levanta hasta al más aposentado espectador de las gradas.

Depeche Mode

Depeche Mode en Bilbao (2024) // David Mars

La traca final fueron dos pilares que condensan parte del legado por el que serán recordados. Monumental «Never Let Me Down» y la bisagra hacia ese público más roquero que fue «Personal Jesus». «Estira la mano, toca la fe» dice la letra y no hizo falta fe ciega, pues nuestros ojos vieron a una de las bandas más importantes en activo emocionar a los allí presentes. Las charlas en los pasillos en la rápida evacuación así lo atestiguaban.

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