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“¿Bilbao – Malasia en bici? Sí, se puede, solo hay que perder el miedo”

Endika Abia en Bilbao (2019)

Total, ¿que son nueve meses, 14.000 kilómetros y 24 países? Charlamos con Endika Abia, Agnieszka y Sel López, tres «grandes viajeros» con ganas de aventura.

Endika Abia // BI FM
Nueve meses, 14.000 kilómetros y 24 países, eso es lo que conllevó una de las aventuras protagonizadas por Endika Abia, un bilbaíno que diferencia muy claramente a un «viajero» de un «turista». Charlamos con él y con Agnieszka, su pareja, así como con Sel López, otro aventurero al que pillamos, cómo no, viajando.

«El mundo en bici. Diarios de viaje y fotos». Eso es lo que reza el encabezado de www.headingnordkapp.com, la web en la que Endika Abia va relatando sus aventuras, esas que inició hace un lustro a lomos de su bicicleta. Desde entonces, 47 países visitados y más de 30 mil kilómetros recorridos lo convierten, sin duda, en todo un «gran viajero».

Hace unos días, aprovechando que Endika estaba en casa, en Bilbao, quedamos con él antes de que se liara a dar pedales y acabara en cualquier confín del planeta. A las puertas de la estación de Abando, ahí donde todo habitante del Botxo ha quedado alguna vez (o muchas) con alguien, nos lo encontramos. Lo acompaña Agnieszka, su novia, polaca y avezada mochilera, otra trotamundos.

Subimos al 100 Montaditos (ya, esto le resta bastante exotismo al asunto) y llamamos a Sel López, otro vizcaíno al que es difícil pillar «en los sitios de siempre». Entre sus hazañas, tirarse tres años de travesía ciclista hasta Nepal. Pero no, no nos atiende sobre dos ruedas, sino a bordo de un autobús. No va a ser fácil mantener una videollamada, pero lo intentamos. Aunque empezamos por Endika.

Agnieszka y Sel

Agnieszka y Sel // BI FM

2014 fue el año de su estreno «a lo grande», con un Burdeos-Cabo Norte que conllevó dos meses de bici (a razón de unos 100 kilómetros diarios), cruzando Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca, Suecia y Noruega. ¿Para dormir? Tienda de campaña, «combinandolo con couchsurfing». Un trayecto exigente… pero sin salir de la zona de confort europea. Por eso, unos meses después, en 2015, se atrevió con un Hendaia-Estambul que lo dejó a las puertas de Asia… para, ya en 2016, marcarse un exigente Bilbao-Malasia: Nueve meses, 14.000 kilómetros, 24 países. Casi nada.

Pero, ¿a quién podemos considerar un gran viajero?

Endika: Para mí, la diferencia radica en ser autosuficiente, en no estar patrocinado y tener un presupuesto limitado. Hay gente que sí, que viaja mucho, pero en primera clase, alojándose en grandes hoteles, contando con guías… eso es hacer turismo, básicamente. Un gran viajero es aquel que descubre otras culturas, que se integra en el paisaje local, que está a merced de las circunstancias.

Agnieszka: El gran viajero es alguien que no cuenta con un viaje perfectamente planeado, sino que se deja llevar, que no sabe al 100% por dónde va a ir, los sitios concretos que va a visitar. Un aventurero dispuesto a disfrutar. No es turismo, no.

Endika: Los que vamos en bicicleta, por ejemplo, contamos con un plus de peligrosidad y con un componente de aventura elevado. Dependes de tus fuerzas y de tu cabeza.

Sel: Cada uno viaja como sabe, como quiere y como le dejan. Las prioridades de cada cual y las posibilidades económicas marcan mucho, desde luego. Para mí, la gran diferencia reside en que un gran viajero conoce el itinerario inicial y sabe cuándo empieza, pero no cuándo acaba.

Endika Abia en la estación de Abando (Bilbao)

Endika no es mucho de Cercanías // BI FM

Y de con quien te vayas encontrando…

Endika: Sí, tienes que ir buscándote los alojamientos, bien tirando de tienda de campaña, bien gracias a plataformas como Couchsurfing o Warmshowers.

¿Y para comer?

Endika: Pues has de ser autosuficiente también… cocinando tú mismo o marcándote un presupuesto limitado para todo. Nosotros lo hemos hecho con 10 euros diarios o menos en lugares como Asia central. Luego hay circunstancias añadidas, como el tema de los visados, que tienes que pagar sí o sí. Ir a Irán o China cuenta con esas barreras extra.

El gran viajero nace… ¿o se hace?

Endika: Ambas cosas. Naces con unas ganas y una determinación, pero luego te vas haciendo. Empiezas con pequeños viajes alrededor de tu casa, de tu país, te desplazas por el continente y luego das el salto más allá. Es un proceso que va por etapas, no puedes pasar de la nada al todo.

Supongo que la superación personal es una constante.

Endika: Sí, cada vez quieres ir más allá, te vas haciendo a viajar. También encuentras inspiración en otros viajeros, que te empujan a llegar más lejos.

Nablus (Palestina)

En Nablus (Palestina) // Endika Abia

¿Os sentís parte de una comunidad?

Sel: Está la comunidad Warmshower que nombraba Endika antes, que es de cicloviajeros. Un viajero se hace, no se nace. Depende de las inquietudes de cada persona. Hay quien se financia el viaje trabajando, con artesanía, con fotografías… Hay quien a priori no tiene dinero, pero se va buscando la vida.

Agnieszka: Sí, te sientes parte de una comunidad con esa gente que está en la misma onda que tú. Porque puedes coincidir con otra gente que viaja, pero, como decíamos antes, más en plan turístico.

Endika: Te acabas juntando con los que son afines a ti. Si haces un viaje de mochileros, acabas coincidiendo con ellos en los hostels, por ejemplo, pero porque ya antes hay una retroalimentación gracias a Facebook o grupos de Whatsapp donde se comparte información útil. En este sentido la comunidad Warmshower es muy interesante para encontrar alojamiento o ayuda en ruta.

Redes sociales: ¿Hay mucho postureo, quien pasa por ser un gran viajero pero solo se hace fotos?

Endika: Hay mucho postureo, pero puede servir de fuente de inspiración para otros. Hay sitios que han visto incrementado su tirón turístico gracias a los instagramers que han ido allí.

Pero alguno viaja con toda la comodidad, llega, se hace el selfi y poco más.

Endika: Sí, también, sobre todo gente famosa que vive de los likes.

Para poder llevar una vida como esta… ¿de qué se vive? ¿A qué se dedica uno aparte de viajar?

Endika: Yo, llevando un pequeño ordenador puedo conseguir algunos ingresos esté donde esté. Además, tengo un libro… No son mucho, pero son pequeños ingresos. Viajando, hay veces que no he gastado prácticamente nada. En Europa he tenido casi siempre comida y alojamiento sin problemas. Y en países de Asia, Turquía, Irán… es habitual que te inviten. Parar a pedir un té y que un cliente que te ha visto llegar en bici, que te lo pague y, además, te saque un plato de arroz.

Endika Abia y Agnieszka en uno de sus viajes

Endika Abia y Agnieszka en uno de sus viajes // Facebook

¿Es muy habitual esto?

Endika: Sobre todo en países musulmanes. En Irán son majísimos. A mí me acogió una familia durante una semana e incluso me llevaban a donde necesitaba por el tema de los visados o me pagaban billetes de tren.

Pero no todo será tan idílico…

Endika: No, no… en Singapur me robaron la bicicleta, por ejemplo. No es que valiese mucho, que estaba ya destrozada, pero me quedé en pantalón corto y camiseta. Menos mal que llevaba la documentación y las tarjetas conmigo. Me quedaban unos 800 kilómetros que tuve que abortar, pero ya había cumplido el objetivo de cruzar Asia central.

Con todo, las experiencias positivas son más que las negativas, ¿no?

Endika: Hay a quien le ha pasado que le pille un coche o que le pille un atentado terrorista…

Sel: Sí, en Tayikistán mataron a unos viajeros que pasaban por una zona en la que estuvimos nosotros un año antes.

Endika: Allí nos pasó que un tipo se nos puso a la par con un coche durante medio minuto, mirándonos fíjamente. Estábamos en la frontera con Afganistán y veíamos a gente armada y con burkhas…

Sel: Nos contaban que por la noche cruzaban el río los talibanes y se llevaban a gente secuestrada, imagínate.

Endika: Pero la gente, en general, la verdad es que muy maja y muy hospitalaria.

Sel: Es un país con el que es imposible comulgar en según que cosas, sobre todo en lo relativo a los Derechos Humanos, pero la verdad es que son muy hospitalarios, el mejor país por el que hemos pasado en ese aspecto.

Endika Abia

Llegando a Petra // Facebook

Para viajar es importante perder el miedo… y los prejuicios, claro.

Endika: Claro, sobre todo en países de esa zona. Repito lo de Irán: son superpacíficos y amables.

Hay quien critica que muchos occidentales se aprovechan de esa hospitalidad, sobre todo en países pobres.

Endika: Normal. Hay casos en los que viajeros occidentales se ponen a pedir dinero para el billete de vuelta. Eso no lo veo bien. Búscate la vida, ponte a vender fotos, trabaja en un sitio una semana, haz lo que sea… pero intenta buscar siempre una sinergia. Muchas veces, dar tú un poco, cinco o diez euros, representa mucho para ellos. Y tú te llevas una ayuda y una experiencia impagables.

¿Hacen turismo los grandes viajeros?

Endika: Ir un fin de semana o tres o cuatro días a un sitio y visitar los lugares típicos se puede seguir haciendo, aunque eches en falta el componente de aventura.

Viajando tanto… ¿se valora más lo de uno? 

Endika: Sí, claro. Bilbao o Euskadi tienen un nivel de vida muy bueno y mucha riqueza a muchos niveles. El clima también está muy bien… Te das cuenta de lo que tienes cuando viajas por ahí, a lugares tan extremos.

¿Próximo retos?

Sel: Madrid-Japón. Ya lo tengo en mente, mirando bicicleta y equipo… así que no tardaré mucho en ponerme en marcha. Cuando hice Buenos Aires-Madrid calculé dos años, pero luego quise conocer algún que otro país que no tenía en mi itinerario. Así que esta vez me lo tomaré de otra forma, sabiendo cuándo salgo, pero no cuándo llego.

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