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Recordando a Iraragorri, el futbolista al que odió Hitler y que enamoró al Che

Ganó Ligas y Copas con el Athletic antes de ser el primer jugador español en marcar en un Mundial e integrar la Selección de Euzkadi que asombró al mundo.

Iraragorri, en su etapa de entrenador
Integrante de la primera y segunda delantera mítica del Athletic Club (a la que también entrenó), «El Chato de Galdácano» ganó Ligas y Copas a una edad muy precoz, antes de ser el primer jugador español en marcar en un Mundial e integrar la Selección de Euzkadi que asombró al mundo. Nos reunimos con su hijo en el antiguo caserío familiar

No quiere fotos y es reacio a presentarse como «el hijo de», pero Joseba Iraragorri no se esconde a la hora de hablar de su padre, José Iraragorri, el que fuera legendario futbolista del Athletic Club, de quien habla con verdadera devoción. Un jugador (y entrenador) histórico de quien heredó el viejo caserío de la familia para fundar, junto a su hermana, el hotel Iraragorri, primero, y, en su bajos, el restaurante Petit Komité, después.

Un edificio con cinco siglos de historia que, tras sus muros de piedra, guarda mil y una vivencias, algunas tan «de película» como las que el hostelero nos cuenta sentado en torno a una de las ocho mesas (el 8 era el número de «El Chato de Galdácano«) del coqueto comedor que fuera cuadra décadas atrás.

Iraragorri Etxea (Galdakao)

Iraragorri Etxea (Galdakao)

Una figura histórica del equipo rojiblanco, pero también de la Selección Española (fue el primer jugador en marcar en un Mundial) y de la Selección de Euzkadi, en la que se enroló tras huir de Franco, asombrando a medio mundo con su fútbol y su compromiso. Tras hacer carrera como jugador en México y Argentina, volvió a Galdakao para cuidar de su madre… en la casa que acoge nuestra entrevista.

Una casa del siglo XV… ¿qué historia tiene este baserri, y qué relación con los Iraragorri?

Una casa con mucha historia, sí, mucha historia por parte paterna. Mi padre, a pesar de ser conocido como «El Chato de Galdácano», realmente nació en San Miguel de Basauri. Se quedó huérfano de padre al poco de nacer tras morir mi aitite en una colada en Altos Hornos y, entonces, mi abuela vino con él a la casa de su familia. Hablamos de los años 30. Desde entonces, mi abuela vivió siempre aquí y también todos nosotros. Yo, de hecho, nací aquí.

¿Cómo era el entorno en aquellos años 30-40?

El entorno aquí, pues imagínate, hoy es muy industrial, pero entonces era todo agrícola y ganadero, aunque la verdad es que yo no puedo contar mucho de primera mano, ya que nací en los 70. Por edad, mi padre podría haber sido mi abuelo. Nos tuvo muy mayor a mi hermana y a mí, mientras que nuestra ama tenía 22 años menos que él. Él fue muy precoz a la hora de debutar, muy tardío en su retirada y padre casi anciano. 62 años tenía cuando nací yo. Ni mi madre había nacido cuando él ya había ganado su primera Liga y su primera Copa.

Pero, claro, es que ganó nada más debutar… y debutó con solo 17 años.

Formó parte de la primera delantera mítica del Athletic, en 1929, también de la segunda… y llegó a entrenar a esa segunda cuando dejó el fútbol activo, con 38 años. Mira que estuvo exiliado, que jugó en México, en Argentina… y, con todo, estuvo 10 años como futbolista del Athletic.

Un jugador muy precoz

Le tocó vivir algún que otro acontecimiento histórico…

Un chico humilde, huérfano de padre, de caserío… no parecía destinado a vivir todo lo que vivió, pero el fútbol hizo que viviera una vida de película. Jugó el Mundial del 34 en la Italia de Mussolini; jugó en Alemania y ganó con Hitler presente en el palco; tuvo que salir fuera por la Guerra Civil; jugó en Latinoamérica; fue parte de la histórica Selección vasca que recorrió y asombró al mundo…

Sí, en lo futbolístico también marcó algún que otro hito.

Y tanto. Fue el primer jugador de la Selección Española que metió un gol en un Mundial, ¡y ante la Brasil de Leónidas! 3-1 ganaron. También estuvo presente en el 12-1 al Barcelona, la mayor goleada histórica de la Liga, también en el primer repóquer de goles… y aún hoy mantiene otros récords. Aduriz está cerca de superarle en la lista de máximos goleadores del Athletic, pero anda que no han pasado años…

Historia del Athletic Club, de la Selección Española y de aquella legendaria Euzkadi.

Sí, hizo e hicieron cosas de las que me siento muy orgulloso. En México recaudaron dinero para los niños exiliados sin cobrar un duro, siendo un equipo muy muy bueno, de gran nivel técnico y físico, pero también muy reconocido por su carácter. A Isidro Lángara, el mejor amigo de mi padre, y a él, los recuerdan mucho. Hace poco estuvo aquí el presidente del Club España mexicano, que quiere hacerle un homenaje allí el año que viene. En Argentina lo recuerdan mucho por su etapa en el San Lorenzo de Almagro. Allí fue muy querido también. Fueron después de estar en Cuba con la Selección vasca y fue Ernesto Guevara Lynch, el padre del Che Guevara, quien los recibió.

Iraragorri, con la plantilla del Athletic Club

Más personajes históricos…

Sí, fíjate. He leído una biografía del Che en la que se habla de sus aficiones, que eran el rugby y el fútbol. Se cuenta que siempre recordaba de su juventud a tres jugadores vascos que arrasaban. Uno era mi padre, el otro Lángara, de quienes guardaba sus cromos.

El Che Guevara era fan… pero me da que Franco, Mussolini y Hitler no lo serían tanto.

Jajaja, así es, alguna vez nos han dicho que él y Lángara habían sido los mayores enemigos de los grandes dictadores. Tuvieron que exiliarse por Franco tras haber jugado con la España republicana, con la que casi ganan a Italia en aquel Mundial del 34 organizado por Mussolini. Empataron en un partido, digamos, un tanto sucio (cuatro jugadores, incluido mi padre, no pudieron jugar al día siguiente el partido de desempate debido a las lesiones), pero cayeron después. Eran 10 jugadores vascos más Ricardo Zamora de portero. Hitler quiso también utilizar el deporte en su favor y organizó los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, siendo allí cuando España ganó a Alemania. A veces pienso que tuvieron que vivir unos momentos muy intensos…

Con lo individualistas y al margen de todo que parece que están ahora los futbolistas…

Hay un documental que se titula «Euzkadi, un equipo de hermanos», del periodista mexicano Ballesteros, que cuenta eso, que eran una familia. En el Athletic era un poco lo mismo. Con decirte que mi aita debutó tan joven gracias a que el delantero titular simuló una lesión para que saltara el chaval…

Un equipo de leyenda

¿Cómo era la vida de un futbolista top de los de entonces?

Era diferente ser una estrella del fútbol antes, era verdadera admiración y se respetaba mucho a la persona. La gente se volcaba totalmente y los sentían como parte de ellos, aunque bueno, en este aspecto el Athletic sigue siendo un poco diferente.

También es verdad que el Athletic era el equipo más grande de aquellos tiempos.

Mi padre, en cinco años, ganó cuatro ligas y cuatro copas, imbatidos el primer año. Tuvo que irse por la Guerra… pero cuando volvió, siguió ganando. Su carrera aquí se vio truncada, realmente. Si llega a estar de seguido 20 años en el Athletic… qué habría sido aquello. Salir le dio otras cosas, seguro que a nivel humano, sobre todo. La pena que me da es no haberlo podido ver o haberlo podido conocer mejor de primera mano. Si ya es emocionante leer crónicas y analizar los datos…

Gracias al fútbol tendría una vida desahogada también… Ser una estrella antes no era igual que ahora, pero le daría para vivir bien, ¿no?

Sí, claro. Colgó las botas con 38 años y se puso a entrenar, de seguido (ndr: entrenó al Barakaldo cuando aún era jugador del Athletic, en la temporada 1947-48) ganando la Copa del 50 con los que fueron sus jugadores. Después entrenó al Valladolid, al Celta, al Hércules… No se ganaba el dinero de ahora, que no es ni medio normal, pero hizo carrera. Cuando dejó todo se retiró a esta casa, nacimos nosotros y vivimos bien gracias a las rentas del fútbol.

Como míster, haciendo indicaciones a los jugadores del Athletic

¿Hay más futbolistas en la familia?

Mi padre era primo de Mandaluniz, que también fue jugador del Athletic, primero, y que luego marchó a Francia. Supongo que algo genético habría. Yo, sin embargo, estudié Periodismo y he acabado metido en la hostelería, jeje.

La casa ahora es un hotel y un restaurante… pero no ha perdido la conexión con tu padre, el fútbol y el Athletic.

Claro, ya desde el nombre, pero el homenaje es bastante sutil. Pintamos las vigas de rojo y blanco, hay 8 habitaciones porque el 8 era el número de mi padre, como 8 son las mesas del restaurante. También tenemos un mural con toda su historia. Y, aunque no está escondido, tampoco es invasivo. El que quiere rascar un poco, se da cuenta de todo, pero no es algo que explotemos. Es algo hecho desde el cariño.

Vendrá gente futbolera interesada en la historia del sitio y de tu padre.

Pues sí, pero también viene gente que no es aficionada al fútbol, o que es de otros clubes, y que descubre la historia y le gusta conocerla.

A los más viejos del lugar les costará pensar que eres su hijo.

¡Ya te digo! A mucha gente le cuesta creerlo, piensan que debería tener 70 u 80 años, no 45, jajaja. Me encanta cuando doy con veteranos, que recuerdan cosas en primera persona. Yo tengo la versión de mi madre, pero tampoco es objetiva, jeje. Me gusta que haya otra gente que me cuente cosas. Hace poco un periodista argentino me pasó unas fotos del último partido de la Selección vasca en su gira por América. Fue contra Paraguay y se formó una tangana… en la secuencia sale mi padre y verle me emocionó, a la par que sorprendió. Ahora es muy fácil ver imágenes y vídeos de todo, pero entonces…

El Chato de Galdácano

Por cierto… ¿cómo es que tu padre volvió? El resto de jugadores se quedó en América, ¿no?

Fue por lealtad a su madre. Ella estaba sola aquí, en esta casa, era viuda… imagínate. Comunicarse tampoco era tan sencillo en aquellos tiempos y él echaba de menos todo esto. Mi padrino consiguió un salvoconducto para que pudiera venir… porque había mucho riesgo, claro. Hizo lo imposible por volver a esta casa. Fue aquí al lado, por cierto, donde, jugando descalzo en una campa, el hermano Víctor vio que destacaba entre el resto de chavales y contactó con el Athletic. Lo demás es historia.

¡Así que el ojeador fue un cura!

Jajaja, así fue…

Iraragorri Etxea se encuentra en la C/ Txomin Egileor, 28 de Galdakao (Bizkaia). Tienes más información en www.iraragorri.net

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