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Entrevistas

“Me negué a salir medio en bolillas en la portada de mi primer single”

Luz llega al Kursaal de Donostia

Con 60 años recién cumplidos, Luz Casal llega en directo a Donostia con un disco producido por el estandarte del indie Ricky Falkner. Repasamos con ella los hitos que han forjado una personalidad libérrima

La Luz de 2018 tiene 60 años y es musa del indie
Luz Casal llega con su más reciente disco (producido por el estandarte del indie Ricky Falkner) al Kursaal donostiarra este 22 de noviembre. Al día siguiente de cumplir los 60, repasamos con ella pequeños y grandes hitos que han forjado una personalidad libérrima a lo largo de cuatro décadas de carrera musical

El pasado verano, corrieron ríos de tinta (o de bits, habría que actualizar ahora el tópico) sobre el 60 cumpleaños de Madonna, toda una leyenda en el pop mundial que alcanzaba la sesentena (casi) imbatible en el trono de una industria dominada por el machismo y el “ageism” (discriminación por la edad). Aquí cerca y este mismo mes, otra institución en la música popular nacional soplaba las 60 velas. Pero la efeméride de Luz Casal (Boimorto, La Coruña, 1958) no parece haber levantado tanto revuelo. ¿Estamos aquí curados de discriminaciones o ese olvido es, precisamente, señal de que el problema es aún más acuciante por estas latitudes? Porque nos imaginamos las loas y panegíricos que la prensa escribiría sobre cualquier otro músico (hombre) que alcanzara los 60 y que llevara 40 años de carrera… Sin embargo, en su caso lo que sí pudo leer Luz recientemente (tras su paso por Bilbao) fue “una reseña del concierto en el Euskalduna en la que el crítico dedicaba casi la mitad de las líneas a describir la ropa que yo llevaba sobre el escenario. ¡Me parece algo de una mente desquiciada, fuera de tiempo! Pero bueno, mi objetivo es, y siempre ha sido, saltarme todas esas imposiciones. Cosas como que por ser mujer y tener una determinada edad y un determinado físico “tienes que” hacer determinada música”.

En BI FM sí hemos querido honrar a esta figura clave en la música contemporánea en castellano (15 discos, Medalla de Oro de Madrid y de París, Goya a la mejor canción, éxito arrollador en Francia -donde hasta publicó en 2017 un disco nuevo exclusivo para el mercado del país vecino-, grandes giras por Asia…). No solo por su 60º cumpleaños (que justo celebró el día antes de esta entrevista -“no pensé que por cumplir 60 debía hacer nada especial”, nos dice sobre cómo pasó el día-), sino también por su inminente visita en directo al ciclo Kursaal Eszena del auditorio donostiarra (este jueves, 22 de noviembre). Repasamos con ella (pequeños y grandes) hitos, decisiones y anécdotas que fueron forjando un carácter rebelde y moldeando una carrera libérrima. Del rock al bolero pasando por el jazz, el flamenco y, básicamente, por “lo que me ha dado la gana en cada momento. Las etiquetas solo sirven para hablar rápido y mal. Desde mi primer disco he saltado de género en función de mis necesidades (interpretativas, de composición, emocionales…). Mi libertad ha estado siempre por encima de cualquier otra apreciación, sea de la industria, de la crítica, del público…”, sentencia. Ahora, a los 60, lanza “Que corra el aire”, un nuevo disco en el que se ha querido aliar con uno de los primeros espadas del indie nacional, Ricky Falkner, y en el que canta: “Soy un perro callejero, libre y sin amo (…) no me dejo encadenar, solo sigo a quien yo quiero”. Más claro, imposible.

Años 70. Comprando vaqueros en tiendas de ropa de chicos

Luz es una quinceañera que vive entre Asturias, Galicia y León, que se forma en solfeo, piano, ballet y hasta canto lírico. Aunque su pasión, a la que da rienda suelta con su grupo Los Fannys, es el rock. “Entonces escuchaba en bucle a la Creedence Clearwater Revival. Eran mi grupo favorito y quería ser como ellos. Por eso quería tener mis jeans. Los primeros los tuve que comprar en una tienda de ropa de chicos porque, al menos en A Coruña, no existían los vaqueros para chicas”. Simple anécdota, pero representativa de lo que vendría.

1980. Primer single, con una foto de portada picante… O no

Sin haber cumplido los 20, Luz se fue a vivir sola a Madrid y grabó un (prescindible) primer single. Con el tiempo, perseguiría su sueño y grabaría maquetas con la música que sí quería hacer. Finalmente, la oportunidad le llegó de mano de una multinacional, Philips, que le publicó el sencillo “El ascensor” (1980). “No diría que fue la discográfica en general, pero sí hubo una persona empeñada en que, para la portada, me hiciera unas fotos con un estilo un poco a rebufo de lo que hacía Cher, medio ‘en bolillas’, así un rollo sexy y tal”, rememora respecto al primer y “clarísimo” encontronazo sobre cómo la industria era aún más impositiva con las mujeres. “Me negué, pero tampoco lo viví como un gran drama. Para mí, todos esos episodios se han quedado en problemas del día a día de mi trabajo que he ido solventando como mejor y más elegantemente he podido. Creo que he tenido una seguridad tan aplastante en lo que creía que he convencido hasta a los más contrarios”.

Así fue, finalmente, la portada de su primer single en 1980

Años 80. Rockera en un género testosterónico

En la liberadora época postpunk y prepop de la movida madrileña, lo que a Luz le interesaba era el (aún anquilosado y machista) género del rock. Ya con un primer larga duración publicado (en una nueva discográfica) fue parte, junto a Leño y Miguel Ríos, de la gira El rock de una noche de verano, con la que recorrieron toda España. A pesar de triunfar en un ambiente netamente masculino, las barreras que derribar eran constantes. “Recuerdo que una vez hasta me tuve que enfrentar en una entrevista al periodista porque me decía que debía estar en mi casa haciendo otro tipo de tareas… Siempre me he batido el cobre contra las discriminaciones”. Además, a ser mujer se le unía otra característica: “Todos los que me rodeaban eran hombres mucho mayores que yo”. ¿Una veinteañera haciendo rock y con las ideas claras? Molestaba, sí.

1991. Ante el éxito masivo, retirada

En 1991, Luz se alejó radicalmente del género en el que se le había encasillado. Fue con la banda sonora de los “Tacones lejanos” de Pedro Almodóvar, para la que grabó dos temas inesperados que la acercaron a la canción melódica y al bolero (“Un año de amor” y “Piensa en mí” son versiones de canciones ajenas pero, gracias a Luz, se hicieron inolvidables). Despachó 600.000 copias (una verdadera salvajada tanto hoy, por supuesto, como entonces) del álbum que incluía esas canciones y cuyo contenido poco tenía que ver musicalmente con ellas. ¿Siguiente paso? Obviamente, un disco de boleros cocinado en tiempo exprés para aprovechar la ola. No con Luz. Convertida en estrella hasta en Francia, ella se retiró durante 4 años para encontrar su camino. Ah, y el disco de boleros acabó llegando. Pero en 2009, 18 años después, “cuando realmente me apeteció hacerlo”.

La fama internacional llega con “Tacones lejanos”. Marisa Paredes y Miguel Bosé ponían la cara, pero la voz era de Luz

1992. ¿Un tema para las Olimpiadas? No, gracias

Podemos imaginar lo glorioso que, para cualquier músico o cantante, sería recibir la propuesta de interpretar una canción que fuera parte de la banda sonora de unas Olimpiadas… “Pues, a mí, ni me interesaba, ni me gustaba la canción, ni me parecía que yo tuviera nada que ver con aquello”, zanja. “Yo he sido bastante radical. Lo que sentía que no debía hacer, nunca lo he hecho. Y habré perdido oportunidades, seguramente… Hasta la gente que te quiere, de buena fe, te empuja a hacer cosas que no te convencen. ¡Hasta mi madre me dijo que no rechazara aquello!” (risas).

1999. “Sumisa”, una de las primeras canciones contra la violencia machista

Hace dos décadas, cuando los medios ni siquiera daban las noticias (mucho menos el lacerante recuento) de las víctimas del terrorismo machista, Luz abría su disco “Un mar de confianza” con la canción “Sumisa”. Quizá la primera referencia al tema en inequívoco tono de denuncia en la cultura popular española. Ella, modesta, se quita mérito: “Yo nunca he sido consciente de la trascendencia que podían tener o no mis decisiones. Ni mucho menos de estar “haciendo historia”, ni siquiera de estar escribiendo un capítulo importante de mi propia pequeña historia personal, sinceramente”.

2007. Vida tóxica

Tras un primer episodio de cáncer de mama (del que se recuperó), su epifanía no llegó como el tópico “canto a la vida” pasteloso y más propio de Mr Wonderful que se podía esperar. “Vida tóxica” fue el abrasivo tituló de su siguiente disco. “Tienes el cuerpo baldado de la quimioterapia y ¿vas a decir “qué bonito es todo”? Pues no”, dice rotunda Luz. Puede parecer baladí pero, en su día, generó controversia y hasta su oncólogo pensó que, más que sensibilizar, iba a herir. El álbum contenía el tema “Sé feliz”, que muchos le propusieron como título del disco. “Hubiera sido mentir”. En 2010 y tras otra recaída por la misma enfermedad (de la que también salió victoriosa), Luz recibió el premio V de Vida de la Asociación Española Contra el Cáncer por “su fuerza ejemplarizante” y por su solidaridad con otros enfermos.

Tóxica y baldada tras la quimioterapia

2012. El Festival de la Luz

Hace seis años creó su propio festival musical solidario en la localidad coruñesa en la que nació (Boimorto). Sus poco más de 2.000 habitantes reciben desde entonces cada septiembre a bandas como Love of Lesbian, Rosendo, León Benavente, Burning, Juan Perro, María del Mar Bonet, Elliott Murphy, Dover, Sílvia Pérez Cruz, Spin Doctors, Fuel Fandango… La recaudación en taquilla (el abono completo de 2/3 días tiene un irrisorio precio de 15 euros) se destina cada año a una causa. En este 2018 ha sido para la lucha contra los incendios en Galicia y para equipar las salas de rehabilitación de la Residencia y Centro de día para mayores de Boimorto.

15 euros costaba el abono de 3 días; ¿¡Cómo te quedas!?

2018. 60 cumpleaños con disco nuevo y productor “indie”

El pasado marzo Luz publicaba “Que corra el aire”, un álbum con 10 nuevos temas propios y una versión del “Amores” de “la muy reivindicable” Mari Trini. Al borde de los 60, ella decidía aliarse, para la producción del disco, con un primer espada del indie patrio, el ex-Standstill Ricky Falkner (productor, entre otros, de Love of Lesbian, Berri Txarrak o Quique González). Entre los músicos que participaron en la grabación, el propio Falkner, Depedro o Diego Twanguero. Toda una declaración de intenciones y solo la más reciente muestra de la independencia absoluta e ingobernable de Luz. “Bueno, para mí Ricky es un buen productor, solo por eso le propuse que me acompañara en este trabajo”, simplifica. Este jueves, 22 de noviembre, lo presenta en directo en el Kursaal de Donostia.

Luz Casal, en este 2018

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