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Entrevistas

Xoel López: “Todo lo que hemos vivido va a dejarnos huella”

Charlamos con el músico gallego a una semana de que finiquite en MAZ Basauri un aciago año que «nos ha venido muy mal como sociedad»

Xoel López // Mónica Figueras
A una semana de su actuación en MAZ Basauri, charlamos con el músico gallego afincado en Madrid, de vuelta tras un lustro en América Latina que marcó sus primeros tres discos en solitario, posteriores al éxito de Deluxe. El cuarto, «Si mi rayo te alcanzara», se editó en 2020, año marcado por una pandemia que, según el músico, «nos ha venido muy mal como sociedad»

Xoel López (A Coruña, 1977) se ha pasado el último año tocando todo lo que le han dejado, enfrentándose a las restricciones derivadas de la pandemia encima del escenario, su hábitat natural desde hace más de 20 años. Guitarrista de Elephant Band, colíder de Lovely Luna y cantante de éxito en la escena indie al frente de Deluxe, dio por finiquitado el proyecto cuando, quizá, se encontraba en su momento álgido: con múltiples premios, ventas a miles y largas giras.

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En 2008 cruzó el océano que dio título a su primer disco en solitario («Atlántico», 2012), recorrió Latinoamérica, se instaló en Buenos Aires y publicó otros dos álbumes más, «Paramales» (2015) y «Sueños y pan» (2017), para completar una trilogía que hablaba de viajes, descubrimientos, encuentros, nostalgias, paternidad e influencias musicales.

A la vuelta, pudo curar la morriña y hasta sacar un nuevo LP («Si mi rayo te alcanzara», 2020), pero el dichoso coronavirus lo condicionó todo, limitándonos en «bastantes más aspectos de los que somos conscientes», como él mismo reconoce.

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Con el público ya de pie y con aforo al 100%, podremos disfrutar de su música en MAZ Basauri dentro de una semana, en el Social Antzokia y acompañado de Maika Makovski y Sara Zozaya. Será el viernes, 12 de noviembre, en la primera jornada de un festival que regresa tras no celebrarse el año pasado. Derby Motoreta’s Burrito Kachimba serán los encargados de clausurarlo un día después, el sábado 13, jornada muy completa que también contará con conciertos gratuitos de calle y con el minifestival infantil Txiki MAZ.

Le pegamos un telefonazo a Xoel López.

Xoel López // Mónica Figueras

¿Qué tal esa nueva normalidad?

En el mejor momento, tras los primeros conciertos con el público de pie, en el San San en Benicàssim el pasado viernes y en Coruña, en mi ciudad, el domingo. He estado afónico y todo. La verdad es que no te das cuenta de todo lo que te estabas perdiendo hasta que vuelve, nos estábamos acostumbrando. Nosotros, además, hicimos muchos conciertos durante este año y medio, fuimos de los que quisimos seguir tocando a pesar de todo. Estábamos un poco cansados, pero tras este feedback de la gente la sensación es otra. Un concierto depende mucho de lo que el público te devuelve y hemos estado mucho tiempo solo dando, así que celebramos esta comunión. Bendita normalidad.

La última vez que te entrevistamos en BI FM fue en 2018, coincidiendo con “Sueños y pan”, un disco muy vinculado a viajes, descubrimientos, encuentros. Un álbum impensable hoy.

Claro. Aquello estuvo todo relacionado con mis viajes a Latinoamérica, con los viajes en sí y con la vuelta. Estuve casi 5 años entre Buenos Aires y el resto del continente, así que en mis primeros tres discos en solitario tuve que contar todo eso. El nuevo, “Si mi rayo te alcanzara”, se desvincula totalmente de aquella experiencia, con un Xoel más de ciudad, de vuelta en Madrid, a la noche, con mi grupo de trabajo… es otra vida, muy distinta.

Lo geográfico ha influido mucho en tu carrera y en tu persona, ¿no es así?

Sí. Aparte de todo lo que te fascina (a nivel musical, a nivel cultural, a nivel paisajístico o de la propia gente con la que te cruzas e interactúas, personas que te abren caminos y que te enseñan cosas que te enriquecen), hay una transformación, porque la forma de ver la vida, la personalidad o la forma de sentir cambian cuando hay movimiento. El movimiento genera variaciones y creo que a mí lo que me gusta es moverme, la sensación de estar renovándome, evolucionando, esa frescura me da vitalidad y creo que se nota también en el escenario.

El nuevo disco es más de aquí y ahora, sobre todo si nos atenemos a ese vídeo de presentación lanzado el pasado año, el de “Alma de oro”, con un abrazo, continuado e intensísimo, a Ede, que canta contigo.

Sí. El único adelanto del disco salido antes de la pandemia había sido “Alma de oro”, pero contaba con un videoclip que se había quedado fuera de contexto. Así que volvimos a sacar vídeo, dentro de la “Serie telemática” que hice con cosas grabadas en casa y así durante el confinamiento, y llegó mucho más lejos la idea. Fue el abrazo que todos deseábamos darnos. Ha pasado con otras canciones del disco, que han adquirido un nuevo significado, por el contexto. Ha ocurrido con “Tigre de Bengala”, por ejemplo, que hay quien piensa que la hice por la pandemia, pero no, es anterior. Incluso “Lodo”, que es del trabajo anterior, ha adquirido una nueva profundidad. La gente es quien hace suyas las canciones y les da un significado. Nunca sabes dónde van a terminar.

Hace nada pudiste abrazar a tus antiguos compañeros de Deluxe, con quienes actuaste a comienzos de octubre…

En este año y pico tan gris y tan frío, tiramos de recursos para darnos alegría, así que decidimos que ese encuentro que yo sabía que tenía que pasar en algún momento tenía que ser ya. Primero hicimos “Reconstrucción”, online, cada uno en su casa, pero ya antes quedábamos para cenar y vernos y hablábamos del posible retorno, aunque había que espera el momento. Me lo propuso Kin, mi mánager (y el de Deluxe) desde hace más de 20 años y dije “bien, ahora”. Los chicos dijeron que sí, todos muy contentos, y fue un día muy especial.

¿Tendrá continuidad?

Estamos viendo qué nos pide el cuerpo. Si hacemos otro, si hacemos tres, si esperamos cinco años… No hay idea de continuidad, pero está abierto, para cuando surja. Lo que está claro es que tiene que ser armónico, natural, con sentido.

Son muchas tus etapas… tus proyectos… e incluso las etapas dentro de los diferentes proyectos. Hablábamos ya de dos fases en solitario como Xoel López, pero es que Deluxe también tuvieron diferentes ciclos. Y luego están Elephant Band, Lovely Luna… ¿Te sientes aún identificado con todos esos momentos?

Sí, sí, sí, total. Hay cosas que me quedan más lejos, como la primera etapa en inglés, pero creo que llevo toda la vida haciendo lo mismo. Siento que, esencialmente, la búsqueda armónica o lírica es siempre la misma, con su lógica evolución o mejoría en algunas cosas, pero el compositor de canciones es el mismo desde los 15 años. Voy cambiando un poco las estéticas, las rítmicas… pero las canciones, con una guitarra o con un piano, en el fondo son las mismas.

Pero ahora estarías más cerca de hacer una muñeira que de cantar de nuevo aquello de “I’ll see you in London”…

Bueno, no te creas. Pienso que he logrado estar igual de cerca de ambas posibilidades, finalmente. Estoy en un punto en el que no dejo de escuchar a The Smiths, pero me puedo sumergir, de repente, no sé, en el folclore de Portugal. En mi coche suenan, aleatoriamente, estilos de lo más diversos… y me siento cómodo en ese eclecticismo. Soy curioso en ese aspecto y no lo puedo evitar.

Xoel López // Mónica Figueras

Creo que ha habido una propia evolución en la escena pop del país. Al comienzo, el indie bebía sobre todo de lo anglosajón. Y se cantaba en inglés. Hoy muchos cantáis en castellano y miráis hacia lo latino… cuando no se usa alguna otra lengua autóctona o se mezclan las guitarras con la llamada “música de raíz».

Sí, totalmente. Es algo cíclico. Lo va demandando la propia sociedad, cuando hay un distanciamiento demasiado grande con las cosas y de repente se da una especie de reivindicación, quizá para revertir el posible ninguneo anterior. La sociedad, de alguna manera, se va regulando en muchos sentidos. Y culturalmente, o musicalmente, también lo hace. Son tendencias, porque ya ves que no le pasa a un grupo, le pasa a muchos. Son vaivenes, olas… tiene mucho que ver con lo que a la gente le pide el cuerpo. Ahora se reivindican mucho más los folclores, las músicas propias… igual tiene que ver con un exceso de fascinación por lo extranjero, como en los 90 y los 2000. Yo he llegado al punto en el que me gusta todo, barajo hacer cualquier cosa y lo que me importa es la síntesis. La mezcla.

¿En qué etapa te vas a enfocar en el concierto de MAZ Basauri? ¿Va a estar más centrado en el último disco o va a haber sitio para otras cosas?

Toca presentar el último, pero habrá sitio para más cosas. Va a ser el último concierto del año, una especie de colofón final, antes del gran concierto que haremos en el Wizink Center de Madrid el 22 de enero. Después nos tocará descansar, que llevamos mucho esfuerzo acumulado. Quiero también revisar canciones que tengo ahí, darle al tarro, grabar maquetas en algún estudio… quiero trabajar en material nuevo. Es un descanso para luego volver.

¿No vais a tocar más el año que viene?

Ahora que todo el mundo está tocando de nuevo, nosotros vamos a parar. Hemos ido un poco al revés, pero ha sido nuestra apuesta. Eso sí, creo que este disco se merece un verano normal. De hecho, hay tres o cuatro canciones que, tocándolas ahora, con el público de pie, es cuando hemos dicho “joer, esto era”. Así que después del parón haremos una gira en condiciones.

Lo próximo, discográficamente hablando, va a ser un vinilo 7” de Deluxe con “Que no” más dos versiones de la misma: de El Columpio Asesino y de Mikel Erentxun. ¿Cómo surgió esto?

Pues yo me enteré por el propio Mikel, que me lo contó él, yo no tenía ni idea, es cosa de mi antigua discográfica (Mushroom Pillow). La versión de El Columpio la he escuchado y me parece buenísima, pero la de Erentxun aún no la he podido escuchar. La canción fue tan hit que se convirtió un poco en un castigo para mí. La saqué del repertorio con ganas en su momento, pero el otro día la recuperamos en el concierto y fue un subidón, tras haberla dejado descansar. Por eso me gusta también escucharla en manos de otra gente, para verla de otra manera.

Y de nuevo LP de Xoel López no hablaríamos ya hasta 2023, entiendo…

2023 o finales de 2022, cuando seguramente salga ya algo, aunque sea una canción o EP. Tengo cosas que contar, quiero decir cosas y serán a las que dé forma cuando hagamos el parón y me vaya a un estudio a las afueras, o en el campo. Es lo que me apetece.

¿Qué pasa con el Xoel López poeta, con el escritor?

Ahora estoy solo escribiendo canciones. Acabé tan saturado cuando salió el libro, que salió el disco también y andaba haciendo el programa de radio, que me quedó mal recuerdo de la experiencia, del sobresfuerzo. Ahora mismo, me apetece cero. Soy músico por encima de todo, así que volveré a hacerlo si me lo pide el cuerpo, pero no lo tengo en mente.

¿Y qué fue de “La caravana americana”, aquel documental?

Ahora está Javier Becerro, el periodista de Coruña, preparando un libro sobre mi primer disco en solitario. A partir de eso, estamos pensando si rescatar el documental, aunque sea la versión “no oficial”, pero no sé. Es una historia que se remueve cada cierto tiempo, pero que nunca llega a nada, por desgracia. No sé si es mejor que salga dentro de 20 años, como documento histórico o algo así, pero a ver. Ahora va a tener una tercera oportunidad para resurgir.

¿Crees tú que todos nosotros resurgiremos también, después de estos dos años tan aciagos?

No, no lo creo, no soy para nada optimista. Creo que ha sido un hostión de la virgen. No me gusta lo que veo y creo que hemos ido para atrás. Ha habido muy poca diversidad de opiniones, se ha anulado cualquier voz discordante y nos ha venido todo muy mal como sociedad. Yo estoy bien, personalmente, pero considero que, socialmente, ha habido y va a haber muchos problemas. Ha habido limitaciones de movimiento y hasta de pensamiento. Ha sido un desastre. A mí el confinamiento me bloqueó y ahora me siento mejor. Pero creo que todo lo que hemos vivido va a dejarnos huella.

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