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CRÓNICA: Getxo Blues 2016. Collares, himnos y boogie

De todo hubo en la 28ª edición del Festival Internacional de Blues de la localidad vizcaína. Citas con gran éxito de público como la de los locales Travellin’ Brothers, noches más verbeneras como la de la exbanda del mítico James Brown y un (orondo) clásico (Popa Chubby) que, tras dos horas, parecía no querer abandonar el escenario. Nos lo cuenta nuestro redactor Óscar Díez

De todo hubo en la 28ª edición del Festival Internacional de Blues de la localidad vizcaína. Citas con gran éxito de público como la de los locales Travellin’ Brothers, noches más verbeneras como la de la exbanda del mítico James Brown y un (orondo) clásico (Popa Chubby) que, tras dos horas, parecía no querer abandonar el escenario. Nos lo cuenta nuestro redactor Óscar Díez

 

El honor de abrir la 28ª edición del Festival Internacional de Blues de Getxo (o Getxo & Blues 2016recayó en los Travellin’ Brothers de Leioa el pasado jueves 14 de julio. Jugaban en casa y lo sabían. Era la tercera vez que los veíamos este año y, con todo, no decepcionaron. Unas 1.300 personas -la mejor entrada- disfrutaron de las evoluciones de este bandón de soul, esta vez acompañados por el enorme texano Sugaray Rayford. Ya los habíamos visto hace año y medio en el Social Antzoki de Basauri con esa formación, un frontman farruco cercano y efectivo, que en esta ocasión se tiró media velada lanzando collares a la gente -ya saben, el Mardi Gras- y paseándose entre el respetable mientras tarareaba clásicos como «Born Under A Bad Sign» que derretía a las señoronas de cierta edad. Pero, ojo, que no fue un bolo facilón ni verbenero, pues estos tipos tienen una calidad notable. Ni un pero.

Los tiempos en que el Getxo & Blues era gratuito tampoco están tan lejanos. Hace menos de una década pudimos ver a Robert Cray -maravilloso- o a Buddy Guy -¡cómo llovía!- por la patilla. El año que el Ayuntamiento propuso cobrar 3 euros para alejar al publico que venia a molestar y hacer botellón, la idea nos pareció loable, pero también temimos que, con los años, la entrada se pusiera (casi) a precio de mercado. Un problema en este tipo de festivales… Así se demostró al día siguiente. El viernes, 15 de julio, actuaba la JB’s Original James Brown Band, luchando contra un día de playa impresionante y con una entrada de 15 € (aunque es de justicia reconocer que los otros dos bolos del cartel costaban 8 y 10 €). Cuando a las 20.55 h. entramos a la carpa Biotz Alai, el panorama era casi desértico (aunque la cosa iría poco a poco mejorando -cuando se escuchan los primeros compases, la gente abandona los bares cercanos y entra-).

 

james brown_band_getxo_blues_2016Cynthia Moore con la exbanda de James Brown // Aula Cultura Getxo

 

Esto, sumado a que la noche nos olía a verbeneo, hizo que viéramos el abismo de cerca… Pero la sangre no llegó al río. La sección de viento empujaba con fuerza y calidad a un octeto con mayoría negra y una media de edad que haría parecer adolescentes a lo Rolling Stones -zorionak, aita Mick!- y lo cierto es que la primera media hora cursó fantástica: funk de calidad tocado con gusto. Era previsible que la cosa se torciera con la inclusión de las coristas… Como así sucedió. La primera, Cynthia Moore (foto superior), aparentemente cansada, no aportó nada, al contrario que la segunda, la mítica Martha High, aún bien de voz y de actitud (el año pasado vino con Maceo Parker y parecía escapada del set de «Mad Max»). Ella sí se supo defender con casta en los himnos de su despiadado jefe, el gran James Brown. Fue menos verbena de lo que esperábamos, evolucionó de más a menos y la gente pareció pasárselo muy bien. De eso se trataba.

Vimos a Popa Chubby (foto inferior) hace una década en un Kafe Antzokia colapsado y con Fito fascinado justo a nuestra derecha. De aquella cita lejana solo recordamos que nos gustó. A la del sábado pasado, 16 de julio, cerrando Getxo & Blues 2016, le pondremos algún pero más. Vamos allá con la guadaña: el neoyorkino ofició en clasiquísimo formato trio (batería capaz, bajo funcionarial), sentado en una banqueta de la que apenas se despegó (está pasadísimo de peso). Dio un bolo primero escorado al boogie afilado, después aseadamente hostelero y finalmente karaokero. La primera media hora fue lo mejor, con Popa ajustado cabalgando boogie «zetatopero» con gusto y potencia. Aquí cayó un «Hey Joe» vía Hendrix realmente estimable. En el tercio posterior, abusó de punteos y medios tiempos (bastante celebrados por la parroquia rockera, todo hay que decirlo). Y, por ultimo, se perdió en un océano confuso de covers que le llevo de los Stones (3 veces), a la BSO de «El Padrino» (su camiseta era el cartel de la peli), pasando por el «Hallelujah» de Cohen. Sí, un bolo más corto habría sido mejor. Tanto es así que, a las 2 horas, salió alguien de la organización a decirle que fuera terminando. Hay gente que se mete en un jardín y luego no sabe como salir.

 

popa chubby_getxo_blues_2016Popa Chubby Band // Aula Cultura Getxo

 

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