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Entrevistas

Bulego: “En Euskal Herria estábamos estancados en dos estilos musicales”

Hacen pop en euskera, ajenos a «prejuicios» y acumulando cientos de miles de escuchas de sus temas. Charlamos con Tomás, su cantante.

Bulego // Panda Artist
Llevan dos años de andadura, los mismos que la pandemia, por lo que su carrera musical lo está siendo también de obstáculos. Con todo, están a punto de presentar en Bilbao «Erdian ordaina», su primer álbum, convertidos ya en una de las mayores realidades del pop euskaldun, un género en torno al que, consideran, había grandes «prejuicios»

Dieron su concierto hace ahora dos años, justo antes de que el mundo se parara. Por eso, con apenas un single en su haber, la carrera de Bulego tuvo que reinventarse casi antes de haberse iniciado. En ese contexto, siguieron dando forma a las canciones prepandemia que habían ido componiendo y, tras un par de EPs («Bulego» e «Ilun dagoen Arren», de mayo y diciembre de 2020, respectivamente), ficharon por el sello Oso Polita (la discográfica de la promotora bilbaína Last Tour) en colaboración con la agencia Panda Artist Management (Berri Txarrak, Gatibu, Love Of Lesbian) para, finalmente, debutar en formato largo con «Erdian oraina», álbum que salió al mercado el pasado diciembre, coincidiendo con Durangoko Azoka, la Feria del libro y del disco vasco.

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Un grupo, el guipuzcoano, joven y con ideas frescas, que cuenta sus reproducciones en plataformas de streaming por cientos de miles y que no reniega del pop, estilo que, como su vocalista, Tomás Lizarazu, reconoce, «ha contado con muchos prejuicios en el panorama euskaldun». Acústico, eléctrico o (cada vez más) electrónico, el quinteto está haciéndose un hueco importante a base de canciones optimistas, efusivas, altamente melódicas y, a ratos, bailables. Pero incluso medios tiempos como «Ezer ez da berdina», su nuevo single (a dúo con Maren), están funcionando mucho más allá de las expectativas. De las ajenas y de las propias.

Ahora, tras haber regresado a esa Tabakalera donostiarra donde recibieron el bautismo del directo, pero con mucho mayor repertorio y público (situado alrededor del grupo, en un atípico formato 360º), se preparan para una cita tan «especial» como la del Kafe Antzokia de Bilbao, donde actuarán este viernes, 4 de marzo.

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Después, citas dentro de Euskal Herria (Maule, Azpeitia, Ondarroa, Vitoria-Gasteiz…) pero también fuera (Madrid, Barcelona, Zaragoza, Logroño…). Nos anticipamos a todo ello charlando con Tomás, el locuaz cantante del combo.

Cualquiera diría que acabáis de debutar. Vuestro disco solo tiene tres meses, pero da la impresión de que sois mucho más veteranos, de todo lo que se ha hablado de vosotros.

Sí, hemos estado desde el principio haciendo cosas sin parar, a pesar de que nos tocó casi desde el primer día estar pendientes de las restricciones, que si conciertos sí, que si conciertos no, que si sentados, que si con mascarilla, que si… casi toda nuestra trayectoria ha estado marcada por la pandemia, así que se nos ha hecho casi normal vivirla de esa forma. Ha sido difícil, pero sí, llevamos dos años activos y adaptándonos. Lo mismo hemos pegado carteles por las calles con códigos QR para que la gente descubriera en su móvil nuestra música, que actuado en residencias de ancianos para hacerles todo más llevadero. Ahora, ya con el disco y la situación más normalizada, parece que, por fin, sopla el viento a favor. Estamos viendo salas llenas, con el público cantando todas las canciones, así que 2022 no ha podido empezar mejor.

Bulego // Panda Artist

¿Os ha servido la pandemia para definir la identidad del grupo? Podríais haber optado por un sonido acorde con el panorama, que no dejaba de ser oscuro, pero habéis hecho justo lo contrario.

En lo musical, no, porque nosotros somos así, como nuestra música. No estaba planeado. Somos todos amigos, nos llevamos muy bien y lo que queremos es tener y transmitir buen rollo. La música es disfrutar, gozar, bailar. Además, muchas de las canciones ya estaban compuestas de antes de que todo pasara, así que no han sido resultado del contexto. Sí que ha servido para definirnos a otros niveles, más allá de lo musical. Como siempre hemos tenido trabas y obstáculos que salvar, vemos Bulego no solo como un grupo que toca y ya está, sino que pretende ofrecer algo más, y no solo a nivel audiovisual o estético, sino a nivel de vivencias y acciones. Cada pasito ha servido para rompernos la cabeza y darle una solución creativa.

En Spotify tenéis casi un millón de reproducciones de «Kantu bat»; «Bueltan da» supera las 800.000; el nuevo single, «Ezer da berdina», más 100.000, superando las 150.000 visualizaciones en Youtube… son cifras a tener en cuenta…

Va como un tiro. Para nosotros es alucinante, porque todos nosotros tenemos otros proyectos y esto es algo que nunca nos había pasado. Aunque yo, personalmente, intento no darle demasiada importancia a los números, aunque son un indicador importante y una herramienta para que nuestro manager pueda ‘vender la moto’, pero prefiero dejar que fluya la creatividad, sin miedo a limitarnos por ver que una cosa funciona mejor que otra. No quiero estar condicionado. Me llena más ir a cualquier sitio, salir y ver que se llenan las salas, que se cantan las canciones y que luego la gente te cuenta lo que éstas significan para ellos.

Estamos obsesionados con los algoritmos…

El disco habla un poco de eso, de que vivimos acelerados, en busca de objetivos, de cumplir retos, o pendientes de los likes, de los seguidores… y se nos olvida disfrutar del camino.

Hemos nombrado a Maren, que no solo triunfa con su música, sino que crea mucho contenido en redes y hace un montón de cosas. Sería un buen ejemplo de joven artista vasca que va más allá de lo de siempre, a todos los niveles. Pero es que en vuestro propio sello tenéis grupos que van de Ezpalak a Chill Mafia, pasando por Zetak.

Ofrecer algo más que música es algo que está pasando a nivel global. Estamos en un cambio constante y hay pocos proyectos que funcionen solo grabando canciones y editándolas. Todos tendemos a lo multidisciplinar y a ofrecer experiencias que van mucho más allá. En lo local, vivimos una época de oro sin tener que ceñirnos a un estilo concreto. Hay abundancia de grupos haciendo cosas muy diferentes, cuando antes en Euskal Herria estábamos estancados en dos géneros musicales, con muchas limitaciones y prejuicios. Tenemos lo mismo a Ezpalak o Zetak que a Nogen o Huntza. Ahí están Chill Mafia, que hacen algo urbano y rompedor, en euskera, macarra y ‘punki’, pero sin necesidad de guitarras ni de llevar una cresta o pinchos. Es una época superbonita, como musiquero lo digo, no como músico.

Hace no tanto, grupos de pop alternativo euskaldun, como Kerobia o Seiurte, eran vistos casi como bichos raros…

Nosotros no tenemos ningún prejuicio ni miedo por decir que hacemos pop en euskera. Antes había bastantes prejuicios con estilos que se salían de la normativa del panorama que teníamos aquí. Nosotros hacemos pop, al que no le guste que no lo escuche, pero nos estamos sintiendo muy arropados. Kerobia, Seiurte, Kenzazpi, Bide Ertzean… ha habido grupos muy buenos un poco a la sombra porque eran épocas distintas.

Bulego // Panda Artist

Ahora toca llenar el Kafe Antzokia de Bilbao…

Nos hace una ilusión de la leche. Es un templo de la cultura vasca y es un privilegio poder tocar en un sitio así. Ya hemos estado en el Atabal de Biarritz, en la Zentral de Iruña… somos muy musiqueros los cinco y es un sueño poder estar en lugares tan míticos. En Bilbao, si no está lleno, poco va a faltar, las entradas van muy bien, así que va a ser una fiesta y la vamos a gozar.

¿Qué tal ha sido la acogida fuera del territorio vascoparlante y cómo os planteáis esos conciertos, estáis algo más a la expectativa?

Nos los tomamos sin miedo. Aunque no hubiera gente, nos encanta subirnos a un escenario y tocar, pero la acogida ha sido una pasada. En Madrid fue brutal, con gente no solo euskaldun, sino con personas de allí que nos han descubierto en la radio o tirando de Shazam y que luego se ha interesado por el proyecto. Era algo no planeado e inimaginable, pero está pasando.

¿Qué le pedís a 2022, de ahora en adelante?

Muy sencillo: que siga así.

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