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El Disco del Mes: Kokoshca – Kokoshca

El 6º LP de los navarros no lleva título, quizá por aquello de ser un álbum definitivo, uno de esos que muestran a sus creadores en plenitud.

Kokoshca
El sexto larga duración del cuarteto navarro no lleva título, quizá por aquello de ser un trabajo definitivo, uno de esos que muestran a sus creadores en un momento de máxima confianza y plenitud artística. Un muy buen álbum de pop que, nuevamente, plasma las diferentes vertientes de una banda única

El nuevo trabajo de Kokoshca, el homónimo «Kokoshca» (Sonido Muchacho, 2021) es un disco de pop. Y diréis, pues menuda obviedad. Ya. Pero no olvidéis que el adelanto, «Himno de España», había sido una especie de batiburrillo estilístico definido desde su propio sello como «flamenco, funk, rap, krautrock y afrobeat». Vamos, que, tras aquello, uno podría haberse esperado cualquier cosa. Pero no. Y, mucho menos, una «cosa menor», que diría aquel.

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Es un muy buen disco de pop.

La cara A -el LP solo está disponible, de momento, en vinilo, así que no lo busques aún en Spotify (sale el 21 de mayo)- se abre con la magnífica «Asia (Canción para Iñaki Ochoa de Olza)», una de las cimas del cuarteto navarro, a pesar de no ser su single más pegadizo ni directo. Hablamos de un evocador y sentido homenaje -en recuerdo del montañero pamplonés, fallecido en el Annapurna en 2008- que pone de relieve la vena más emotiva de un grupo que, no lo olvidemos, regala una navaja tope quinqui a los primeros compradores del álbum.

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Y es que Kokoshca es un grupo fascinante, en sus diferentes acepciones.

Kokoshca, su 6º LP y su navaja // Sonido Muchacho

Así, el segundo corte, «Te sigo esperando», cambia de ritmo a lo Johan Cruyff y deja atrás el sentimentalismo para marcar un gol por la escuadra. Directo, sin mayores cabriolas ni elementos superfluos. Indie rock a piñón con letra amorosa, la dulce voz de Amaia Tirapu recogiendo el pase de Iñaki López, el cántabro Javi Betacam abriendo campo con sus sintes y los barceloneses Mujeres completando el equipo. Equipazo.

Hablando de «featurings», es posible que hayas visto el videoclip de «Regresando a la ciudad», en el que colabora Carlotta Cosials de Hinds (vale, no es tan sorprendente, que ya salía en «Compañeros» y «Cuéntame»). Una historia doliente, de amor, de amor perdido, pero con ese saborcillo agridulce del despecho -menos explícito y «gore» en el disco que en el clip- y no carente de cierto retrato social. Tú estás fatal, el mundo apesta… y yo volvería a elegirte, una y mil veces.

A Kokoshca, como al protagonista de «No quiero cambiarte», hay que quererlos tal y como son. Con su irredenta militancia underground, pero con su constante búsqueda del estribillo y la melodía «para todos los públicos»; con sus logros guitarreros, pero con sus devaneos experimentales; con sus letras sencillas y personales, pero también con los relatos, más tipo «crooner», donde lo mismo resuena un trasfondo político e histórico que alguna que otra broma interna.

Una batidora donde confluyen tantos ingredientes que, si bien enriquecen notablemente el producto -con perdón-, puede que, hasta la fecha, haya sido el gran hándicap para que el cuarteto trascendiera más allá de las barreras de lo «alternativo». Porque el oyente más o menos generalista suele ser muy de piñón fijo, vaya. Sorpresas, las justas.

Pero este es un disco de pop, decíamos.

Kokoshca (2021)

Así que «no me vengas con chorradas, que no tengo todo el día», como canta Amaia y replica Iñaki en «Confusión» y posa la aguja sobre la tarareable «Voy a salir de esta», la cañera «El rayo» o la preciosa «Aire».

Porque este… también es el álbum definitivo de Kokoshca.

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