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Puro teatro (junio): Tres propuestas vascas para celebrar el Orgullo

Personajes LGTBI+ tan diversos como nuestra sociedad. Es lo que encontramos en «Al fin del camino», «Lurrun Minez» y «Ocaña». ¡Feliz Orgullo!

Obra de teatro "Lurrun minez"
Personajes LGTBI+ tan diversos como lo es nuestra sociedad. Es lo que encontramos este mes en nuestra cartelera teatral gracias a «Al fin del camino», «Lurrun Minez» y «Ocaña». ¡Feliz Orgullo a todes!

Pocas disciplinas artísticas hay tan vivas y tan pegadas a la realidad como el teatro. Por eso, este mes del Orgullo recomendamos tres propuestas «made in Euskadi» que tienen como protagonistas absolutos a personajes LGTBI+ diversos con conflictos diversos; tan diversos como es nuestra sociedad en la actualidad. «Al fin del camino”/“Bidaiaren amaieran» se estrena la próxima semana y podrá verse en plazas y parques de multitud de municipios vascos este verano, «Lurrun minez» continúa con su gira (Getxo, Erandio…) y «Ocaña» ofrece sus 4 últimas funciones (en el Pabellón 6 de Bilbao).

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«AL FIN DEL CAMINO» / «BIDAIAREN AMAIERAN»

Arrancamos con la siempre interesante compañía vizcaína Hortzmuga, que estrena su nuevo montaje la semana que viene. «Al fin del camino»/»Bidaiaren amaieran» es, como siempre, una propuesta de teatro de calle, su especialidad y un género en ocasiones erróneamente tildado de menor, pero en el que ellos saben hacer arte con mayúsculas. En esta ocasión, se trata de una función de una hora de duración en la que nos cuentan la historia de un padre (Pedro) y un hijo (Pedrín, más conocido por su nombre de drag queen, ‘Divina Pedrea’). Al salir del armario Pedrín, Pedro pronunció un «Tú ya no eres mi hijo» que los separó, y en «Al fin del camino» ambos se encontrarán 20 años después (el padre, enfermo de Alzheimer; el hijo, una drag ya consolidada a las puertas de la final de un programa televisivo trasunto del «Drag Race» de RuPaul).

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Con una caravana que hace las veces tanto de camerino como de escenario de ‘Divina Pedrea’ presidiendo la escena, Hortzmuga presenta «una comedia de enredos emocionales», como ellos mismos la definen. O, más bien, un vodevil emocional, digamos, ya que la hondura de la trama de esa relación paterno-filial rota se entremezcla con el arte drag. Y es que la obra combina un guion (del dramaturgo vizcaíno Ángel Mirou) en el que padre e hijo se enfrentarán a todo lo que no se han dicho en dos décadas, con la creación ex profeso de una auténtica drag con su propio espectáculo (del que vemos varios números musicales y hasta 4 cambios de vestuario). Imaginen el arduo trabajo en peluquería, vestuario, coreografías… Por no hablar de la exigencia extra de improvisación y agilidad mental que despliega el actor Álex Antúnez, que actúa, para más inri, subido a unos tacones de 18 centímetros.

«Al fin del camino»

«La capacidad de las drags de crear su propio personaje inventado, de transformarse, de hacerse sus guiones y de relacionarse con el público de esa forma tan ingeniosa y directa es algo que me fascina», explica Antúnez, que es también responsable de la idea original del espectáculo. «El drag tiene mucho en común con lo que hacemos nosotros, con el teatro de calle, en el que muchas veces los intérpretes tenemos que autodirigirnos sobre la marcha en función de lo que vaya ocurriendo con el público». De esa reflexión (y de preguntarse quiénes son esas personas, cómo llegan hasta esos personajes drag, por qué cosas han pasado en sus vidas) es de donde surgió «Al fin del camino», que se estrena el mismo Día del Orgullo, este 28 de junio.

Será en Sopela, plaza tras la que se verá en Eibar (29) y en Bilbao (el miércoles 30 de junio con dos pases, euskera y castellano, dentro del festival Kalealdia -hay que reservar invitación gratuita aquí-). Este verano pasarán también por Llodio, Vitoria-Gasteiz, Santurtzi, Durango

El objetivo de la obra es sacar el transformismo de la «oscuridad de la noche», dice Álex, para llevarlo a la luz del día y a todos los públicos, componiendo por el camino un original canto a la diversidad que bebe de obras ya clásicas como la película «Las aventuras de Priscilla, reina del desierto», al tender puentes entre mundos aparentemente opuestos. «Esa combinación drag/enfermo de Alzheimer que ideó Álex es brillante», dice el guionista, Mirou. «Ambos comparten elementos muy humanos como el miedo a envejecer, la fragilidad, el estar siempre a un paso del surrealismo…». Y eso, claro, da mucho juego en escena. Eso sí, tratando con exquisito respeto siempre a los dos personajes, «aún cuando uno de ellos tiene una mentalidad retrógrada e incluso tóxica». Mérito aquí para el actor Gabriel Oncina, que logra humanizar al padre con Alzheimer.

«Al fin del camino» // Hortzmuga

Según las condiciones sanitarias vayan mejorando, Hortzmuga espera que las normativas covid permitan que «Al fin del camino»/»Bidaiaren amaieran» gane en dinamismo y así puedan recuperar ese entrar y salir de entre el público, ese movimiento constante, esa interacción con el espectador, que son la base del lenguaje propio del teatro de calle. No obstante, aunque no develaremos mucho más, no esperen estar sentados mirando al escenario como en cualquier sala, que esto no deja de ser teatro de calle y aquí el la audiencia también juega un papel.

«LURRUN MINEZ»

Pelayo Serrano, Jon Koldo Vázquez y Gaizka Chamizo son los valientes actores de «Lurrun minez», una obra escrita por el dramaturgo y periodista Galder Pérez a la que ellos, digamos, se enfrentan con sus propios cuerpos: con su desnudez cubierta sólo por pequeñas toallas (que pueden caer en cualquier momento) y con una intimidad física (se meten mano, se magrean, se morrean) exigida en pos de la verosimilitud del trío que representan en escena. Es la noche del 24 de diciembre y Álex, trabajador de una sauna gay, ha preferido abrir las puertas del local a quedarse solo en casa viendo la tele. Allí acudirá su amigo y ex, Óscar, y también un joven cliente, Jesús, «carne fresca» para esa Nochebuena.

Pero ese triángulo y esa desnudez son solo el macguffin que sirve a «Lurrun minez» para hablar no tanto de sexo, que también, sino de amor, dolor, celos, relaciones de poder… A medida que la obra avanza vamos descubriendo facetas de los personajes, pasados en común, querencias y carencias… Algo a lo que contribuye de una forma efectiva y original la escenografía planteada por la directora, Olatz Gorrotxategi, que ha convertido esa sauna en un cubo de metal que va girando y ofreciendo al público diferentes perspectivas (en ocasiones incluso de las mismas conversaciones repetidas) y revelando cada vez nuevas capas de información. Con esta estructura no totalmente lineal, «Lurrun minez» va componiendo poco a poco un apasionante cuadro sobre relaciones humanas (no solo sexuales) a tres bandas y sobre los enfrentamientos que estas generan.

Cartel de la obra de teatro «Lurrun minez»

Otro elemento fundamental en el montaje (además de los paralelismos con el imaginario religioso), es la música, creada por Joseba B. Lenoir. «La banda sonora es un elemento imprescindible, tan necesario como las interpretaciones de los actores», valora la directora. De hecho, hay fragmentos del texto en las canciones, que funcionan como una especie de conciencia del protagonista. Un músico (normalmente el propio Lenoir, aunque en estas funciones de junio hará su papel David Hoyo) interpreta la música en vivo y aparece en todo momento en escena como un personaje más (Aingeru), como si del voyeur de la sauna de tratara.

Esta tragicomedia en euskera iba a haberse estrenado en marzo de 2020, justo cuando el virus cambió nuestras vidas, por lo que tuvo que posponerse hasta el pasado otoño. Ahora, continúa su gira por Euskadi, con paradas inminentes en Getxo (Muxikebarri, 26 de junio), Erandio (al día siguiente) y, el mismo Día del Orgullo LGBTI+ (28 de junio), en Astigarraga.

«OCAÑA»

Por último, no podemos despedirnos en este mes del Orgullo sin recomendaros «Ocaña», una obra de la que ya os hemos hablado aquí y que esta misma semana tiene programadas sus cuatro últimas funciones tras dos años de vida (en el Pabellón 6 de Bilbao).

«Ocaña»es el tributo que la Historia debía a un pionero de los derechos LGBTI+, el pintor sevillano (y figura icónica en la Barcelona de los años 70) José Pérez Ocaña. Y es también una gran obra de teatro que traza un retrato poliédrico de un personaje irrepetible y fascinante, con el que el público empatiza en todo momento. El guion es de Unai Izquierdo, también protagonista y acompañado en escena por Diego Pérez, Mikel Losada e Itziar Lazkano. La dirección es de María Goiricelaya y no podemos dejar de citar el hermoso cartel, obra de Ane Pikaza. Todo lo bueno que tenemos que decir sobre esta obra, que es mucho, lo puedes leer más en detalle en esta crítica que publicamos tras su estreno.

Está en cartel hasta el 27 de junio. Si quieres acudir, aquí va el link a las entradas.

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