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Entrevistas

Donosti Rock: 25 años de música en la meca del pintxo

La tienda especializada en heavy metal y rock duro se mantiene a flote en la Parte Vieja vendiendo CDs, camisetas y todo tipo de memorabilia.

Alberto Azanza, en su tienda // BI FM
La tienda especializada en heavy metal y rock duro se mantiene a flote en la calle 31 de agosto de San Sebastián vendiendo cedés, camisetas y todo tipo de memorabilia rock.

De los grandes mitos del género (Metallica, Helloween, Motörhead) a la explosión black metal que tuvo lugar en Noruega en los años 90 con grupos como Emperor o Dimmu Borgir. Cuando Alberto Azanza abrió Donosti Rock hace ahora 25 años a muchos se les dibujó una interrogante en su rostro. ¿Qué pintaba una tienda especializada en música heavy en una ciudad burguesa y de espíritu pop? ¿Tendrá futuro? ¿Durará más de dos telediarios? Alberto recibe la visita de un cliente que se lleva un cedé de Slayer, le llaman por teléfono preguntándole por una reedición -«ya lo siento José Mari, este directo de Poison está descatalogado»- y un hombre de origen murciano le ha mandado un e-mail interesándose por un puñado de discos muy conocidos, desde AC/DC a The Police. No está nada mal para una mañana en pandemia y con la Parte Vieja a medio gas por la falta de turistas.

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Este espacio repleto de memorabilia rockera -donde no solo hay camisetas de grupos sino también cajas de cerveza, pins, llaveros, gorras, guitarras en miniatura y hasta tablas de skate para fans metaleros- se ha mantenido a flote desde 1996 en el mismo lugar de siempre, la calle 31 de agosto, y apostando por el formato CD en lugar del renacido vinilo en un sorprendente ejercicio de resistencia. «No quiero que suene mal», reflexiona Alberto, «porque conozco a mucha gente que ha comprado vinilos toda la vida, pero hay una cierta pose. Y luego hay discos que son realmente carísimos. Uno doble de Iron Maiden me puede costar 25 euros y sin IVA. Yo no lo traigo», afirma tajante. En una esquina del local pasan desapercibidos una docena de vinilos frente a la marabunta de cedés de las estanterías. «Son los clásicos», apunta. AC/DC, Black Sabbath, Dio… Todos ellos cuestan entre 18 y 21 euros cada uno. «Son vinilos con una buena relación calidad precio que sabes que vas a venderlos, vendes uno y los vuelves a reponer».

La resistencia rock // BI FM

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En un mundo que cambia a una velocidad supersónica, donde lo nuevo se hace viejo casi en cuestión de minutos, Donosti Rock vive a su ritmo, ajeno a las modas y las nuevas tendencias. No hace publicidad, no tiene redes sociales y fía su suerte a la promoción de toda la vida del boca-oreja con la que capta la atención de unos clientes ávidos por conseguir auténticas joyas de importación. «Si las reediciones están remasterizadas y tienen bonus-tracks, mejor», apunta. De los nuevos grupos cita la banda de Michigan Greta Van Fleet, que han cargado con el sambenito de ser los nuevos Led Zeppelin, aunque enseguida retoma los grandes nombres, que son los que tiran del carro heavy metal. «A Iron Maiden y Helloween no los desbanca nadie. Cuando sacan un disco puedes pedir 50 copias a Sony o Warner que no te las vas a comer. Las vendes todas», afirma.

Durante la charla suena «Let It Grow» de Eric Clapton, «I Shot The Sheriff» de The Wailers… Música poco estridente y nada metalera, pero que casa con la apertura musical que ha experimentado Donosti Rock en los últimos tiempos, claramente identificable en las camisetas que cuelgan en las alturas, desde The Who a los Beach Boys pasando por los Queens of the Stone Age de Josh Homme. Los jevis de finales de los 90 que describe Alberto -melena larga, ropa ceñida al cuerpo y zapatillas J’hayber- quizás no hubieran visto con buenos ojos esta pequeña metamorfosis. Hasta que este zarauztarra de 51 años se levanta de su butaca y muestra una estampa de Eddie portando una bandera británica, la extraña mascota mitad zombie mitad momia de Iron Maiden. La efigie del grupo de heavy metal más importante de todos los tiempos es inmortal.

Old school // BI FM

Donosti Rock se encuentra en el meollo turístico de la Parte Vieja, una calle que antes de la pandemia era el santuario del pintxo en San Sebastián. A su lado está el bar La Viña, una parada muy frecuentada por los turistas gracias a su popular tarta de queso. Pero es que a pocos pasos de aquí uno llega al Ormazabal, Senra, La Cuchara de San Telmo, La Cepa… El desplome del turismo y el cierre de fronteras provocado por la pandemia también afecta a su negocio. «Un montón», se lamenta Alberto. El visitante francés es uno de sus principales compradores, pero no el único: por este local pasan melómanos de todas partes. «Puede venir un australiano de 50 o 60 años que está de pintxos y de repente se encuentra con una tienda donde hay camisetas de Beach Boys o Led Zeppelin. Es la banda sonora de su vida. Si lleva varios txakolis en el cuerpo se lleva la camiseta seguro», bromea.

A otro ritmo // BI FM

Mientras aguarda tiempos mejores, reparte el trabajo con su hermano Iñaki, ocho años mayor que él, y que también tuvo una tienda de discos en Zarautz llamada Kresala. 25 años después de su apertura Alberto se acuerda de sus clientes, una gran familia de rocanrol a la que aprecia de corazón. «La tienda no me ha dado más que cosas buenas. Se me ponen los pelos de punta de pensarlo. Todo ha sido bueno. Ahora también vienen los hijos de mis antiguos clientes, con los que comparten gusto musical, y me entran ganas de montar una cena en un frontón y de invitarles a todos. Pero no es por su fidelidad o porque sean clientes, sino porque al final son tus amigos, has formado una familia», cuenta con ojos brillantes.

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