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Entrevistas

Flavita Banana: “Es todo un reto enfocar con humor temas duros, malos y jodidos”

Sus viñetas salen en El País, triunfan en Instagram… y ahora se exponen en varias estaciones de Metro Bilbao, coincidiendo el festival Ja!

Flavita Banana
Sus viñetas son ya habituales de las páginas de El País, pero también triunfan en Instagram gracias a la visión ácida, breve y concisa de asuntos que van de las relaciones de pareja y el feminismo a la política, pasando por la lectura o la salud mental. Ahora, se exponen en estaciones de Metro Bilbao, coincidiendo con una nueva edición de Ja!, el Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor

Coincidiendo con la llegada del mes de octubre, también ha dado inicio una nueva edición de Ja!, el Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor de Bilbao. Hasta el día 10 habrá charlas, entrevistas, proyecciones, representaciones teatrales y emisiones radiofónicas en espacios como la Sala Filarmónica o la Sala BBK, incluyendo a invitados como Bob Pop, Joaquín Reyes, Hervé Le Tellier o Fernando Aramburu, entre otros.

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Sin embargo, desde unos días antes, y en lugares bien diferentes, ya pudimos disfrutar de parte de su programación, pues las estaciones de metro de Moyua y Abando fueron decoradas con grandes paneles que reproducían algunas de las viñetas más populares de Flavita Banana, la dibujante barcelonesa cuyas viñetas triunfan en Instagram y acompañan a las de El Roto y Peridis en las páginas de El País.

Eso fue del 15 al 30 de septiembre. Con el cambio de mes (y hasta el día 15), serán Abando y Zazpikaleak-Casco Viejo (salida Unamuno) las que acojan la obra de la ácida ilustradora. Hemos aprovechado para darle un telefonazo.

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Lo primero: ¿Cuánto se ríe Flavia Álvarez-Pedrosa?

Ja, ja, muchísimo. En mi día a día, todo el rato.

¿Qué es para ti el humor, a nivel personal?

Una condición inamovible para mis relaciones humanas. Es necesario para que alguien se convierta en mi amigo, en mi amante, en socio empresarial… es imprescindible dar con gente con sentido del humor. Para mí es como hablar el mismo idioma, porque es un idioma más. Y mi favorito.

Tus viñetas son breves y concisas. Dices mucho con pocas palabras. Como el festival “Ja!” con su nombre…

Claro. A veces un buen “ja”, a secas, cortante… es algo que puede invitar tanto a la risa, como a la reflexión. Eso es lo que espero yo al trabajar en mis viñetas, que son humorísticas, pero que me gustaría que hicieran pensar un poquito.

Tus viñetas son divertidas, sí, pero muchas veces tienen un regusto triste o incluso puñetero.

Totalmente. Humor no significa alegría. Puede ser tristeza, cabreo, arrepentimiento… a veces nos reímos de nervios. No estás contento, la acabas de cagar, pero la risa suaviza.

A veces decimos «si no fuera tan grave, sería hasta divertido». Tiene que ser un reto enfrentarse a temas espinosos desde un punto de vista humorístico.

Es de lo más entretenido y retador conseguir que un tema duro, malo, jodido, pueda ser enfocado con un lenguaje humorístico que no resulte jocoso ni ridiculizador.

Muchas de tus obras, que suelen ser muy costumbristas, juegan con la absurdez, pero es que la propia realidad es absurda… ¿no? Muchas de nuestras inercias, costumbres, convencionalismos… No hay más que rascar un poquito, ¿verdad?

Basta con mirar casi cualquier cosa que hacemos con un poquito de distancia, ponerla fuera de contexto. Si aislamos los hechos, lo que ocurre, muchas veces te das cuenta de que es absurdo. Imagínate explicar todo lo que hacemos a un alien. Muchas veces concluiríamos que somos idiotas y que es ridículo. Pero para eso me paso el día dándole vueltas yo, para ponéroslo en bandeja.

Mujer, feminista… y graciosa. Hay quien dice que no lo sois, que no sabéis hacer humor.

Quien dice eso suele ser muy viejo y se va a morir en breve, así que dentro de poco no habrá tanta gente que diga esas estupideces. En fin, un poco de paciencia, ja, ja. Eso de que las mujeres no somos graciosas es un impedimento que se ponen muchas personas. Muchos hombres se permiten reír bromas de mujeres si no están buenas, por ejemplo. Una tía, si está buena, no puede ser graciosa. Eso piensan. Hay mucho constructo que cada uno se tiene que quitar. Yo sigo con lo mío, no hago mucho caso, y pienso que el humor es el mejor lenguaje para que calen ciertos mensajes. El feminismo puede ser abordado desde el humor. Yo creo que entra más suave.

El humor // Flavita Banana

Para no ser graciosas, hay mujeres como tú que os ganáis la vida con el humor. Pero, ¿a qué te dedicarías si Flavita Banana no hubiera caído en gracia?

Yo trabajaba en empresas de soporte informático. Ahí curraba cuando estudiaba y también después, cuando esto aún no estaba en marcha o no creía que pudiera dedicarme a ello. Porque hace falta dinero para comer, claro, aunque no creo que hubiera seguido con los ordenadores de no estar metida en esto. Habría buscado una alternativa.

Colaboras con diferentes medios, has publicado libros, vendes productos en Internet… ¿hay que hacer muchas cosas para sumar?

De los libros ya te digo que no se puede vivir. Es una consecuencia, un logro o un capricho, pero tendrías que vender rollo un millón, a lo Stephen King, para que te diera para comer, porque pagan muy poco. Luego hay gente que es muy buena y que potencia su trabajo en Internet, a través de las redes. La riqueza que tienen es saber que a la gente le gusta lo que hacen. Montar una tienda online es la mejor manera para quienes están empezando, pero ya podemos decir que tienen cierto éxito.

¿Cómo se calcula qué precio ponerle a una ilustración original?

Yo me pregunto: “¿Cuánto va a dolerme desprenderme de ese dibujo?”. Yo lo hago así, porque comprar un original es el placer de quitárselo al autor. Si es un gran clásico, una viñeta que ha funcionado muy bien en redes o en prensa, no la vendo, porque el dinero no puede comprarlo todo. Si es un trabajo que medio medio, pero que me gusta… entonces sí puedo venderlo, pero más caro. Con el tiempo vas calibrando… pero lo malo es que cuesta venderlos. La gente que me sigue es bastante joven, tiene poco dinero… y poca educación acerca de tener originales, se quedan antes con una impresión. Pero en esas estamos, en acostumbrar a los chavales a comprar arte, je, je.

Una brecha generacional entre lo analógico y lo digital también, ¿no? Habrá gente que, viendo tus viñetas en Instagram, ¿para qué van a querer el objeto físico?

Totalmente. Es una cuestión de poder adquisitivo y de educación en cuanto al consumo. Hay quien consume viendo algo en Internet y ya está, ya lo ha disfrutado, sin pagar por ello, pero luego están los que quieren darse el gusto y pagan por tener un original en la pared de su casa y disfrutar observándolo. Son los menos, claro.

¿Cómo llevas el rollo hater en Internet? Habrás recibido más amor que otra cosa…

Más amor, por supuesto. Lo que pasa es que somos idiotas y le damos más importancia a un comentario negativo que a 500 positivos. Lo positivo nos reafirma y ya está, mientras que lo otro nos sacude, nos activa, te hace dudar… ojo, que no digo que me digan más cosas negativas, eh, ja, ja. Pero sí que me gusta cuando alguien comenta que no está de acuerdo y razona o piensa que me he confundido por esto o lo otro. No tiene nada que ver con esos otros comentarios totalmente irracionales, impulsivos y odiosos que no tienen fundamento o que, si lo tienen en su cabeza, a mí no me interesan.

Gracias a Internet muchos hemos podido seguir trabajando durante la pandemia. Tú también, ¿verdad? ¿Cómo la has llevado?

Pues bien… porque era un poco ya mi modo de vida. Ser dibujante es estar en casa y dibujar, así que eso. Además, al vivir con tres amigos, no sufrí esa soledad abismal de otra gente. Casualmente, en enero de 2020, dos meses antes del confinamiento, yo ya había decidido no asistir a actos públicos, dar charlas y todo eso. No las estaba disfrutando y así se lo hice saber a mi agente, a la editorial y demás. Decidí retirarme durante un año… y mira, nos retiraron a todos.

¿Por qué decidiste parar, concretamente?

Porque vi que me pasaba algo y quise afrontarlo. Me agobiaba, me daba ansiedad, me desmayaba… vi que mi dimensión pública me estaba afectando negativamente, cuando mi trabajo no es ese, sino dibujar.

En tus viñetas ya has tratado la salud mental. No es un tema de los fáciles.

Siempre ha existido la incomodidad emocional o mental y ahora por lo menos se está empezando a decir. Lo vimos en los Juegos Olímpicos con las atletas o hace poco con Miley Cyrus, que paró un concierto por un ataque de pánico. No hay que asociarlo a desequilibrio o a incapacidad para hacer las cosas.

¿Te sirve de terapia el dibujar?

No, dibujar lo veo más como una profesión. Para la salud mental, terapia y medicación. Al menos, en mi caso. Pero hay que tener la capacidad de verlo. Trato esos temas en las viñetas porque espero que la chavalada a la que le pasen cosas de estas no se sienta sola.

Flavita Banana en Metro Bilbao // BI FM

A los chavales también les tratas de inculcar el gusto por la lectura.

Claro. Una siempre trata de defender a capa y espada las cosas que está segura que harán bien a la gente, como el feminismo o la lectura. La franja de edad que más me sigue es de los 18 a los 35 y un 86% son mujeres. La chavalada lee poco, pero un 90% de quienes lo hacen son mujeres. Quienes me siguen, mayormente, leen. O están orgullosas cuando leen, se identifican como personas lectoras. No me enfrento a hordas de tik-tokers de 14 años con pito. No. Son mujeres inquietas.

Hablando de leer. Astiberri, tu editorial, se quejaba hace poco del trato recibido en la Feria del Libro de Madrid, donde empresas pequeñas fueron relegadas a un lugar nada ventajoso a la hora de ser visitadas por el público. Venían a decir que el espacio público se estaba utilizando torticeramente, en beneficio de según quién.

Así es. Se creó un pasillo central con editoriales pequeñas y la gente no las encontraba. Yo estuve firmando en un par de ocasiones y quedó muy claro que se estaba beneficiando a las editoriales grandes, cuando el alquiler de las casetas costaba exactamente igual en todos los casos. Beneficiar a los grandes y perjudicar a los pequeños, lo de siempre. Yo por eso tampoco iré nunca a firmar a la Fnac, a La Casa del Libro o a paradas de Amazon. Siempre a librerías pequeñas o a la propia editorial.

Viñetas sobre lectura, sobre feminismo, sobre costumbres… o sobre relaciones sentimentales, que te funcionan especialmente bien. ¿Nos unifica el amor?

Nos unifica el desamor. No todo el mundo está enamorado o en pareja, pero sí que todo el mundo ha pasado por la putada del desamor. Muchas de mis viñetas sé que hacen que mucha gente diga “mierda, esto lo estoy viviendo yo” y no es algo que disfrute especialmente, porque me imagino la reacción, pero son realidades. No hago cosas alegres y ñoñas.

¿De qué temas no te atreves a dibujar? ¿Te autocensuras o no sabes cómo afrontarlos?

Hay asuntos que son una mierda se miren como se miren: la violencia machista, los feminicidios… no hay forma de encontrarles el punto. Se me hacen cuesta arriba y me duelen mogollón. No me siento tampoco en derecho de hablar por las víctimas sin que sea apropiarme o tratando de manera superficial su sufrimiento. Pero, en general, no me pongo demasiados límites.

¿En El País te proponen los temas o son cosa tuya?

Son totalmente a elección mía. Estoy día sí y día, los días pares, y yo elijo de qué hablar. Voy un poco al día, aunque intento evitar la actualidad para que las viñetas no caduquen.

¿Y qué otros planes tienes?

¡Ninguno! Quiero centrarme en esto durante un tiempo… y ningún otro proyecto más, de momento. Quiero estabilidad y tranquilidad un ratito.

Así que a Bilbao no vienes, coincidiendo con el Ja!…

No, aunque me gusta mucho todo lo vasco. Tuve un novio de allí y me lo pasé muy bien. Ya he estado borracha y de fiesta por Bilbao, ja, ja.

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