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Entrevistas

Garbayo: Amar en tiempos pandémicos

Entrevista a Ignacio Garbayo (Zodiacs) con motivo de «La onda expansiva», LP que recupera viejos bríos y en el que «el amor es la respuesta».

Ignacio Garbayo // Samantha López
Entrevistamos a Ignacio Garbayo (Zodiacs), con motivo de «La onda expansiva», su segundo álbum en solitario (pero con banda). Un trabajo en el que recupera viejos bríos, apostando por la electricidad, y en el que deja un mensaje: «el amor es la respuesta»

Tres años después de «Sonido forestal» (Oso Polita, 2018), ya está aquí «La onda expansiva» (Oso Polita, 2021), el segundo disco en solitario (pero no) de Ignacio Garbayo, el que fuera líder de Zodiacs, la exitosa banda getxotarra que llegó a convertir en hit «Con poco me lo monto» (popularizada por poner banda sonora a un anuncio de Fanta) y a acompañar a Fito y Fitipaldis en una extensa gira por grandes recintos.

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Pasada la resaca de todo aquello, Ignacio decidió dejar el bullicioso y lluvioso Gran Bilbao e instalarse en la más sosegada y soleada Sierra de Gredos, en la parte extremeña, en La Vera. Allí, apartado del mundanal ruido, se instaló en una amplia finca, formó una familia… y siguió haciendo música. Solo. Sin presiones. Sin planes. Como Garbayo.

Tres años después, decíamos (y con una pandemia de por medio), vuelve con bríos renovados, apostando, nuevamente, por la electricidad del rock and roll gracias a diez canciones en las que todo gira en torno al amor: «a amar profunda e incondicionalmente las cosas que hago, a las personas con las que vivo, a mi banda y a la música», apostilla el cantante.

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Le llamamos. Busca cobertura. Ahí, que se oye, quédate ahí. Acaba de pasar unos días de puente en casa con banda y amigos y aún le dura la resaca. El espíritu sigue siendo joven, pero las resacas, ya se sabe. Charlamos un rato largo.

Have You Ever Seen The Rain // Samantha López

¿Te aburre la lluvia?

Sí. Me aburre mucho y no me acostumbro, a pesar de ser bilbaíno. Lo dices por «Me aburre la lluvia»…

Eso es. Y me da que el clima influye en la forma de ser y de hacer.

Sí, yo creo que influye. Cuanto más soleado, más alegría. A mí la lluvia me sigue poniendo melancólico, por no decir que de mala hostia, ja, ja. 

Pero llevas un tiempo afincado en Extremadura…

Sí, aunque en esta zona, la de La Vera, llueve bastante, al menos en invierno. Así no me siento tan lejos.

Un cambio geográfico que te trajo otro clima y ese “sonido forestal” que dio nombre a tu anterior álbum…

No sé si el clima ha influido mucho o si lo ha sido más el pasar de la ciudad al campo. La energía es otra. El disco anterior fue más íntimo, más tranquilo. Ahora me he vuelto a embrutecer un poco.

El nuevo es un disco más eléctrico, más rabioso, más Zodiacs, por así decir.

Sí, sí. El anterior lo compuse nada más llegar y yo solo, sin saber qué iba a ser de él. Lo compuse para mí, realmente, así que tuve que montar la banda cuando salió. Con el nuevo, la banda ya estaba ahí, así que el sonido del disco está más cerca de como sonamos en directo todos juntos.

Garbayo // Samantha López

Han pasado tres años entre uno y otro, un margen más o menos lógico, pero no sé si ha afectado la pandemia. ¿Cómo la has vivido?

Bastante bien, porque vivo en una finca, así que he podido salir a la calle, ver la luz, respirar. Pero he visto el aburrimiento y el hastío de la gente, la crispación, la mala uva… sobre todo por redes sociales. He notado mucha violencia, situaciones bastante lamentables.

En tu canción «Esperando el fin del mundo» hablas un poco de las redes y esa mala uva…

Sí. A mí las redes me sirven para estar conectado con mis amigos y familia, que sigue en Bilbao, pero como te dejes llevar por toda la basura que se escupe ahí… hay que tener cuidado.

Pues lo habrás tenido, porque te ha quedado un disco en el que «el amor es la respuesta». Así lo dices ya en el primer corte.

Eso es. Viendo la ira reinante y la situación de la gente, con el confinamiento y demás, ya con canciones preparadas, decidí escribir sobre algo más comprometido con el amor, con amar lo que haces, amar a quien comparte contigo la vida, amarte a ti mismo. En estas situaciones de soledad, si uno no se ama y no ama lo que hace, puede acabar un poco perdido. Quería reflexionar sobre todo ello y esto ha salido.

Pues ha salido un trabajo rocanrolero, como decíamos. Se abre con esos «Delincuentes románticos» que nos llevan a recordar tu gusto por los sonidos añejos y la estética un poco quinqui… Sonaría muy bien en un Seat 127 a todo trapo.

Ja, ja, totalmente. Me gustan mucho los sonidos 80’s y 70’s y ese mundo quinqui, punk, aunque aquí he escrito menos punk o protesta y optado por hacerlo más romántico.

De ahí que alguien que sabe como pocos escribirle y cantarle al amor, como es Ricardo Lezón (McEnroe), que a nivel de sonido está un poco en tus antípodas, te ha compuesto una canción, «Mejillas»…

Pues sí, así es. Aunque no sonamos parecido, yo también tengo mis infiernos, personales y musicales, y a veces me busco a mí mismo y no me encuentro. Incluso escucho mi propia música y en ocasiones me encanta, pero otras la detesto. Así que sigo buscando cosas, investigo… y, dado que quería darle un giro al mensaje, nadie mejor que Ricardo, que me parece increíble cómo escribe. Buscaba ser un poco más profundo, solo un poco, ja, ja. Poco a poco.

Antes hablábamos del clima, de lo geográfico, de lo pandémico… pero la edad también es un condicionante, ¿verdad? No es lo mismo enfrentarse a la vida con apenas 18 que con más de 40. No quiero mentar eso del «disco de madurez»…

Ja, ja. No me siento capaz de hablar de mi propia madurez, pero puede que el disco anterior se ajustase bastante a ese concepto. Mira. Este fin de semana pasado estuvo en casa Fernando Pardo, de Sex Museum, con quien estuvimos tocando y compartiendo, disfrutando de la compañía de alguien que fíjate la carrera que tiene, pero que lo miro y escucho y yo no sé si es maduro o no, porque tiene un espíritu tan juvenil en todo lo que hace, desde sus pintas a su actitud hacia la vida, pasando por su manera de tocar, que yo ya no sé. Yo también tengo mogollón de años, pero sigo viviendo de una manera bastante idealista, así que me vengo al campo y sigo con mi música.

En el álbum hablas de unas «Máquinas engrasadas». De toda esa música que suena en todos lados y que triunfa, tan alejada de lo que haces tú, de lo que hace Fernando o de lo que hace Ricardo.

Sí… realmente, me sorprende ver a toda la chavalería escuchando exactamente lo mismo, tan homogéneo. Tampoco hay estéticas diferentes… está todo el mundo cortado por el mismo patrón, parece como si nadie quisiera salirse de la norma. Hay muchísima más música que nunca, muchísimas bandas… y nada. Uno pone la radio y parece que solo existe el reggaeton, por un lado, y los grandes éxitos de los 80, por otro. Los jóvenes y los mayores parece que solo escuchan lo que les dan, lo que les echan, cuando ahora hay acceso a completamente todo.

Hace unos meses lanzaste un EP 100% Garbayo («Garbayizator»), pero que contenía cuatro versiones muy diferentes, de tus Zodiacs («Chica normal») a Bob Dylan («Just Like a Woman»), pasando por Alaska y Dinarama («Perlas ensangrentadas») y C. Tangana («Hong Kong»).

Eso es… ¡es que hay tanta música…! Yo si algo tengo es la capacidad de identificar las buenas canciones, sean del estilo que sean. El EP salió porque se estaba retrasando la salida del disco y yo tenía ganas de divertirme. No descarto que haya otro volumen de versiones.

Oye, recordando a Zodiacs, y hablando de eso de tener éxito… ¿cómo recuerdas aquellos años de subidón? No estuvisteis tan lejos de pegar el pelotazo, de petarlo.

Guardo un recuerdo bonito. Estoy orgulloso de todo lo que hice con Zodiacs, todas las etapas, momentos, la vida tan intensa que tuvimos. Hoy, para mí, petarla es continuar, seguir haciendo canciones, seguir sacando discos, emocionarme con las canciones que hago y tener algo que expresar. Y, aunque sean unos pocos, que haya quien lo escuche. Aquello fueron otros tiempos, je, je.

El sonido forestal de Garbayo // Samantha López

¿Orgulloso de «La onda expansiva»? Te has encargado tú mismo de la producción…

Sí, sí, muy contento. Ya desde las maquetas pensé en cómo tocaba Pit (Flanagan -guitarra-), en cómo tocaba Lander (Moya -bajo-), en cómo lo hacía Javi (Estrugo -batería-) y de qué manera podía sacar lo mejor de cada uno. Poniendo micros, quitándolos, conseguimos en los estudios El Submarino Recordings, de Iñigo Escauriaza, en Mungia, plasmar el sonido que ahora mismo es el que tenemos. 

Y, ahora, ¿qué?

Pues tengo cosas nuevas para seguir grabando, pero antes habrá una serie de conciertos de presentación que aún no puedo desvelar y, lo primero, el concierto que grabamos el pasado fin de semana en casa con Fernando Pardo a la tercera guitarra. Podréis verlo en vídeo dentro de poco.

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