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Música

Los Discos del Mes: King Krule, Surfin’ Bichos, Jenny Lewis, Squid…

Destacamos el 5º LP de Archy Marshall, pero también lo nuevo de Surfin’ Bichos, Jenny Lewis, Squid, La Trinidad y Water From Your Eyes.

King Crule
Con 28 años muy bien aprovechados, Archy Marshall lleva diez años de carrera y acaba de publicar su quinto álbum contando un directo. Además, reseñamos brevemente los nuevos trabajos de Surfin’ Bichos, Jenny Lewis, Squid, La Trinidad y Water From Your Eyes

Según una opinión generalizada, la música pop actual que aspire a cierto éxito comercial tiene que consistir en canciones cortas y pegadizas para captar oyentes en ese frenético zapping en plataformas digitales y así obtener difusión, entrar en listas y conseguir muchas escuchas. El mismo tópico insiste en que, además, los artistas deben tener mucha presencia en redes sociales y lugares promocionales para triunfar. Archy Marshall, alma mater de King Krule, se ha pasado, desde el principio, todas esas reglas no escritas por el arco del triunfo y eso es lo que ha obtenido, con no solo un seguimiento de culto, sino que cuenta ya con millón y medio de oyentes en la plataforma de escucha más popular hoy en día.

Y lo ha conseguido combinando pop con post punk, funk, no wave, bossa nova, todo con un toque jazzy y una grave y potente voz que sorprendió, desde sus inicios, ligada a un escuálido y pelirrojo adolescente británico. Desde su primer LP, «6 Feet Beneath the Moon» (XL Recordings, 2013), no se ha desviado de dicho camino, solo ha ido haciéndolo más fluido, con cambios suaves y progresivos en el sonido y la producción. Si hace diez años sonaba más nítido con una ligera reminiscencia a bandas de pop sofisticado de los ochenta como The Blow Monkeys, con cada nueva entrega ha ido añadiendo una capa de neblina y un aire nocturno y turbado, buscando las notas graves de cada instrumento, que en este «Space Heavy» (XL Recordings, 2023) alcanza su punto de maduración.

Una diferencia respecto a los inmediatamente anteriores es el mayor protagonismo de la guitarra y una cierta dulzura y aire melancólico propio del slowcore, desde la apertura con «Flimsier», aunque «Pink Shell» muestra que también habrá momentos rasposos en forma de una especie de rock pantanoso con sugerente saxo, para desembocar en su single de avance, «Seaforth», en el momento más melódico y accessible, con tempo lento como la mayoría de la colección. De hecho parece alegre, comparada con la comatosa «That Is My Life, That Is Yours», que desprende una paz digna de quedarse meciéndose en ella.

King Krule – «Space Heavy» (2023)

El señor Marshall concede pocas entrevistas y no habla de su vida privada, pero en este caso ha hecho un par de excepciones para dar explicaciones del disco. Una es que «Seaforth» es una especie de nana dedicada a su hija de cuatro años, y la otra, que ha compuesto la mayor parte del álbum en el tren; a caballo entre el sur de Londres, donde sigue teniendo una habitación en casa de su madre, y Liverpool, adonde se mudó a vivir hace unos pocos años.

Ese deambular continuo por un espacio intermedio y desubicado le ha inspirado y a sus observaciones sobre las relaciones de pareja y la sociedad en general, un tanto pesimistas, les ha añadido cierta serenidad y paz interior.

«Hamburgerphobia», con nervio y un bajo amenazante, rompe de nuevo la calma. En «From the Swamp» suena hasta pop con un medio tiempo bailable, mientras que en «Seagirl», la dulce voz de la cantante Raveena lo empuja hacia el dream pop. Y es que dentro de un sonido muy marcado y reconocible hay espacio para variaciones que sitúan las canciones en un ángulo u otro para dotarlas de personalidad. La que tiene por arrobas esta rara avis de banda, que demuestra que se puede recibir atención, con mucho estilo, pero sin apenas hacer concesiones comerciales.

OTROS DISCOS DESTACADOS DEL MES

SURFIN’ BICHOS
«Más Allá» (Sonido Muchacho, 2023)

Había causado mucha expectación el anuncio del retorno de Surfin’ Bichos, acrecentada por el poderío del single de avance, «Máquina que no cesa», pues hacía tiempo que no se escuchaba a Fernando Alfaro roqueando de esa manera. El segundo adelanto, «El caballo de mar», mostraba el lado más pop de la banda y «Luz del Mediterráneo» insistía desde esa vertiente con el contraste entre su dura letra y su luminosa melodía.

Surfin’ Bichos – «Más Allá» (2023)

Una vez descubierto todo el álbum, queda la sensación de que muchas de las canciones encajarían perfectamente en el repertorio de Alfaro en solitario (o con Chucho) y que quizá se podría haber sacado más partido a la banda, sobre todo a la guitarra del ex-Mercromina Joaquín Pascual, que está muy comedido, salvo en el mencionado adelanto o en momentos contados como «Yo que te he visto» o «Tu propia Navidad». En definitiva, un buen disco, pues Alfaro no sabe hacerlos malos, que habrá que seguir escuchando para descubrir nuevos detalles y quedarse con sus apasionantes letras, aunque a priori no parece alcanzar la altura de su inmaculada discografía pasada.

JENNY LEWIS
«Joy’All» (UMG, 2023)

Mientras sigue el debate de si todo está inventado en el pop, de si todo es mera repetición del pasado mientras algunos artistas se devanan los sesos por tratar de encontrar nuevas formulas sonoras, otras, como Jenny Lewis, interpretan un pop de toda la vida pero con una gracia y una facilidad especial que les hacen alcanzar magnéticas melodías y hacen pensar en si el mencionado dilema tiene sentido. Con un ligero toque country como en «Puppy And A Truck» o un pop atemporal de radiofórmula a lo Fleetwood Mac, Stevie Nicks, The Bangles o la misma Nancy Sinatra en la mayoría.

Jenny Lewis – «Joy’All» (2023)

Algo más original rítmicamente es el tema «Joy’All» -en todo caso, el productor Dave Cobb, habitual del mundo country, consigue un sonido orgánico donde todo respira, sobre todo la sugerente voz de Jenny-. Si a alguien no se le queda pegada la melodía de «Psychos» o «Balcony» a la primera escucha, ni se siente prendado instantáneamente, es que quizás tenga ocho brazos y dos tentáculos y viva en las profundidades abisales. Haced la prueba.

 

SQUID
«O Monolith» (Warp, 2023)

Seguimos con cefalópodos, porque «calamar» es la traducción de Squid, integrantes del escuadrón británico que hace unos pocos años enarboló el enésimo retorno del post punk de finales de los años 70 – primeros años 80, todos con referencias clarísimas de bandas de aquel momento: Gang of Four, Magazine, Pere Ubu, Joy Division… cada uno con su receta particular, variando los ingredientes y añadiendo otros de su cosecha. El peligro de surtirse de momentos tan concretos de la música es que pronto puede uno empezar a repetirse y a terminar como una descolorida copia tras el entusiasmo el primer disco.

Squid – «O Monolith» (2023)

En esa personalización del sonido han estado trabajando los de Brighton. De entrada, sorprende la inspiración melódica de la primera canción, «Swing (In A Dream)», pero no se quedan ahí, ya que atraviesan pasajes ambientales de aire jazzy, como en «Siphon Song», en la que robotizan la voz, si bien regresan ocasionalmente al estilo nervioso que les dio a conocer mientras suenan trompetas, saxos, sintetizadores, etc.

Todo va y vuelve y, cuando la canción parece que se vaya a desmadejar, retoman la melodía o el riff principal del tema y no te suelta hasta la llegada de la próxima calma chicha. Un disco con los que cuesta aprehender y formarse una opinion definitiva, de los que a cada escucha se va quedando uno con nuevos detalles. Habrá que seguir al monolito, a ver a donde nos lleva, porque el camino es bien interesante.

LA TRINIDAD
«Sheriff Playa» (Sonido Muchacho, 2023)

Toda una sorpresa el segundo trabajo de los malagueños, que de un indie rock vivaz con querencia punk han estilizado su sonido, de la mano del ubicuo e inspirado Carlangas, para acercarse a ese estilo musical en el que el bajo iguala o supera en protagonismo a las guitarras, que de manera perezosa todo el mundo denomina post-punk. Y es que hay muchas actitudes y estilos dentro de tan alegremente usada etiqueta. En su caso, no tiene tanto que ver con lo que están haciendo bandas inglesas actuales como Shame o los anteriormente comentados Squid, aunque puedan compartir con ellos algún referente como los también mentados Gang of Four, sino que miran más a la pista de baile a la manera de los The Clash de «The Magnificent Seven» o la de la anterior banda del citado productor, Novedades Carminha, pero a su manera. Por eso, lo mejor de todo es que esquivan el peligro del ejercicio de estilo funcional, pues las letras, con frases contundentes de inconformismo y hastío con el actual estado de las cosas, y la chispa melódica y el nervio prenden la mecha de las canciones.

La Trinidad – Sheriff Playa» (2023)

En «Convertidos en estatuas» hay fraseos que recuerdan al John Lydon de PIL, mientras que en «A este lado, esta orilla» se acercan al trazo pop de su primer trabajo. Ni un solo tema tiene desperdicio. El que quiera bailar algo distinto de los ritmos latinos este verano, tiene aquí todo un filón.

WATER FROM YOUR EYES
«Everyone’s Crushed» (Matador Records, 2023)

Si eres de los que piensa que ya nada sorprende en el pop y en el rock o conoces a alguien que diga que ya todo es mera recreación de archirrepetidas fórmulas, este disco puede ser toda una colleja con la mano abierta. Si en algún momento te viene a la cabeza un grupo con el que poder relacionarlos, a los pocos segundos pensarás que no que solo hay un miligramo de aquello, pues al instante te pasará con otra banda. ¿Stereolab? Eh… no, ha sido un espejismo. ¿Sonic Youth? Quizás tangencialmente. ¿Deerhoof? ¿Esto que ahora suena tan pop? No, no. Cuando piensas que hay algo del espacio y silencio entre notas de los Young Marble Giants entra una guitarra nerviosa y te estropea la imagen y los acerca al encanto devencijado de The Moldy Peaches. De hecho cada vez que el disco parece pop, de vanguardia, pero pop, la citada guitarra aporta ese colmillo tan rock.

Water From Your Eyes – «Everyone’s Crushed» (2023)

Comparten eclecticismo y locura con bandas actuales como Jockstrap o 100 Gecs pero no se parecen, aunque con estos últimos comparten sentido del humor, si bien en aquellos es más gamberro y a bocajarro, mientras que en estos es más fino e irónico y lo mismo se podría decir de la música.

Aunque desordenadas y a veces bajo capas de sonidos que pueden despistar, hay melodías, dibujadas por la dulce voz de Rachel Brown. Su colega Nate Amos la pone a prueba cambiando el paisaje y el clima cada poco tiempo como un chimpancé con una máquina del tiempo meteorológico, pero ella no pierde el hilo. Los demás seguimos su trayecto con la boca abierta y las cejas enarcadas.

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