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Ocio y cultura

Puro teatro (marzo): La adolescencia, a escena… y 3 recomendaciones “franquistas”

¿Cómo retrata la ficción la adolescencia? En el polo opuesto, la obra «A.K.A. (Also Known As)». Además, otros 3 montajes con un nexo: Franco.

"A.K.A. (Also Known As)" // IB Management
«Élite», «Al salir de clase», «Física o química». ¿Cómo retrata la ficción contemporánea la adolescencia? Con trazo grueso y tendencia a la caricatura hormonal. En el polo opuesto, la obra «A.K.A. (Also Known As)» logra una verdad apabullante. Además, hablamos de otros 3 montajes que no deberías perderte este mes y que tienen un nombre en común: Franco

Ya era hora. Ya era hora de que por fin esta obra se pudiera ver en Euskadi. Porque, queridos/as programadores/as teatrales vascos/as, ¿¡en qué estabais pensando!? «A.K.A. (Also Known As)» se estrenó a principios de 2018 (¡¡hace 3 años!!) en el circuito alternativo catalán, se convirtió ipso facto en la revelación de la cartelera y saltó a teatros de mayores aforos, para terminar arrancando una gira por toooooodo el Estado que, tres años después, aún continúa. ¿Cómo hemos tardado 36 meses en tener «A.K.A.» en la cartelera vasca? Craso error. Nosotros ya pudimos disfrutarla en Cantabria el año pasado, y nos entusiasmó tanto que la incluimos en el Top 3 de las Mejores obras vistas en 2020.

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Los dos pilares fundamentales sobre los que se asienta esta magnífica pieza son un guión que capta con brillantez el tono del adolescente actual (Premio MAX 2019 a la Mejor Autoría Revelación para Daniel J. Meyer) y una interpretación protagonista absolutamente soberbia (también MAX 2019 a Mejor Actor para Albert Salazar -aunque este chico en este papel no hubiera tenido rival posible en cualquier año en el que hubiera concurrido-).

El texto de Meyer propone un viaje a las entrañas de Carlos, un adolescente que, como todos, vive, siente, sufre, rehuye a sus padres y se enamora. Aunque él, al ser adoptado, no se sienta uno más y siempre se afane en ocultar su «pelo de moro» bajo la capucha de su sudadera (débil protección ante los que le recuerdan unos orígenes que no siente como propios). Con ese excelente material de partida, el actor catalán Albert Salazar acaba de componer en vivo a un Carlos tan real, que arrastra irremediablemente al espectador al torbellino hormonal de un momento vital con el que cualquiera puede sentirse identificado.

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Lluís Febrer en «A.K.A. (Also Known As)» // IB Management

El mérito de «A.K.A. (Also Known As)» es doble. O triple. Por un lado, consigue hablar de tú a tú a los adolescentes, y lo hace con respeto y empatía, sin la condescendencia propia del adulto resabiado. Porque sólo así se puede aspirar a atraer a ese público joven del que el teatro carece precisamente porque no suele tratar los temas que les interesan. Por otro lado, la obra ofrece a los adultos un retrato certero y real, muy distante del arquetipo (o de la casi caricatura) que tiende a mostrarnos la ficción actual. Y ese es el primer paso para tender puentes, sin prejuicios, entre generaciones. Por último, «A.K.A.», como las grandes ficciones que perduran, sabe ir más allá de la historia concreta que relata y pone sobre la mesa otros temas de calado: la identidad, el sentido de pertenencia, la soledad, los prejuicios, el racismo…

«A.K.A. (Also Known As)» se podrá ver este mes en la Sala BBK de Bilbao (26 y 27 de marzo). Quizá el local elegido en esta ocasión no sea el más acertado para la propuesta escénica de la obra, ya que la idea original ofrece al público la posibilidad de entrar, literalmente, en la habitación de Carlos, de sentarse junto a él en una escenografía que es su territorio más íntimo y en la que compartir de cerca sus vivencias y reflexiones. La preceptiva «distancia de seguridad» que impone la pandemia y la propia configuración de la sala (un escenario demasiado elevado y un público confinado en el patio de butacas y condenado a mirar desde abajo), seguramente resten algo de encanto a la propuesta. Aun así, servidor piensa estar allí sin falta para ver cómo el actor Lluís Febrer (en las imágenes que acompañan este texto) toma ahora el testigo de Albert Salazar en el jugosísimo papel de Carlos. Esperemos que esta sea sólo la primera de las muchas visitas de la compañía por Euskadi en adelante. Ongi etorri… ¡¡y ya era hora!!

Y TRES RECOMENDACIONES «FRANQUISTAS»

Como este mes hemos tenido buenas noticias pandémicas y los confinamientos perimetrales han terminado, volvemos a abrir el abanico de nuestras recomendaciones a diversos teatros de la CAV. Porque lo de la libre movilidad no sólo es bueno para nuestra salud mental y para el turismo, la hostelería y el comercio; también debería serlo para las artes en vivo, que seguro se beneficiarán (o eso esperamos) de que los espectadores podamos ir y venir. En este mes de marzo, hay tres propuestas que no deberíais perderos. Y las tres tienen en común un infausto nombre: Franco (y es que cuánto sigue pesando el tema por mucho que algunos/as aseguren que la página ya está pasada…).

De «Ocaña» ya hemos hablado anteriormente (crítica completa, aquí), pues lleva un par de años de rodaje. El imprescindible biopic del homónimo artista sevillano que asombró a la España gris y aún franquista de los años 70, podrá verse de nuevo el 21 de marzo en el Muxikebarri de Getxo, con Unai Izquierdo (también autor) en el papel protagonista y flanqueado por Diego Pérez, Mikel Losada e Itziar Lazkano.

Obra de teatro

Escena de «Ocaña»

Además, Vitoria-Gasteiz acoge el 18 de marzo (Teatro Félix Petite) «Españolas, Franco ha muerto», un montaje dirigido por Verónica Forqué en el que, con mucho humor y un innegable valor histórico-didáctico, se repasan los años que van de la muerte del dictador a 1985 desde una perspectiva femenina y feminista; una época en la que a la mujer española se la engañó con aquello de «paciencia, es el tiempo de la democracia, no del feminismo». La obra es un mosaico conformado por múltiples escenas que abordan el tema desde diversas perspectivas, personajes y géneros teatrales. Muy recomendable.

Por último, «Una noche sin luna» (12 de marzo en Donostia y al día siguiente en Santurtziaquí, la gira completa) devuelve a la vida a Federico García Lorca. Impecablemente encarnado por Juan Diego Botto (e innovadoramente dirigido por Sergio Peris-Mencheta -qué maravilla de escenografía y qué maravilla de coreografía imposible le ha montado a Botto durante las dos horas de función-), el poeta repasa en primera persona su vida, tempranamente truncada por el alzamiento fascista del 36.

Juan Diego Botto en «Una noche sin luna» // Marcos G.

Desde aquí, una apuesta: esta va a ser una de las grandes obras de teatro de este 2021 y se va a llevar (merecidos) premios a granel. Y lo decimos ahora, cuando ni ha terminado el primer trimestre del año. Al tiempo…

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