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Gente de aquí

Conociendo a Uxu Lanzallamas y The Pop Box: Bilbao, desde una nueva perspectiva

Periodista, diseñadora… esta bilbaína-mexicana, lo mismo te funda una revista que te diseña el cartel de Aste Nagusia. Su última «majarada», en Instagram.

Uxu Lanzallamas
Nacida en México, crecida en USA y formada a este lado del Atlántico, esta nieta de exiliados recuperó sus raíces para dar rienda suelta a una imaginación desbordante que lo mismo le ha servido para fundar una revista, que para regentar una cantina o ganar el concurso de carteles de Aste Nagusia. Su última «majarada» nos ha sorprendido en Instagram.

Aunque en su DNI figura como Usua de Lanzagorta, la verdad es que Uxu Lanzallamas es mucho más conocida en Bilbao bajo su alias, el que le sirve para moverse en los círculos culturetas, artísticos y noctámbulos de la Villa. También en Internet, donde acaba de estrenar una cuenta de Instagram en la que muestra su último proyecto: inundar nuestro convulso mundo tridimensional de pequeños seres planos de papel que, perspectiva mediante, crecen para protagonizar las historias de The Pop Box.

Una colección de personajes que aglutina actores y modelos, bomberos y astronautas, mujeres fakir y hombres sireno… localizados en dormitorios, baños, macetas, museos o parques. Algunos enclaves son íntimos, domésticos y costumbristas; otros, públicos, populares, grandiosos. En cualquier caso, eso no lo sabes hasta que haces «slide» en la imagen, abriendo una segunda foto en la que se diluye a la persona retratada dentro de un inesperado contexto.

Nacida en México, crecida en Estados Unidos y formada a este otro lado del Atlántico, Uxu es una de esas personas de vida burbujeante, gustos eclécticos y currículo igualmente variopinto. Hablamos con ella, para conocer más a fondo su caleidoscópica figura y para acercarnos a sus diminutos nuevos amigos. Seguid leyendo, porque merece la pena.

¿Usua de Lanzagorta o Uxu Lanzallamas? ¿Por qué ese apellido artístico tan flamígero?

Casualmente, heredado. Lanzagorta es el apellido de mi madre, a quien de joven le decían «Lanzallamas». Teniendo yo 20 años, mi amigo Jonás, de Plastilina Mosh, me llamó Uxu Lanzallamas de la nada. Demasiada casualidad. Siempre había querido tener un mote y siempre quise ser un superhéroe. ¡Era perfecto!

AKA Uxu Lanzallamas

El nombre es vasco, pero tú eres mexicana. Aunque de origen vasco. Tu historia es un poco de ida y vuelta, ¿verdad?

Mis abuelos marcharon a México después de la Guerra Civil, como tantos otros. Fueron recibidos no sólo con todo el cariño, sino con todas las oportunidades, como toda Latinoamérica hizo cuando tuvimos que emigrar (ahí lo dejo…). Mi madre tenía 10 años. Creció y vivió allí hasta casarse. Mi hermano y yo nacimos allí y, tras pasar por EE. UU., regresamos aquí cuando yo tenía 10. Cuando te crías lejos de tus orígenes supongo que quieres reivindicarlos constantemente. Así que mi hermano y yo tenemos nombres vascos, a pesar de que mi madre todavía no te habla, te «platica».

¿Qué recuerdos mantienes de tus años en Florida?

Puede sonar muy exótico, pero los recuerdos que tengo son los que tiene cualquier niño hasta esa edad. Es más, no tengo casi recuerdos de la playa. ¿Quién quiere ir a la playa cuando vives a 45 grados y 90% de humedad todos los días? ¡Quieres estar a la sombra! Recuerdo mi colegio, con la divertida mezcla de cubanos, mexicanos, gringos… Recuerdo con mucho cariño mi vecindario de casitas con jardines (como no hay problemas de extensión, todo el mundo vive en casas con jardín). Andar en bici con las vecinas, Halloween, mi loro Remigio, que luego convivió conmigo 31 años, jugar al baseball en el patio, navidades en tirantes, Disney… todo muy gringo/muy cubano, pero de lo más lógico y normal. No conozco el Miami erótico-festivo del que todo el mundo habla.

¿Supuso mayor choque pasar del DF a Miami o de USA a Euskadi?

Sin duda alguna, el paso de USA a Bilbao fue muchísimo más duro. Incluso traumático. En primer lugar, porque del DF a Miami llegué con 4 años y ni me enteré del cambio; y en segundo lugar, porque México y USA, a pesar de las diferencias culturales, que son grandes, tienen un ritmo de vida y, en aquel momento, una evolución parecida. Entonces casi no había comunicación entre los continentes. Todo lo que conocía, aquí no se había oído. Yo nunca vi Marco, ni Heidi, ni Verano Azul… No sabía jugar a la goma, ni a los cromos, ni había oído a Mecano, ni La Bola de Cristal… Es más, hablaba en inglés con mi hermano. Entré a un colegio de chicas donde estaba mal visto jugar en cada recreo con gente diferente. Incomprensible, «chaquetera» decían. No tenía cuadrilla y sigo sin tenerla, claro. Hacía frío, salía del cole siendo de noche y la frase que más oía en casa era «no hagas ruido, que molestas a los vecinos». Vecinos, ese gran desconocido para mí hasta entonces. Tenía que aprender todo de nuevo y reconozco que no estuve muy por la labor.

De izquierda a derecha: Uxu, Uxu, Uxu, Uxu y Uxu

Periodista, diseñadora gráfica, fotógrafa, DJ… ¿Cómo te defines, a día de hoy?

Jajaja, no me defino, ¡soy un bluf! Lo único que envidio es la gente con vocación. Yo no la tengo. Me gusta todo lo que sea creativo, así que picoteo de todo un poco por aprender y divertirme. No has mencionado que he sido muchos años camarera. Ahí aprendí, trabajando con gente como mi adorada Marcela (Arrebato, Amor de Madre) o el incombustible Txarly Romero (Izangoan, Satélite T, Nave 9..) que en cualquier profesión, lo que marca la diferencia, es la creatividad. Así que no me defino, porque la creatividad puede estar, o se puede aplicar en cualquier área.

Fundaste la revista Aux., ganaste un concurso de carteles de Aste Nagusia, abriste la cantina mexicana de Barrenkale… ¡eres una bilbaína ilustre! Al menos, de las que «hacen cosas», que diría Rajoy. ¿Qué será lo próximo?

¡Bilbaína ilustre! Ojalá, pero no, para nada. La cantina no la abrí yo, he de decir. La abrió un mexicano de los que podrían salir en las novelas de Márquez. Yo solo me asocié con él durante un tiempo. Era la casa de muchos amigos, un caos maravilloso, muy al estilo México mágico. Me doy cuenta ahora que la inexperiencia y el desconocimiento, en ocasiones, te ayudan a poner en marcha muchas cosas. Si supieras de antemano en el «fregau» que te metes… Con la edad cada vez te atreves con menos cosas. Yo no puedo evitar jugar y probar, pero ya no sé si invertir lo poco que tengo en una majarada como antes.

Te interesa mucho la cultura pop, ¿verdad? De hecho, aquel cartel de fiestas era muy «pop art». No todo el mundo lo entendió. ¿Cómo es exponerse al dictamen popular?

Sigo sin saber muy bien por qué eligieron ese cartel. En aquel entonces lo elegía un jurado, exclusivamente. Fue la última vez que sucedió así, por la polémica que hubo. A partir de ahí empezó a votar la gente en Internet. Este pequeño detalle parece insignificante, pero no lo es. Yo solo me presenté a un concurso. Si me llegan a encargar desde el Ayuntamiento un cartel para las fiestas, probablemente hubiera hecho otra cosa con la que agradar a más gente. Estudiaba un máster en diseño gráfico y me lo tomé como un ejercicio de clase, porque lo más probable es que ese cartel, que me iba a costar 70 euros imprimir y presentar, iba a acabar en un cajón de mi casa. Te pedían un lema para presentarlo. Yo no sabía que luego nadie se enteraba del lema porque hasta entonces no había estado más que un par de veces en fiestas de Bilbao (marchaba a México cada verano). Mi lema era: «Las mejores fiestas POPulares». Tenía todo el sentido que fuera un cartel que copiara el pop art. O eso creía yo.

El cartel de Uxu para Aste Nagusia 2004

Y ganaste…

No hay nada más alucinante que levantarte un día y ver la ciudad forrada con un trabajo tuyo. Pero igualmente alucinante es que te pongan a parir cada día de fiestas por un trabajo que han elegido otros, con argumentos como «¡y encima es mexicana!». Supongo que Joseba Solozabal y su equipo, que tanto me criticaron en su programa de Telebilbao, desconocían lo que era el Pop Art (que, por cierto, se exponía en ese mismo momento en el Guggenheim). Se habló de plagio, como siempre, cuando desde un principio comuniqué al Ayuntamiento que estaba tomado de una viñeta de Spiderman y no le vieron mayor problema. El año siguiente ganó un click de Playmobil y nadie se quejó porque el autor no hubiera diseñado el muñequito… Que mi cartel no le gustara a Solozabal habla bien de mi trabajo.

Recientemente estrenabas una cuenta de Instagram llamada The Pop Box con posts consistentes en dos imágenes en slide. Un plano cercano de un personaje, en la primera foto… y, después, un plano más general, donde el contexto descoloca al visitante. ¿Cómo surgió esta idea?

Un amigo, que es un increíble artista del collage, me enseñó hace un tiempo el trabajo de una chica que se hace llamar @miss.printed. Ella hace «locative collage», que consiste en colocar un recorte o collage en un espacio real que refuerza o añade nuevo significado. Me encantó su trabajo, me pareció muy divertido y estético.

¿Me ves? // @the_popbox

¡Pues estoy en el Museo de Bellas Artes! // @the_popbox

Y llegó el confinamiento…

Con las inevitables limpiezas de armario. Yo tenía acumuladas decenas de revistas de PhotoFrance de cuando estudiaba fotografía y me daba una pena terrible tirarlas. Aparte de la inversión económica, tenía ahí las mejores capturas de los mejores fotógrafos de todos los tiempos. En un primer momento decidí recortar las imágenes que me gustaban, simplemente, porque era menos doloroso tirarlas si al menos me quedaba algunas fotos. El confinamiento fue tan maravillosamente aburrido que un día ya no sabías qué hacer y colocabas una de esas fotos en una esquina, porque se veía bonita, sin ninguna pretensión. Pero recordé el trabajo de @miss.printed y me impuse emularlo, como una tarea diaria, para mantener la cabeza ocupada. Es agradable ver una buena respuesta por parte de la gente en redes.

Los personajes van del Sireno del Puerto Viejo de Algorta al primer hombre en la Luna…pasando por Jack Nicholson o El Santo. ¿Cómo los eliges? ¿Cómo escoges la localización?

Tengo recortadas cientos y cientos de fotos. Soy muy popera, por lo que es lógico que ese sea el estilo de la mayoría de las selecciones. Pero hay de todo, y todo bueno. Son los mejores fotógrafos del mundo, como decía. La materia prima es excelente. Ese es el 90% del éxito. Yo no hago nada más que elegir el espacio, tirar la foto e intentar soltar un chascarrillo. Durante el confinamiento no me quedaba más remedio que usar todos los rincones de mi casa. Los personajes son los que piden el espacio. Depende de la actividad que estén realizando, de su postura, colorido, textura… buscas un espacio en el que se integren fácilmente para el primer plano, pero la gracia es que al abrir el plano se provoque un corto circuito. Inevitablemente, el primer plano te sugiere una historia, tu cerebro enseguida completa el plano y la gracia es… ¡que sea un chasco! Jajaja. El humor era necesario durante el confinamiento y sin duda alguna utilicé esto para reírme.

En algunas imágenes nos sorprendemos al descubrir rincones de Bilbao desde un nuevo punto de vista.

Cuando empezamos a pasar de fases no dudé en sacarlos a la calle conmigo. Los rincones que me quedaban por sacar en casa era mejor no enseñarlos… así que busqué nuevos retos al aire libre. Cuanto más controlable el espacio, menos complicaciones. Ahora tenía que pelearme con el viento, la lluvia, los paseantes y mirones, incluso los perros y niños, pero después de un confinamiento de tres meses esa adrenalina era gloria bendita. Casi se pueden ver las fases del desconfinamiento en la cronología de los collage. Primero iba al parque de Doña Casilda con mi hijo, luego por la ría, pude ir a la peluquería (Rincón Secreto) y después a los bares (un saludo a los chicos de Ambigú) y, finalmente, todo lo demás. Te da una nueva perspectiva porque, como es lógico, en espacios abiertos nos fijamos en el global. Los recortes a veces no miden más de 4 cm. Busco espacios diminutos que se integren con la foto, le sirvan de escenario y la doten de una historia.

Sombras en… // @the_popbox

¡Las escaleras del Guggen! // @the_popbox

¿Dónde te gustaría colocar a algún personaje?

No tengo pensado ningún sitio en concreto, pero tengo ganas de poner uno sobre el agua. El reto es conseguir que no se me moje, que parezca que es algo que navega en alta mar, y que sea en realidad un bebedero de perro fuera de un bar, o la bebida que un turista ha dejado aparcada afuera de La Alhóndiga, por ejemplo.

También hay rincones de otras ciudades, aprovechando las vacaciones. ¿Te van a acompañar a todos lados tus pequeños amigos recortables?

¡Claro! Ahora voy a todos sitios con una carpetita con 5 o 6 de ellos. Tampoco me obligo, ni lo fuerzo, pero ya he hecho un par en Asturias, en la iglesia de Tas, y ahora que estoy en Madrid contestando la entrevista, tengo aquí mi carpetita mirándome… ¡espero no defraudar!

Esperemos que no vuelvan a confinarnos, ¿cómo estás llevando tú estos meses de pandemia? ¿Qué esperas del futuro cercano?

Las dos primeras semanas de confinamiento me agobiaron mucho. Semejante nivel de incertidumbre puede tumbar a cualquier «control freak» y yo soy uno de ellos. Pero superado el caos mental, tomé las riendas, me organicé, y he disfrutado muchísimo. Que te obliguen a aburrirte incentiva la creatividad. Recordaba cuando de pequeño ibas a comer con tus padres y otros adultos. Sabías que la sobremesa sería E T E R N A… cuando estabas entrando en esa fase de aplatanamiento supremo es cuando se te ocurría algún juego o aventura nivel Goonies y empezabas a desear que tus padres no acabaran nunca de hablar. Normalmente no tenemos tiempo de aburrirnos, así que al entrar en esa fase, surgen cosas sorprendentes. Para el futuro espero y supongo cambios, y, por lo tanto, oportunidades. Como no me defino, estoy dispuesta adaptarme, ¡y casi diría que lo espero con los brazos abiertos!

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